¿Qué se esconde en el archivador cerrado de Ian Stevenson?

La muerte de Ian Stevenson dejó un misterio sin resolver que solo se podría aclarar si se confirman sus teorías.

Entre los profesionales que se han dedicado a la investigación de la parapsicología, el nombre de Ian Stevenson tiene una relevancia especial. Este profesional de la psicología realizó investigaciones de gran profundidad y valor relacionadas con casos de reencarnación. Después de haberse hecho un nombre en su juventud por poner en duda el trabajo de Sigmund Freud y realizar investigaciones vinculadas al consumo de LSD, Stevenson pasó a formar parte de un grupo de profesionales que exploraban la vida después de la muerte.

A final de la década de los 50, su investigación sobre casos de reencarnación exploró los testimonios que, a su juicio, evidenciaban muestras de la existencia de la reencarnación. Se fijó específicamente en multitud de casos en los que un grupo de niños manifestaba pruebas de cómo en su interior se encontraban las mentes o almas de personas fallecidas en el pasado.

Lo que descubrió es que muchos niños menores de 10 años mostraban signos claros de ser los recipientes de reencarnaciones de vidas pasadas. No ocurrió de forma aislada, sino que lo hizo en multitud de casos y con perfiles muy distintos. Sus investigaciones le sorprendieron incluso a él, ya que los testimonios con los que se encontró evidenciaban con claridad que los niños recordaban sus vidas pasadas. Lo más importante se encontraba en que todos esos testimonios se conseguían sin terapias alternativas, como la hipnosis.

A lo largo de su vida, Stevenson viajó por el mundo entero analizando casos de niños con supuestos recuerdos de vidas pasadas. Sus conclusiones le llevaron a decir que el momento en el cual se comenzaban a manifestar esos recuerdos de vidas anteriores en los niños ocurrían entre los 2 y los 4 años. Después continuaban manifestándose, cada vez con más claridad, hasta que, entre los 7 y los 8 años, estos recuerdos e ideas desaparecían.

Lo curioso es que una gran parte de estos niños manifestaban recuerdos de vidas pasadas que terminaban de una manera abrupta. Se habla sobre cómo muchas de sus muertes eran violentas y producidas, en ocasiones, en situaciones no resueltas. También era común que estos niños tuvieran más información sobre la forma en la que murieron que casi del resto de su supuesta vida pasada. El trabajo de Stevenson, visto en algunos casos como un detective de lo paranormal, y criticado por sus colegas de profesión debido a ello, se extendió niño por niño para intentar llegar a conclusiones globales.

Uno de los pasos que siempre realizaba era, durante el tiempo en el que el niño tenía esos recuerdos de una vida pasada, tratar de investigar en los alrededores de la familia del niño. Buscaba casos de personas fallecidas que encajaran con los recuerdos del niño, en especial con lo relacionado con su muerte. Se buscaban pautas de muertes no explicadas o de sucesos escabrosos que pudieran encajar con lo que el niño contaba. Lo importante era que estos casos de personas fallecidas se hubieran registrado antes de nacer el niño.

Las conclusiones que sacó Stevenson le llevaron a plantear una idea científica sobre la resurrección, alejada de cualquier tipo de religión. Bajo sus descubrimientos, la personalidad humana tiene capacidad para, después de la muerte, perdurar como energía o un estado mental, fuera del cuerpo del individuo. Esos rasgos del cerebro van más allá de la muerte biológica y encuentran un nuevo lugar en el que asentarse una vez han abandonado el cuerpo de la persona fallecida. Por la forma en la que el cerebro del bebé no está desarrollado ni tiene todavía una personalidad, esos rasgos de personalidad se adjuntan a ellos y se asientan aprovechando ese espacio que se encuentra disponible.

Esto explicaría por qué, una vez han pasado los años y se alcanza una edad de 7-8 años, los recuerdos de la vida anterior desaparecen. El motivo de ello es que el carácter y la personalidad que ha desarrollado el cerebro, empujan fuera lo que se había asentado dentro de él con anterioridad. Es decir, es como si el cuerpo generase unas defensas que expulsan esa materia invasiva que se había colocado en su interior. El científico no supo explicar porqué ocurría esto ni dónde ni de qué manera esa personalidad podía seguir existiendo. Lo que sí parece que indicó es que algunos de los rasgos de la personalidad que se habían asentado en el cerebro podían influir o perdurar a lo largo del tiempo en los niños. Es decir, que “heredaban” características de esa vida anterior que habían tenido en su cuerpo.

Según Stevenson, este fenómeno de traslado de materia de personalidad hacia un nuevo cuerpo, se debía producir entre la gestación y el nacimiento. No llegó a concluir cuándo sería, teniendo dudas de si ocurriría durante el embarazo, en el momento del parto o durante los primeros días de vida. Tampoco supo explicar qué pasaba a partir del momento en el cual el niño desarrollaba su propia personalidad y empujaba la invasora fuera de su cuerpo. ¿Desaparecía para siempre? ¿esa personalidad saltaba a otro posible cuerpo recepto? En cualquier caso, esto hablaría de una forma de reencarnación muy distinta a la que plantean otras teorías. Porque, en realidad, no sería que un individuo se reencarna de nuevo, sino que se estarían combinando dos vidas y existencias distintas, la antigua, que dejaría un pequeño rastro, y la nueva.

Algunas de las pruebas de la existencia de esta reencarnación reunieron un comportamiento demasiado creíble por parte de los niños. Por ejemplo, estos niños mostraban una forma de actuar que encajaba con la de la persona fallecida. En algunos casos, por ejemplo, mostraban un tipo de relación muy específica con las personas cercanas a quienes habían fallecido. Por ejemplo, si el niño parecía tener en su mente la reencarnación de la personalidad de su abuelo, su comportamiento sería particularmente curioso cuando se relacionara con su abuela. Esos estudios demostraban que, sin haberlo aprendido en ningún lugar, el niño se comportaría tal y como lo hacía su abuelo antes de fallecer e incluso al que nunca conoció.

Otras pruebas encontradas en esas investigaciones incluían que, por ejemplo, los niños tuvieran fobia a las armas o herramientas que causaron la supuesta muerte que tuvieron en esa “vida anterior”. También se incluían rasgos de personalidad visuales, como la manera de andar, movimientos y gestos con las manos o fobias y comportamientos particulares.

Stevenson siempre fue prudente. Intentó no dejarse llevar por el entusiasmo de sus conclusiones y siempre buscó la manera de intentar desmentir las teorías y las declaraciones de los niños. Al final, le quedaron alrededor de 3.000 casos sobre la mesa de niños cuyas teorías no podía rebatir. Buscó e investigó, pero no consiguió encontrar ninguna prueba que confirmara que los niños estuvieran inventándose lo que contaban o que repitieran lo que les habían dicho sus padres.

Hubo casos específicamente notorios, como un niño que fue capaz de relatar la forma en la que murió cuando era un joven de 25 años. Aportó información sobre la familia del fallecido, nombres y apellidos e incluso proporcionó datos del coche que le atropelló. Esa muerte no ocurrió poco antes del nacimiento del niño, sino algunos años atrás. Eso dejaría más abierto el espectro en el cual una mente tiene tiempo para adjuntarse a otro cerebro con la intención de reflotar durante unos años.

Ian Stevenson falleció en el año 2007. Tenía 88 años. El psiquiatra y especialista de las investigaciones paranormales llegó a elaborar un trabajo sólido y profundo que ha sido estudiado por multitud de profesionales incluso después de su muerte. Desgraciadamente, cuando ya había alcanzado una edad avanzada, Stevenson comenzó a sentir que todavía se encontraba lejos de llegar a una conclusión que le permitiera cerrar su trabajo de manera satisfactoria. Reconoció que tenía claro que, “en esta vida”, no podría terminar el trabajo. Había avanzado mucho en su estudio de la reencarnación, pero todavía había mucho trabajo que hacer.

Falleció víctima de una neumonía y lo hizo no sintiéndose satisfecho. Sabía que una gran parte de la comunidad científica no le daba valor a su trabajo. Le molestaba que, en la mayoría de los casos, quienes rechazaban su investigación y estudio, prolongado a lo largo de las décadas, lo hicieran sin echar ni siquiera un vistazo a los materiales en los que había trabajado. Eso es algo que, a la vista de lo mucho que confiaba en su trabajo, le hacía sentir especialmente mal.

No obstante, Stevenson se negó a darse por vencido y él mismo decidió confiar en lo que había estado trabajando durante tanto tiempo. Fruto de ello es lo que mencionábamos en el título del artículo: el armario archivador cerrado. Antes de fallecer, Stevenson dejó un archivador guardado en la Universidad de McGill, en el departamento de estudios de la percepción. Su particularidad es que puso una cerradura con una combinación mnemotécnica que “nadie” podría adivinar. Se desconoce cuál es la contraseña o combinación. Se habla sobre una frase, una palabra o una serie de cifras. Es posible que sea una expresión o algo que estuviera grabado a fuego en la mente del propio investigador.

Lo que quería Stevenson era dejar el archivador cerrado hasta que se pudiera confirmar su teoría. Es decir, el día en el cual un niño manifestara tener la mente del propio Stevenson, haría lo posible para ponerse en contacto con las personas de la universidad y así abrir el archivador. No sería el propio Stevenson en sí mismo, sino un niño que tuviera esos recuerdos de su vida y fallecimiento. Con ese movimiento, al abrir el archivador, Stevenson confiaba en que su trabajo estaría completo y obtendría el reconocimiento de aquellos colegas que no creen ni confían en sus descubrimientos.

También se ha mencionado que quizá esa comunicación de la palabra o contraseña se realizase a través de un sueño que tuviera una persona que hubiera conectado, de alguna manera, con la mente de Stevenson después de fallecer. Por ahora, el archivador continúa cerrado.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...