¿Cómo se fabrica el chicle?

A lo largo de los años desde el nacimiento del chicle se han desarrollado subproductos de sabores indefinidos, blanqueadores de dientes, e incluso se ha mezclado con el caramelo.

chicles

Actualmente existen más de cien clases diferentes de chicles

Existen un montón alimentos o productos que consumimos diariamente y que desconocemos totalmente su origen, o cómo fueron fabricados. El chicle nos ha acompañado desde que éramos muy pequeños y en el colegio nos decían esa mentira universal : si te lo tragas se te pegan las tripas. Todos llegábamos a casa espantados con esa idea, pero nos encantaba la explosión de sabor en la boca y hacer globos con él cuando ya no tenía mucho sabor. Una chuchería cotidiana que poca gente sabe que su materia prima proviene de una planta, no únicamente de productos artificiales.

En concreto, esa goma de sabor que masticamos infinitas veces se fabrica con la resina de un árbol llamado sapota o zapote. Éste crece principalmente en Mexico, América Central y la zona más tropical de América del Sur. La historia es realmente curiosa, pues fueron los indígenas los primeros en masticar esa masa engomada de sabor dulce con la que luego se fabricaría lo que hoy conocemos como chicle mundialmente. Antes lo llamaban chictli, de su fonética derivó el nombre actual, y lo utilizaban para limpiarse los dientes. Más adelante, con su popularidad, comenzó a ser más complicado acceder a la resina de zapote, con lo que se comenzó a desarrollar un plástico neutro que sería la base del entretenido dulce, y que luego recibiría un agregado que le daría el sabor deseado.

Pese a su larga historia, hasta 1869 no se patentó el producto, que empezó a comercializarse de la mano de Thomas Adams. Nueva Yersey fue la primera ciudad que recibió los Chiclets Adams, bajo el slogan: ‘Adams’ New York Gum No. 1 – ¡Muerde y estira!’ Los primeros sabores fueron de regaliz, hasta que llegó la competencia con William J. White, que desarrolló el famoso chicle de menta.

El proceso de fabricación es bastante sencillo, pues solo se trata de una mezcla de las gomas de resinas, naturales o sintéticas, y los componentes que se deseen para logran un fin u otro. Desde edulcorantes a azúcares, sin olvidar los aromatizantes y colorantes. Cada industria tiene sus productos añadidos que aportan sabores secretos y sorprendentes, pero la base no tiene ningún misterio. Poco a poco las propiedades de esta goma de mascar han evolucionado más y más. Desde  1928 que se introdujo una goma que permitía hacer las clásicas pompas, hasta los chicles biodegradables en 2007 que no se pegan a las suelas de los zapatos.

¿Cuál es tu chicle favorito? Disfrútalo y contribuye a mantener tu ciudad y las suelas de los zapatos limpias, depositándolo en una papelera cuando sus sabor desaparezca.

Vía/ Gotitas de conocimientos
Foto/ Gusdrinks

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