¿Qué fantasma de un niño romano esta apareciéndose en Extremadura?

La aparición del fantasma de un niño romano esclavo en una carretera de Extremadura está dando de que hablar.

¿Os gustaría que hablásemos de fantasmas y apariciones que se han dado o se siguen dando en nuestro país? Hace unos días la historia del fantasma del niño romano, descubierta en Cuarto Milenio, nos llamó mucho la atención. Y aunque hacía tiempo que no sentíamos interés por este tipo de apariciones, lo cierto es que esta nos ha causado una especial atracción. ¿A qué conclusiones se han llegado en relación a este supuesto niño de la época de los romanos que parece no haber podido descansar en el más allá?

El fantasma en cuestión se ha localizado en una carretera concreta: la que se encuentra sirviendo de unión a los puntos de Badajoz y Solana de los Barros.

Quien vio el espíritu fue una mujer que estaba de camino al trabajo cuando ya había caído la noche. En un momento dado el faro de su vehículo iluminó una figura que se dejaba ver y a la cual el coche se iba dirigiendo a medida que avanzaba. Lo primero que vio fue la pierna de un niño y, a medida que se acercó vio con más facilidad el resto del cuerpo.

La primera reacción de la conductora fue pensar que se había producido un accidente y que ese niño era un superviviente que estaba caminando por la carretera en busca de ayuda. Se trataba de la figura de un niño de 10-12 años y la conductora vio cómo no llevaba ningún tipo de zapato, mientras que su ropa era particularmente peculiar. Solo llevaba puesta una prenda, no una camiseta, sino una prenda superior como una camisola, que no tenía mangas.

La imagen se fue definiendo a medida que se acercaba con el coche. Pudo ver que la ropa estaba sucia, que era una prenda vieja y que el color era claro. Lo que intentó la conductora fue aminorar la velocidad y buscar algún tipo de reacción en el niño cuando pasó a su lado con el vehículo. En una situación normal, salvo que el niño realmente hubiera sufrido un accidente y todavía estuviera en shock, por su parte se hubiera producido algún tipo de reacción. Pero no la hubo. Además, esas ropas eran extrañas dentro del contexto de un accidente.

En el momento en el que la conductora pasó al lado del niño, no se produjo ningún tipo de reacción por parte del mismo. La mujer intentó escuchar, por si el niño pedía ayuda, decía algo o gritaba. Pero lo único que encontró fue el máximo silencio. En ese momento, aún preocupada por si se trataba de un niño accidentado, la conductora miró por el espejo del retrovisor para intentar tener una mejor imagen del aspecto de la figura, la cual le había provocado una gran curiosidad.

Lo que se encontró la dejó helada: el niño no tenía cara, En su lugar, en el espacio que deberían haber ocupado sus ojos, su boca y sus mejillas, lo único que había era una superficie oscura que difuminaba su imagen. La conductora, consciente de que se había encontrado con un fenómeno paranormal, siguió avanzando con su coche sin detenerse. Y en lugar de pensar o reducir la velocidad, lo que hizo fue apretar el acelerador para dejar atrás al espíritu lo antes posible. Mientras abandonaba la figura del niño, racionaba la imagen y su aspecto y llegaba a la conclusión de que se parecía a “un niño romano esclavo, como los de las películas”.

Explican los expertos, a tenor de esta aparición, que se trata posiblemente de una imagen anclada en el tiempo, un recuerdo poderoso de un suceso trágico y dramático. Este tipo de apariciones son frecuentes en el mundo entero y parece que no es la única vez que se han dado en España, sobre todo en relación con la cultura y la época de los romanos.

Por lo que se sabe, el niño podría haber sido uno de los muchos jóvenes esclavos que fallecieron en dramáticas circunstancias en la época de los romanos. Extremadura fue la novena ciudad más importante del mundo en la época de los romanos, superando en relevancia a la mismísima Atenas. Por lo tanto, se trató de un lugar en el que hubo mucho movimiento y donde ocurrieron miles de sucesos. Los ciudadanos nativos de Extremadura recibieron ciudadanía latina y con el tiempo se enfrentaron a los bárbaros, los alanos y los suevos. En el recuerdo quedaron ciudades desaparecidas tras las batallas, como Norba Caesarina o Cáparra. Hoy día quedan los monumentos, la historia y los recuerdos.

Los espíritus de niños que se aparecían no son nuevos, sino que ya en la época romana se escribieron documentos y manifiestos acerca de estos incidentes. Los motivos de estas apariciones y anclajes en el tiempo podían deberse, sobre todo, a que esos niños habían fallecido en circunstancias dramáticas o violentas. Otro posible motivo de ver cómo sus espíritus no descansaban era que no hubieran tenido el entierro adecuado o que no hubieran recibido la moneda que se colocaba en el cuerpo de los fallecidos para que llegaran al otro mundo.

En general, siempre se ha creído que la aparición de estos espíritus no es peligrosa ni debe producir ningún tipo de miedo. En realidad, se trata de espíritus atrapados que intentan comunicarse con los vivos de forma que puedan seguir con su camino una vez hayan encontrado la paz. Por ello, es de imaginar que la conductora no habría tenido ningún tipo de problema en haber intentado indagar en esa aparición.

No obstante, existe una gran reticencia a intentar explorar las apariciones y presencia de espíritus cuando nos encontramos al volante. El principal motivo de ello se encuentra en la relación que casos como el del niño romano tienen con la chica de la curva, uno de los fantasmas, espíritus y apariciones de mayor popularidad en el mundo entero. Por lo general, la idea de la chica de la curva es que su aparición se produce antes de llegar a lugares peligrosos de la carretera con el objetivo de avisar a los conductores, dándoles un gran susto que no provoca un accidente, sino que les hace reducir la velocidad y fijarse más en lo que están haciendo.

Aún así, a nadie le gusta imaginar la situación en la que se crucen con la chica de la curva, de forma que cualquier tipo de situación que sea similar a esta, se intenta evitar a toda costa. Es posible que el caso del niño romano sea aislado y que las apariciones de ese niño esclavo no sean tan frecuentes. De momento no se han producido más encuentros que hayan sido mencionados, al menos hasta donde sabemos.

Es posible que el anclaje en el tiempo de este niño romano no sea tan poderoso como el de otros espíritus y que sus reflejos en el tiempo actual solo se lleven a cabo en momentos concretos de la historia, como por ejemplo en el aniversario de su muerte. En cualquier caso, sepamos que si estamos recorriendo la mencionada carretera de Extremadura que hemos indicado antes, no debería sorprendernos si llegamos a cruzarnos con el espíritu de ese niño romano sin rostro que sigue caminando sin camino, porque desgraciadamente, parece que no ha encontrado la paz para el descanso eterno.

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