Cómo elegir un depósito bancario a plazo fijo

Entre los productos de ahorro que nos ofrecen las distintas entidades bancarias, uno de los más interesantes es el depósito a plazo fijo. Pero, para contratarlo, existen una serie de aspectos que debemos conocer y tener en cuenta, tales como el interés o la fiscalidad. Aquí los explicamos.

Entre las diferentes posibilidades de ahorro que existen en el mercado, uno de los más interesantes es el depósito a plazo fijo. Sin embargo, poseen algunas características que debemos conocer bien a la hora de contratar uno de estos productos.

Se denomina así a una operación de ahorro que contratamos con un banco y que consiste en que nosotros le cedemos una determinada cantidad de dinero durante un tiempo y aquél se compromete a devolvernos lo aportado más un beneficio o interés pactado de antemano que es más alto que el proporcionado por una cuenta corriente o de ahorro.

Foto de una oficina bancaria

Oficina de una entidad bancaria

Por tanto, en todo plazo fijo existen dos aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de contratarlos: el tiempo y el interés.

En cuanto al primero, es importante porque, durante el plazo estipulado –de media, suelen ser dos años-, no podremos tocar ese dinero (si lo hacemos, tendremos una penalización) y el segundo porque será el beneficio que obtengamos.

Ambos tienen que venir expresados en el contrato que firmemos. Sin embargo, como los bancos son muy amigos de la ‘letra pequeña’, para entender con claridad lo que estamos contratando, tenemos que observar algunas cosas más.

Lo importante en un plazo fijo, contrariamente a lo que se piensa, no es el interés nominal que produce. Éste nos indica lo que vamos a ganar pero –y aquí está el detalle- no incluye las comisiones y gastos que nos cobra el banco por contratar y mantener el producto.

En lo que realmente debemos fijarnos es en el T.A.E. –o «Tasa Anual equivalente»- que expresa lo que vamos a ganar tras restarle las citadas comisiones y gastos.

Asímismo, es conveniente mirar cómo se realiza el pago de los intereses. Algunos depósitos los realizan al vencimiento mientras que otros lo hacen de forma trimestral o semestral.

También tenemos que fijarnos en las comisiones que nos cobra el banco. A fuerza de ser reiterativos, si no las miramos, corremos el riesgo de contratar un depósito que ofrece mucho y, cuando nos cobran éstas, se quedan en nada.

Igualmente importante es conocer la fiscalidad de estos productos. En este sentido, los más beneficiosos son los que duran dos años o más. La explicación es muy sencilla: éstos tan sólo tributan por el sesenta por ciento de los beneficios.

Y, al vencimiento del depósito, si no deseamos prorrogarlo, no debemos olvidarnos de notificarlo al banco dentro del plazo previo que establece el contrato. De lo contrario, no podremos recuperar el dinero hasta el siguiente vencimiento.

Fuente: Depósito Bancario.

Foto: Oficina bancaria: Stephen Sweeney en Flickr.

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