¿Qué tope límite tiene la esperanza de vida humana?

Un nuevo estudio científico determina que la vida humana alcanza un estado de gran riesgo entre los 120 y los 150 años.

Nos gusta pensar que, en el futuro, la humanidad podrá vivir cientos de años. Para ser más exactos, nos gusta pensar que eso nos pasará a nosotros, porque cuando pensamos en que les ocurrirá a los humanos de dentro de 1000 años, el interés es menor. Lo que solemos hacer es reflejarnos en el pasado y decir “mira lo mucho que vivimos ahora en comparación a lo que vivían las personas de la edad media”. En ese aspecto, no se puede decir que no tengamos razón cuando lo decimos.

Pero una nueva investigación realizada por la empresa Gero, aporta descubrimientos que tienen la intención de tirar por tierra todas nuestras esperanzas. O al menos, en parte. Lo que ha hecho el equipo de investigadores es tener en cuenta la delicadeza del cuerpo humano a medida que este va ganando años. Cuando somos jóvenes y estamos en nuestro máximo esplendor, recuperarnos de una caída, de un golpe o incluso de algún tipo de rotura, no tiene demasiada complicación.

A medida que pasan los años, la situación cambia. Una caída drástica que sufriéramos a los 20 años sin sufrir ningún daño más allá de un rasguño, nos puede dejar en silla de ruedas si la sufrimos de nuevo a los 80 años. El motivo de ello es por el desgaste que sufre el cuerpo, el cual se va deteriorando y reduciendo su capacidad para contrarrestar efectos adversos que le ocurran. Esto pasa tanto por el desgaste natural como por el desgaste externo que se va produciendo a lo largo de los años debido a accidentes, golpes, traumatismos y todo tipo de problemas.

Estos científicos han llegado a la conclusión de que la capacidad del cuerpo de recuperarse llega a desaparecer en su totalidad en un punto entre los 120 y los 150 años. Hasta los 120 años todavía queda un indicio de recuperación, aunque sea mínimo. El organismo aún lucha y se recupera, sobre todo si el golpe sufrido no resulta de gravedad. Pero entre los 120 y los 150 el cuerpo se queda totalmente desprotegido y las posibilidades de encontrarse ante una muerte segura debido a cualquier tipo de trauma, por suave que sea, son elevadas.

Dicen, después de haber analizado miles de resultados procedentes de personas de distintas partes del mundo, obtenidos con wearables en algunos casos, que el cuerpo humano es un reflejo similar al de los sistemas que se encuentran al borde de la destrucción. Es decir, que el cuerpo de los humanos está en la cuerda floja a partir de esa edad y solo un pequeño soplido puede llevar a que se “desintegre”. Sus conclusiones no son extrañas para los científicos, sobre todo a la vista de que en 2020 ya se publicó un estudio similar que ponía la fecha límite de la vida humana en los 138 años.

¿Para qué sirve este tipo de estudio más allá de la curiosidad? Los científicos tienen la intención de usar esta información con la intención de pulir los tratamientos médicos y la forma en la que se trata a los pacientes. El objetivo final es lograr que se viva más y que se viva mejor. Son conscientes de que, por mucho que se investigue, hoy día no hay manera de aumentar la esperanza de vida. El obstáculo existente en este aspecto es la creación de métodos antienvejecimiento que realmente funcionen y que vayan más allá de lo meramente estético.

También ayuda a ver lo importante que es concentrarse en potenciar tratamientos que favorezcan a mejorar los tiempos de recuperación del organismo. Porque esos periodos de recuperación en los que el cuerpo sufre un gran nivel de estrés, son los que llevan a que se reduzca la capacidad del organismo de seguir luchando. Por ello, se piensa que, si la investigación se concentra en este sentido, es posible llegar a progresos que, antes o después, permitan marcar un antes y un después para la humanidad. La solución, para ello, sería el desarrollo de nuevas medicinas que ayudaran al organismo en los niveles en los que realmente lo necesita.

En el momento en el que escribimos esta noticia, la persona más longeva del mundo que se encuentra con vida es la japonesa Kane Tanaka. Ella tiene 118 años, nació el 2 de enero de 1903 e históricamente es, de momento, la tercera persona que ha alcanzado una mayor edad en la historia de la humanidad. La segunda persona viva de mayor edad es Lucile Randon, mujer francesa nacida el 11 de febrero de 1904 que tiene 117 años.

Si revisamos históricamente cuáles son los niveles de edad alcanzados, veremos que el récord lo tiene la también francesa Jeanne Calment, que nació el 21 de febrero de 1875 y falleció en 1997 a los 122 años. En ese momento, según la investigación, Calment ya habría entrado en la fase de riesgo. No obstante, se desconoce la causa de su muerte, por lo que quedaría el misterio de saber si encajaría en el cuadro indicado por el estudio.

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