¿Qué color tiene la fruta de la mandrágora?

Te hablamos de la mandrágora y de todo lo que rodea a esta planta, como el color que tiene su fruta.

La mandrágora es una de las plantas más curiosas, raras y especiales que se pueden encontrar en el planeta. En la actualidad, no se encuentra de forma habitual, si bien las historias que se han escrito sobre ella sí hacen pensar que, en el pasado, tenía una presencia mayor. Esta planta también es conocida con nombres tan curiosos como el de “manzana de Satán” y reúne a su alrededor tantas leyendas que es difícil quedarse solo con una de ellas. Pero, lo que se preguntan muchas personas, es qué color tiene la fruta de la mandrágora y cómo es exactamente el interior de esta planta.

¿Cómo es la fruta de la mandrágora?

El fruto de la mandrágora tiene color amarillo o anaranjado dependiendo del estado del mismo. Puede llegar hasta un tono que parece casi rojizo y que hace pensar en manzanas de un tamaño minúsculo. Esto ha dado lugar a situaciones de riesgo, ya que no se trata de un fruto que sea recomendable comer si no se ha tratado de diversas maneras tal y como se hacía desde las civilizaciones antiguas. No obstante, el mal olor que desprende el fruto ya da a entender que no se trata de algo que deba ser utilizado como alimento. Es un olor fétido que resulta muy característico.

Por su lado, el tallo es de color verde en un tono oscuro, mientras que sus hojas también son verdes. Estas tienen una superficie con un característico tono lleno de rugosidad, mientras que son de una gran anchura, lo que sorprende en comparación proporcional al tamaño de la fruta. Las flores de la mandrágora son de un color principal blanco, pero tienen distintos tonos de color violeta que les aportan un estilo especial.

¿Por qué es peligrosa la mandrágora?

Su fruto tiene un aspecto que, a primera vista, inspira pensamientos en los que podríamos llegar a imaginar que se trata de algo comestible. Pero, como decíamos antes, es preferible no perderle el respeto a la mandrágora a la vista de todos los problemas que puede acarrear. Esta imponente planta, la cual puede llegar a crecer hasta 30 cm, no tiene dependencia de la luz solar. Eso es lo que hace que crezca en zonas en las que otro tipo de plantas no tienen ninguna oportunidad.

De comer su fruta, puedes llegar a sufrir consecuencias realmente peligrosas, incluida la muerte. Lo que ocurre con la mandrágora es que tiene distintos componentes letales. Si te comes la fruta de una manera directa tras encontrarla en el campo, te expones a la muerte o a sufrir una serie de alucinaciones muy graves que también podrían llevar a perder la vida. Se dice que Juana de Arco solía llevar mandrágora siempre con ella y que su exposición a este fruto habría sido lo que llevó a que tuviera todas esas visiones a las que más allá de la fe no se le han encontrado sentido.

Además, la mandrágora puede llegar a producir otros efectos cuando es sometida a manipulación. En este tipo de caso puede ser una sustancia realmente tóxica que provoque problemas respiratorios, mareos severos y bradicardias. Estos efectos negativos no están lejos de los positivos que puede tener si la planta se utiliza y trata de formas específicas, aunque en la actualidad no es algo normal. En el pasado era un remedio que funcionaba como manera de calmar las úlceras más graves y también era un purgante popular. Para que pudiera calmar las úlceras, no obstante, se tenía que someter a un procedimiento en el cual se hervía con leche.

Cuando la mandrágora se mezclaba con alcohol, tenía otras aplicaciones. Era un remedio que, ingerido, podía ser la solución para las personas que tenían insomnio y no podían dormir. También se llegó a utilizar en multitud de ocasiones como remedio para poder calmar dolores reumáticos, en la lucha contra infecciones o para detener ataques con convulsiones. Otra de sus propiedades era que se solía utilizar con fines laxantes, estando registrado que era habitual que culturas como las de los indios americanos las usaran de una manera frecuente con este objetivo.

Dependiendo de la cultura, se le aportaron distintos significados. Desde aquellos más terribles que llevaban a que el desenterrado de la mandrágora tuviera que hacerse con perros a los que después se sacrificaba hasta los más positivos que decían que la planta era un símbolo que reflejaba la prosperidad de la tierra. En el Antiguo Testamento de la Biblia, se habla de la mandrágora como uno de los recursos más convenientes para la búsqueda de fertilizantes. Incluso hay algún caso bíblico en el que la mandrágora se consumía por parte de mujeres que no eran fértiles para que pudieran quedarse embarazadas.

Todo ello ha hecho de esta planta un interesante elemento de la naturaleza que ha acompañado a la humanidad a lo largo de su historia.

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