¿Son las leyes de Einstein pruebas de que los fantasmas existen?

Muchos cazadores de fantasmas creen que la explicación de la existencia de fantasmas se puede encontrar en la física moderna, especialmente en la física desarrollada por Albert Einstein, una de las mentes científicas más brillantes de todos los tiempos, quien se cree que sentó las bases científicas de los fantasmas.

Cada noche, cazadores de fantasmas amateurs salen hacia almacenes, antiguos edificios o cementerios en busca de fantasmas, llevando a veces consigo equipamiento electrónico que les facilita localizarles.

Las teorías de Einstein ¿avalan la existencia de fantasmas?

A pesar de los repetidos intentos de los cazadores en la televisión y en la visa real, no tenemos todavía pruebas válidas de que los fantasmas realmente existan. Muchos cazadores de fantasmas creen que la explicación de la existencia de fantasmas se puede encontrar en la física moderna, especialmente en la física desarrollada por Albert Einstein, una de las mentes científicas más brillantes de todos los tiempos, quien se cree que sentó las bases científicas de los fantasmas.

Si se busca en Google, aparecen hasta 8 millones de resultados que conectan a Einstein y su trabajo de la energía con los fantasmas. Esta afirmación la repiten muchos expertos en la materia. Por ejemplo, el investigador de fantasmas John Kachuba en su libro “Cazafantasmas” (Ghosthunters, 2007) dice que “Einstein demostró que toda la energía del universo es constante y que no puede ser ni creada ni destruida. Por lo que ¿qué pasa entonces con la energía cuando morimos? Si no puede ser destruida, según Einstein, se debe transformar en otra forma de energía. ¿Qué es esa nueva energía? ¿Podríamos llamarlo la nueva creación de un fantasma?”.

Esta idea aparece en muchas páginas web que tratan esta temática. Por ejemplo, un grupo paranormal conocido como Tri County opina que “Einstein dijo la energía no podía ni crearse ni destruirse, solo puede cambiar de una forma a otra. Cuando estamos vivos, tenemos energía eléctrica en nuestros cuerpos. ¿Qué pasa con la electricidad que teníamos en nuestro cuerpo haciendo que nuestro corazón tuviera pulso? No hay una respuesta fácil a esta pregunta”.

De hecho, la respuesta es bien sencilla y para nada misteriosa. Tras la muerte de una persona, la energía de la persona o de su cuerpo, va hacia donde se dirige toda la energía de los organismos al morir: al entorno o medioambiente. Cuando un humano muere, la energía almacenada en su cuerpo se libera en la forma de calor y se transfiere a los animales y a las plantas. En caso de incineración, la energía se transfiere en forma de calor y luz.

Cuando comemos plantas y animales, estamos consumiendo esa energía y convirtiéndola en un uso específico para nosotros. La comida se metaboliza en la digestión y las reacciones químicas liberan energía que necesitamos para vivir, movernos, etc. Esta energía no existe en la forma de fantasmas electromagnéticos sino en la forma de calor o energía química.

Muchos cazadores de fantasmas alegan que pueden sentir el campo eléctrico creado por fantasmas. Mientras es cierto que el proceso metabólico de los organismos genera una corriente eléctrica muy baja, esta no se produce más una vez el organismo ha muerto ya que la fuente de energía deja de funcionar.

Casi toda la energía que cualquier persona muerta libera en forma de comida para el medioambiente, tarda años en generarse y no es un tipo de energía susceptible a ser captada por medidores electromagnéticos. Por lo que ni Einstein ni sus teorías afirmaban la existencia de fantasmas.

Fuente: Livescience
Imagen: Jeff Kubina en Flickr

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