La cadena alimenticia o trófica

La Naturaleza es muy hermosa y también muy sabia. Uno de sus aspectos más curiosos es la llamada cadena alimenticia o trófica, proceso por el cual se transmite la energía alimenticia de unos organismos a otros, logrando así un delicado equilibrio que la mano del Hombre puede romper. Aquí explicamos en qué consiste.

Indudablemente, la Naturaleza es muy hermosa y su magnificencia impresionante. Pero, además, ya lo dice el refrán, es muy sabia y posee en sí misma perfectamente estructurados todos los elementos que garantizan su supervivencia. Tan sólo la mano del ser humano puede alterar ese equilibrio y dañarla, de ahí la importancia de las corrientes ecológicas que propugnan su conservación.

En este sentido, uno de los conceptos más curiosos de la Naturaleza –y también de los más delicados- es la llamada cadena trófica (del griego throphe, que significa «alimentación»), un hecho biológico que podríamos definir como el proceso por el cual se transfiere la energía alimenticia a través de una serie de organismos, de tal suerte que cada uno de ellos se alimenta del precedente y, a su vez, es alimento del que le sigue. No hace falta decir que, entre los seres vivos, existe una gran diversidad de ellas.

Foto de vegetales

Los vegetales, primer eslabón de la cadena trófica

La cadena trófica se inicia siempre con un vegetal, al que se denomina autótrofo, que significa literalmente «que fabrica su propio alimento», pues lo obtiene a partir de sustancias inorgánicas que extrae de la tierra. Mediante la luz solar, en un proceso denominado fotosíntesis, las transforma en orgánicas y consigue así su sustento. Por su parte, los restantes componentes de la cadena se denominan heterótrofos o consumidores y pueden clasificarse en primarios –los herbívoros, que se alimentan de los vegetales-, secundarios –los carnívoros, que se alimentan de los anteriores- y así sucesivamente.

Pero aún existe un último nivel de la cadena trófica: los denominados descomponedores, que actúan sobre la materia orgánica muerta para degradarla y devolverla al suelo y la atmósfera. Cada uno de estos organismos que participan en el proceso se denomina eslabón y obtiene su energía para la vida del anterior (salvo el primero que la obtiene del Sol). No obstante, esta energía que fluye a través de la cadena se pierde de forma importante en cada paso de un consumidor a otro por lo cual uno terciario obtiene menos que uno primario y también por ello la cadena trófica no suele pasar de tres o cuatro consumidores.

A la vista de todo ello, está claro que existen infinidad de cadenas tróficas y cada una de ellas guarda un delicado equilibrio, pues, si desapareciera uno de sus eslabones –y aquí es donde interviene la mano del Hombre y también debe hacerlo el Ecologismo-, se ocasionaría un doble perjuicio: por una parte, al quedarse sin alimento, desaparecerían todos los eslabones posteriores y, por otra, se produciría una superpoblación del organismo que se halle en el nivel inmediatamente anterior, ya que no tendría predador. No hace falta comentar los daños que ello acarrea a la Naturaleza.

Fuente: Conicet CCT Mendoza.

Foto: Agriculturasp.

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