¿Qué es una auditoría?

Una auditoría financiera implica el análisis y examen de los libros contables y de las cuentas financieras para mejorar el rendimiento de una entidad.

Auditorías financieras

El término auditoría nos puede sonar, en principio, como algo negativo. Pero la realidad es que no hay que tener miedo de la palabra, ni siquiera del proceso que conlleva su realización. ¿Qué significa la palabra auditoría y que implica su realización? Una auditoría es como se conoce al proceso que se lleva a cabo por parte de un grupo de especialistas, como una empresa, o una persona individual, de un sistema determinado.

Nos explicamos. Quien audita puede ser una persona, una empresa o un grupo de especialistas, pero siempre deben estar separados de manera independiente de lo que estén auditando. Esto hace que existan servicios de auditor, encargados de proporcionar a quien lo necesite una auditoría completa teniendo en cuenta la situación específica de lo que se deba auditar. Dado que los auditados no pueden tomar parte en la auditoría, se crea un canal de examen totalmente analítico y de tipo crítico que examina al máximo todo lo que sea necesario bajo distintos tipos posibles de auditoría.

El tipo de auditoría más extendido es el contable. En este caso el trabajo que se realiza está relacionado con la situación financiera de una persona o una entidad empresarial. Este tipo de auditoría es lo que puede proporcionar todo buen auditor en Madrid, proporcionando un estudio completo del estado financiero en el que se encuentra el auditado o la entidad auditada a fin de conocer tanto lo positivo como lo negativo. Este tipo de auditoría se lleva a cabo utilizando para su correcto análisis los registros contables y los libros financieros en los que se encuentran almacenados todos los datos necesarios a valorar.

De un estudio financiero conseguido en base a una auditoría se pueden obtener importantes mejoras para la entidad que lo haya solicitado. Por ejemplo, se puede llegar a ver cuáles son los aspectos que están reduciendo la estabilidad y proyección positiva de la empresa y descubrir los factores más positivos o que más se pueden potenciar para mejorar los resultados generales financieros del auditado. El tener el máximo conocimiento posible del desarrollo de la empresa o del auditado particular se convierte en un factor fundamental si queremos que el futuro sea positivo y de un mejor rendimiento. Por eso es importante llevar a cabo la contratación de un buen servicio de auditoría que esté proporcionado por profesionales y expertos que no solo conozcan el medio, sino que tengan sus conocimientos actualizados a las últimas tendencias y exigencias del mercado.

Gracias a la contratación de una auditoría los profesionales, especialmente las PYMES, tienen la oportunidad de superar los límites con los que se hayan encontrado o problemas derivados de una administración financiera poco efectiva inicialmente. La auditoría examina, tal y como hemos mencionado, hasta el último detalle de las cuentas y busca las posibles causas y los problemas más comunes relacionados con una inestabilidad financiera grave. Son, en ocasiones, obstáculos que se pueden superar o saltar de una forma simplificada poniendo en práctica algunas claves que los auditores, en este caso los profesionales contratados, se ocupan de proporcionar.

Por eso siempre es importante que la entidad de auditoría en la que se confíe no solo tenga conocimiento acerca del tipo de negocio y sector en el que opera su cliente, sino que además cuente con una comprensión absoluta de todos los últimos avances y cambios que se hayan producido en el mundo financiero. Conocer las normas, actualizarse a las últimas tendencias y saber dar respuesta a todo tipo de dudas o problemas derivados, son rasgos fundamentales que hacen a los mejores auditores destacar sobre los demás.

Hay empresas especializadas en auditoría que no solo proporcionan un gran servicio a sus clientes, sabiendo adoptar el punto de vista más correcto en cada situación, sino que además disponen de sus propios equipos de formación y de actualización a los últimos cambios. Esto demuestra un nivel de implicación que se requiere por parte de los auditores para que transmitan, con cada una de sus acciones y estudios, confianza a las empresas que se hayan puesto en sus manos para llevar a cabo el proceso de auditación. Lo mismo se puede decir tanto en el caso de que se intenten limar detalles financieros de aspecto general como en situaciones donde las empresas auditadas necesitan un cambio inmediato en términos económicos de gestión para poder mantenerse y sobrevivir ante la adversidad.

Un proceso de auditoría tiene muchas posibilidades de ayudar a que cualquier tipo de compañía lleve más allá sus posibilidades y que alcance el nivel de rendimiento en el que siempre han confiado sus máximos responsables. Es la solución a situaciones difíciles y un paso necesario a seguir por parte de empresarios y profesionales de PYMES que crean que necesitan un cambio financiero en lo vinculado con el progreso de su empresa.

Foto: Images Money

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