Cómo cultivar orquídeas

La orquídea es una curiosa planta que tarda bastante en germinar pero produce hermosísimas flores. Su cultivo no requiere especiales cuidados y, por tanto, puede hacerse en casa. No obstante, deben seguirse unas pautas que explicamos en este artículo.

La orquídea, además tener una extraordinaria belleza, es una planta curiosísima. Posee flores complejas, es capaz de interaccionar con sus agentes polinizadores y, sobre todo, de formar micorrizas con los hongos. Se denomina de este último modo a la relación que se establece entre un hongo y las raíces de una planta, de la cual ambos obtienen beneficio.

Su crecimiento es muy pausado. De hecho, desde la plantación de la semilla hasta su primer florecimiento pueden pasar hasta cuatro años. Claro que ello se compensa con su espectacularidad y con su larga vida (pueden vivir hasta cincuenta años). Por tanto no debemos esperar que germinen pronto.

Foto de la flor de una Orquídea blanca

Flor de una orquídea blanca

Para su desarrollo –enlazando con lo que decíamos con anterioridad- deben plantarse en un suelo con hongos, ya que éstos le aportan los nutrientes imprescindibles para que crezca. Por tanto, su semilla debe plantarse en una combinación de mantillo, fragmentos de carbón, raíces de helecho, arena y madera.

Por otra parte, precisan mucha luz por lo que el sitio ideal para situarlas es cerca de una ventana. No obstante, no les gusta el calor excesivo, prefieren el sol del otoño e invierno. Así que, en verano, conviene cubrir la ventana con cortinas transparentes. Ello no significa que se trate de una planta de clima frío. Al contrario, prefieren los cálidos, aunque se adaptan a casi todos. Sencillamente, no les convienen las temperaturas muy elevadas.

En lo que respecta a la humedad, ésta debe ser abundante. De hecho, el ambiente de las calefacciones en las casas por el invierno puede ser fatal para ellas. Igualmente, para aumentar su humedad, podemos colocar la planta sobre grava húmeda y pulverizar con agua blanda -aquélla en la que se encuentran diluidas mínimas cantidades de sales–  sobre ella, no sobre las flores.

También precisan un espacio bien ventilado, donde corra el aire para renovar el oxígeno y evitar ataques de bacterias. Por tanto, debe airearse bien la estancia donde se encuentren. Pero con cuidado de no resecar el ambiente.

En lo que respecta a su riego, éste depende de la especie elegida y de otros factores como la humedad y la temperatura. Como norma general, debemos señalar que soportan mejor la falta de riego que la abundancia. Por ello, en caso de duda, mejor regarla poco. Además, prefieren el agua de lluvia al del grifo.

Si seguimos estas sencillas pautas, seguro que lograremos hermosas orquídeas. Un último consejo: son plantas que necesitan poco abono, ya que las vitaminas y minerales en exceso pueden matarla. En cualquier vivero encontraremos abono especial para ellas.

Fuente: Mundo Manuales.

Foto: Orquídea: Vladybachez en Arte y Fotografía.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...