Rasgos heréticos en El Código da Vinci

El Código da Vinci está inspirado en algo, de eso no hay duda. La idea de María Magdalena como Santo Grial, o mejor dicho, de una mujer como tal, no es algo nuevo, sino que tiene sus raíces en los Cátaros y también vemos antecedentes en la sociedad secreta Fieles de Amor.

María Magdalena en "El Código da Vinci" es el Santo Grial

El Código da Vinci es una novela de fantasía. Debemos partir de esa base pues muchos han creído, y continúan sosteniendo, que es real. La imagen de María Magdalena como el Santo Grial es el tema central y el que, a través de su personaje central, intenta develar. Sin embargo algo de esto es real ¿pero qué?

Mucho tiempo me ha llevado buscar fuentes dignas, pues quería encontrar de dónde había tomado Dan Brown esta idea. No es inventada, y la cuestión estaba frente a nuestros ojos. En realidad la mitad, la otra un tanto más oculta, pero igualmente certera. En primer lugar, Los Cátaros, y en segundo, los Fieles de amor, entre otras sociedades y sectas similares.

Utilizamos estos dos conceptos por sobre otros, por tener el mismo concepto que lo expresado por Dan Brown en la novela: “la mujer como máxima deidad”, por así decirlo. Vamos a intentar desmembrar esta idea, partiendo por el inicio del catolicismo donde el hombre queda en un segundo lugar ante la figura de la mujer. Hablo de José, que queda supeditado a la figura de María, elevada a Virgen tras el nacimiento de Cristo.


Algo así creían los Cátaros, que veían a la mujer como un ser casi divino, quedando en evidencia con la intensificación del pathos del amor. Este es uno de los motivos por los que se alejó de Roma, pues la Iglesia estaba muy alejada del concepto de amor que pregonaban los seguidores de esta creencia.

Château de Quéribus, fortaleza cátara

Lo mismo sucede con los Fieles de Amor, donde la mujer ocupa el lugar central y a ellas les dedican sus cantos y poemas, al tiempo que ellas mismas son quienes velan por los poetas. La prueba más fuerte de ello lo vemos con Beatriz, la musa de Dante, cuando en el Paraíso “su soloscurece al de Cristo, además de ser quien da iniciación al escritor.

Pero no es el único ejemplo, pues según varios estudios, y un poco de lógica, podemos comprender que las musas de la época, Beatriz, Selvaggia, Giovanna, todas divinizadas en la época, serían una única persona y, en simbolismo, querrían representar lo mismo: el amor como algo supremo, el máximo tesoro a custodiar. Por extensión, sería ni más ni menos que el Santo Grial.

Imagen Château de Quéribus: zak mc en Flickr

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