El pijama rayado de las cebras: un repelente natural

Según el último estudio que recogido por la revista científica ‘Journal of Experimental Biology’, las cebras poseen su característico rayado para espantar y disuadir a los tábanos. ¿Curioso no?

Según el último estudio que recogido por la revista científica ‘Journal of Experimental Biology‘, las cebras poseen su característico rayado para espantar y disuadir a los tábanos.

¿Por las cebras son rayadas?

Muchos seréis los que os habéis preguntado alguna vez qué sentido tenía el que las cebras luciesen tan vistosos y extravagante atuendo de rayas blancas y negras. Algunos antiguos biólogos pensaban que se trataba de algún tipo de camuflaje para mimetizarse con el grupo y que a los depredadores les costase identificar a los individuos aislados de entre el compacto conjunto de la manada.

Sin embargo, como nos tienen acostumbrados los documentales de la fauna africana, poco certera parecía ser esa hipótesis, cuando a las leonas no les dificultaba en nada la selección y captura de sus presas.

Así pues, todo parecía indicar que el famoso rayado de éstos cuadrúpedos no consistía en camuflaje alguno. Es más ¿qué sentido tendría el tener un camuflaje que destaca tanto de los colores terrosos y cobrizos de la sabana africana? Bien, pues la respuesta nos la han traído un grupo de científicos suecos y húngaros, que han descubierto que la piel rayada de las cebras resulta «poco atractiva» para los tábanos y moscas.

«Comenzamos estudiando caballos negros, marrones y blancos, y descubrimos que obteníamos luz polarizada horizontalmente de los de piel oscura, un efecto muy atractivo para las moscas«, explicó la profesora Susanne Akesson, de la Universidad de Lund.

Al parecer, la luz rebota sobre la piel de los caballos oscuros y viaja en forma de ondas hasta los ojos de un tábano. En un plano horizontal, éste tipo de movimiento es muy llamativo para estos insectos.

Sin embargo, en el caso de los caballos blancos, los científicos obtuvieron luz no polarizada, que se propaga a lo largo de cualquier tipo de plano, lo que la convierte en una señal menos atractiva para estos insectos.

El siguiente paso fue identificar que efectos producían la combinación de los anteriores resultados en la piel rayada de franjas blancas y negras de las cebras.

El experimento consistía en fijar pizarras con franjas blancas y negras de distintas dimensiones delante de un grupo de tábanos y curiosamente aquellas pizarras cuyos rayados eran más similares a la piel de las cebras, fueron las menos visitadas por los insectos.

Al replicar el experimento sobre replicas tridimensionales de caballos, los resultados se repetían. Aquellas maquetas que representaban el cromatismo de las cebras apenas fueron visitadas por los tábanos. Sin embargo, el resto de maquetas se plagaron de estos molestos insectos.

De éste modo, según Akesson, después de varias décadas de incógnitas por parte de los biólogos, se puede concluir que el rayado de las cebras ha sido el resultado de una evolución de la especie hasta encontrar la distancia exacta entre las distintas franjas de su piel, para desorientar y evitar las molestas plagas de tábanos, algo que es bastante común en África.

Imagen: fotopedia

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