En verano, beber es vivir

Tres cuartas partes de nuestro cuerpo son agua. Por ello, especialmente en verano, cuando eliminamos más líquidos, es fundamental mantener una ingesta de agua adecuada para cuidar la salud. Se estima que, en condiciones normales, un ser humano necesita beber de dos a tres litros de agua al día. Pero ésta puede reemplazarse por zumos o infusiones.

Si decimos que tres cuartas partes de nuestro cuerpo son agua, no estamos descubriendo nada nuevo. Pero ello da idea de la importancia de mantener una buena hidratación corporal, algo básico para nuestra salud. Además, en verano eliminamos mayor cantidad de líquidos debido al calor y deben reponerse.

Foto de una botella de agua

El agua es esencial para nuestro cuerpo

Como principio fundamental, debemos tener en cuenta que todos necesitamos beber, en condiciones normales, de dos a tres litros de agua diarios. Pero, si realizamos ejercicio físico intenso o permanecemos mucho tiempo al Sol, esta cantidad debe incrementarse.

Igualmente, los niños, las mujeres embarazadas y las personas mayores son más propensos a la deshidratación. Además estos últimos tienen una menor sensación de sed y, por ello, debe insistírseles en que beban aunque no les apetezca. Todos ellos, con mayor motivo, si realizan algún tipo de actividad física como caminar.

Por otra parte, el alcohol resulta engañoso: como es líquido, puede hacernos creer que estamos hidratándonos pero es todo lo contrario. Aunque parezca un contrasentido, el alcohol reseca, es decir, deshidrata –todos hemos notado, después de beberlo, que tenemos sed-. Ello se debe a que, como no puede permanecer en nuestro cuerpo, los órganos lo procesan para eliminarlo y, para ello, utilizan nuestras reservas de agua.


Pero, afortunadamente, no sólo el agua repone nuestros niveles correctos de hidratación. Además de ésta, para que resulte más ameno y sabroso, podemos beber infusiones, zumos, leche, refrescos o sopas frías como el españolísimo gazpacho. Todos ellos contribuyen a rehidratarnos y, además, como tienen buen sabor, invitan a beber más.

No obstante, tampoco es recomendable beber grandes cantidades en una sola toma. La forma correcta de hacerlo es repartiéndolo a lo largo de todo el día. No hace mucho, hemos leído una noticia que hablaba de una persona que sufrió un colapso al beber más de un litro de agua de un golpe.

Foto de una estantería con zumos de frutas

El zumo de frutas es un buen sustitutivo del agua

Por último, en verano sobrevienen algunas enfermedades típicas de la estación como gastroenteritis o diarreas que originan una mayor pérdida de líquidos. Por ello, en estos casos, también debe aumentarse la ingesta de agua. Del mismo modo, hay algunas actividades que –aunque no lo parezca- requieren una mayor aportación de líquidos. Un buen ejemplo es la conducción: si no estamos bien hidratados, aumenta el cansancio y disminuye la concentración e incluso la agudeza visual.

Todos ellos son aspectos que deben tenerse muy en cuenta para afrontar el verano con salud y energía.

Fuente: El Periódico de la farmacia.

Fotos: Agua mineral: Kawanet en Flickr | Zumos de frutas: Wonderlane en Flickr.

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