¿Qué hizo que desapareciera la vaca marina de Steller?

La caza indiscriminada de la vaca marina de Steller hizo que esta especie animal desapareciera con rapidez.

Nunca nadie que se encuentre con vida ha llegado a ver una vaca marina de Steller. También conocido como Hydrodamalis gigas en su nombre científico, a este animal se le perdió la pista en el año 1768. Antes de eso había sido una especie marina vista en grandes cantidades, pero el gran atractivo que generó entre los marineros la llevó a la extinción definitiva. Hoy día nos quedan sus dibujos, modelos recreados de forma artesanal y los esqueletos que sí han sobrevivido y se encuentran expuestos en algunos museos. No obstante, resulta una especie curiosa y conocerla, así como entender su desaparición, nos puede ayudar a ver a los animales en peligro de extinción de una manera distinta.

La vaca marina se engloba dentro de la categoría de mamífero sirénido. Si has visto su esqueleto en vivo ya sabrás que era un animal enorme que podía alcanzar los 10 metros de largo, aunque la media de longitud se encontraba en siete metros. Su peso estaba en proporción a su extensión, llegando a pesar hasta diez toneladas.

Se trataba de una especie que había sobrevivido desde el Pleistoceno, lo que explicaba su enorme tamaño y aspecto distinto al resto de animales marines. El principal motivo se encontraba en que, si bien la cabeza que tenía era propia de una morsa, su cola era la de un delfín. Ese aspecto único le aportaba, sumado a sus enormes dimensiones, un carácter realmente único que causó sensación entre los marineros que llegaron a encontrarse con la especie. Por desgracia, si bien la vaca marina logró sobrevivir a la extinción masiva que se produjo en el Pleistoceno, no tuvo la misma suerte cuando se encontró con los humanos. Y aquí se encuentra un paralelismo común con otras especies animales extinguidas que no han logrado superar su encuentro fatal con la humanidad. A la extinción del Pleistoceno, estos animales sobrevivieron gracias a la forma en la que el océano les proporcionó un entorno seguro donde poder mantenerse con vida. Pero todo cambió cuando los humanos los descubrieron.

Una extinción en pocas décadas

El descubrimiento del a vaca marina se produjo en el año 1741 y, para 1768, la especie ya había desaparecido. En poco más de dos décadas la humanidad extinguió a una especie marina completa que, posiblemente, ya se encontraba diezmada por lo ocurrido en el Pleistoceno. Su descubridor fue Georg Wilhelm Steller, de ahí el nombre de la vaca, que formaba parte de una expedición rusa que se extravió en la isla de Bering (la cual era conocida en el pasado como Arachka). Lo que se encontró en ese momento tan crítico de su viaje fue algo que no había esperado: una enorme especie animal cuyo enfrentamiento directo no suponía ningún tipo de peligro y que, aparentemente, les podría proporcionar grandes beneficios.

La primera vaca marina que cazaron como forma de sobrevivir al naufragio en el que se encontraban, abrió los ojos de Steller. Había encontrado lo que era, tanto una maravilla de la naturaleza, como uno de los mejores negocios financieros que podría imaginar. A su vuelta a la civilización, Steller presentó su descubrimiento y causó furor entre los zoólogos. Se maravillaron del descubrimiento de un animal procedente del Pleistoceno que había logrado sobrevivir ante todo pronóstico. Eso llevó a un estudio de la vaca marina que llegó a desvelar que, con anterioridad, las vacas marinas habían poblado otras partes del mundo, como Japón. Pero, en esos momentos, las últimas vacas se encontraban en Bering.

Al mismo tiempo, el descubrimiento de Steller también generó interés entre los cazadores de ballenas y focas. Para ellos, se presentó ante sí el negocio de su vida. Los motivos fueron la forma en la que Steller describió la carne de las vacas marinas. Dijo que no había ninguna diferencia con el buey, afirmó que la grasa era de una calidad equiparable a la de la mantequilla holandesa de máxima calidad y contó que, al hervir esta grasa, generaba un sabor a almendras que era delicioso. Eso hizo que los marineros, pescadores y balleneros pusieran a la vaca marina en su punto de mira y la cazaran hasta extinguirla.

Un comportamiento único

Los escritos que han quedado sobre la caza de vacas marinas desvelan datos fascinantes. Dicen que las vacas marinas se apoyaban unas en otras. Cuando uno de los especímenes era golpeado por un arpón, todas las demás vacas se ponían a su alrededor en forma de círculo para protegerla. Intentaban ayudarse entre sí para liberarse de los arpones y sobrevivir, pero los dientes de las vacas marinas no eran una herramienta suficiente como para sobrevivir.

Otra historia recuerda cómo una vaca marina macho visitaba a diario a la hembra que estaba con él cuando fue capturada. La visitaba en la playa donde la vaca marina hembra yacía, sin poder hacer nada para ayudarla. La última vaca marina fue eliminada en 1768 por Ivan Popov, que había formado parte de las expediciones de Steller.

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