¿Cómo se relacionaban los dinosaurios con su entorno?

Una coalición de investigadores del CSIC, de la UNED, y de la universidad de Berlín, han publicado un estudio científico que aporta nuevos datos sobre las habilidades en el movimiento del cuello y la cabeza del saurópodo Spinophorosaurus nigerensis.

Una coalición de investigadores del CSIC, de la UNED, y de la universidad de Berlín, han publicado un estudio científico que aporta nuevos datos sobre las habilidades en el movimiento del cuello y la cabeza del saurópodo Spinophorosaurus nigerensis.

Spinophorosaurus Nigerensis

El proyecto de investigación de las habilidades del Spinophorosaurus nigerensis se ha centrado en conocer algunas de las habilidades de este saurópodo a través del estudio de los restos fósiles del cráneo y vértebras del cuello, halladas en unas excavaciones en Níger durante el año 2006.

Francisco Ortega, investigador de la UNED y partícipe del proyecto, ha señalado que el análisis de los restos mencionados «ha permitido concluir que este animal, que se caracteriza por tener un cuello largo, tenía un sistema muy preciso de posicionamiento de la cabeza y era muy ágil en sus movimientos del cuello para capturar el alimento«.

Al igual que ocurre con las aves actuales, parece ser que ciertos saurópodos como el Spinophorosaurus, estaban dotados de un oído interno muy desarrollado y una gran coordinación óculo-motriz que les permitía buscar comida con cierta facilidad.

Tales suposiciones nacen a raíz del examen tomográfico computarizado del cráneo del saurópodo. Ésta técnica permite la recreación tridimensional del interior del cráneo, pudiendo recrear la capacidad del espacio cerebral, y la estructura del sistema auditivo y visual, permitiendo conocer con gran exactitud el comportamiento y habilidades de la criatura.

Algunos investigadores sugieren que las aves descienden, aunque puede que no de forma directa, de algunas especies de dinosaurio. La mayoría de los hallazgos avalan esta hipótesis, ya que las características anatómicas son muy similares entre algunos dinosaurios y las aves actuales, como por ejemplo, las estructuras óseas con cavidades huecas que comparten con las aves.

Ahora, las últimas investigaciones parecen determinar que también contaban con un oído interno muy desarrollado, así como una capacidad de coordinación visual y motriz que les permitían gran agilidad en su cuello a la hora de obtener alimentos, del mismo modo que se comportan las aves.

Una de las características principales de la investigación científica es que una hipótesis puede tener muchas evidencias que la soporten, pero siempre está abierta la puerta a la aparición de nuevos descubrimientos que ponga en duda su veracidad.

Sólo el tiempo dirá, si apuntábamos en la buena dirección.

Imagen: UNED en Flickr

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