Primeros resultados de la Misión Planck, que estudia el origen del Universo

La misión Planck se inició en el año 2009 y su objetivo era estudiar la radiación del fondo cósmico de microondas para saber más acerca del origen y formación del Universo. Desde entonces, la sonda ha estado enviando datos para que los científicos los estudiasen y ahora comienzan a conocerse los primeros resultados. Entre éstos, se halla el descubrimiento de nuevos cúmulos de galaxias así como la detección del gas oscuro.

La Misión Planck es una tercera fase del programa científico Horizón 2000 de la Agencia Espacial Europea (ESA). Fue puesta en marcha el catorce de mayo de 2009, cuando el cohete Ariane 5 partió del puerto espacial de Kourou, en la Guayana francesa, transportando la sonda Planck y el observatorio espacial Herschel.

Su objetivo era alcanzar la zona conocida como Lagrange 2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, donde la Planck se desprendería de su transporte y se colocaría en órbita heliocéntrica en un punto donde no sufriera interferencias de la Tierra o la Luna.

Foto de una maqueta de la sonda Planck

Una reproducción de la sonda Planck

Se conoce como puntos de Lagrange –en honor al matemático ítalo-francés Joseph Louis Lagrange-, puntos de libración o, sencillamente, puntos L a las posiciones dentro de un sistema orbital donde un objeto pequeño que esté solamente afectado por la gravedad puede permanecer teóricamente estacionario respecto a otros dos cuerpos más grandes. Por ejemplo, un satélite artificial –o, como en este caso, una sonda- respecto de la Tierra y la Luna.

Todo el proceso de lanzamiento y transporte de la sonda Planck fue realizado con éxito y, desde aquel momento comenzó a trabajar en su misión. Ésta no era otra que estudiar la radiación del fondo cósmico de microondas –o CMB, por sus siglas en inglés- que es, a grandes rasgos, la luz que comenzó a viajar a través del Universo cuando la fase de formación de los primeros núcleos atómicos llegó a su fin. Esta etapa se conoce como fase de nucleosíntesis primordial.

Dicho en otras palabras, la radiación del fondo cósmico es la energía remanente del Big Bang y su estudio puede proporcionar valiosísimos datos acerca del origen y formación del Universo, que es, en definitiva, lo que se proponía la Misión Planck.

Una vez recogidos los datos, la sonda los fue transmitiendo a la Tierra para que los astrónomos los estudiasen. Y los resultados, tras un largo análisis e investigación, comienzan a ser presentados ahora, tanto a través de la web de la Agencia Espacial Europea como de diversos artículos en publicaciones científicas que irán viendo la luz en próximas fechas.

Uno de los principales logros de la misión ha sido la elaboración de lo que podríamos llamar un ‘mapa’ o ‘catálogo’ del espacio que incluye unos quince mil objetos. Entre ellos se hallan, tanto radio galaxias y galaxias infrarrojas como cúmulos de éstas y núcleos de nubes moleculares muy fríos de nuestra Vía Láctea.

Foto de varios instrumentos de la sonda Planck

Instrumentos de la sonda Planck expuestos antes de su partida

En cuanto a este último aspecto –el de los objetos fríos de nuestra Vía Láctea– la sonda iba preparada para detectarlos. Y, así, ha hecho un completo escaneado de nuestro universo cercano en lo que respecta a objetos compactos fríos y polvo estelar. El estudio de todos estos datos permitirá a los investigadores presentar nuevas hipótesis acerca del proceso de formación de las estrellas.

Entre los hallazgos en este sentido, se encuentra la presencia, tanto en nuestra Vía Láctea como en la cercana Nube de Magallanes –una galaxia enana que ejerce como satélite de la nuestra- de granos de polvo que rotan con gran rapidez y también de un gas nunca detectado hasta ahora que se debe a nubes de hidrógeno molecular con falta de monóxido de carbono y que se conoce como ‘gas oscuro’.

Igualmente, mediante la observación de las profundidades de la Vía Láctea, la sonda está descubriendo nuevos mecanismos físicos que ocurren en ella y que pueden arrojar mucha luz sobre su composición.

En lo que respecta a zonas más alejadas, también ha realizado la Planck una importante labor en cuanto a la captación de cúmulos de galaxias. Éstos, también conocidos como agregados galácticos, son súper-estructuras del Cosmos constituidas por miles de galaxias que se mantienen cohesionadas por la fuerza de la gravedad y son las de más reciente creación en la historia del Universo. Su trabajo, en este caso, se centró en estudiar cómo interactúan la radiación del fondo de microondas y el gas caliente de esos cúmulos.

Pero, como decíamos, la misión principal de la sonda Planck era estudiar esta radiación del fondo cósmico de microondas con objeto de conocer mejor el origen y formación del Universo. En lo que a ello se refiere, los datos enviados aún tienen que ser estudiados en profundidad para que podamos conocer algo sustancial.

Foto de la Vía Láctea

Una bella imagen de la Vía Láctea

No obstante, sí sabemos que ha capturado la radiación infrarroja, cuya señal sólo se capta a frecuencias muy bajas, en longitudes de onda submilimétricas. Ahora, la investigación de los datos puede permitir a los expertos conocer qué relación existió entre la formación estelar en galaxias y la distribución de la materia oscura –aquélla imposible de ver en la actualidad pero que puede deducirse por los efectos que causa en la visible- hasta el momento en que comenzó a formarse la estructura del Cosmos.

Y es que captar esta radiación no resulta fácil. Para hacerlo, la Planck ha tenido que trabajar a una temperatura de unos doscientos setenta y tres grados centígrados bajo cero. Ello se debe a la debilidad de aquella señal, que requiere para ser capturada del menor nivel de ruido posible.

Esto puede parecer paradójico pero no lo es. El calor es movimiento, ya que supone que los átomos y moléculas -así como los electrones- del objeto que lo alberga están moviéndose. Y toda partícula con carga eléctrica en movimiento genera ondas electromagnéticas. Por tanto, si lo que se pretende captar es precisamente una señal electromagnética, esas ondas derivadas del calor pueden interferir en su captura y la forma de evitarlo es reducir la temperatura a niveles mínimos.

En suma, se trata de una enorme cantidad de datos que están siendo cuidadosamente estudiados y que pueden facilitarnos muchas claves desconocidas del Universo. Pero la sonda Planck continúa su misión y aún ni siquiera sabemos cuanta información más logrará enviarnos acerca de éste.

De momento, ha facilitado los mejores datos obtenidos hasta la actualidad sobre el fondo cósmico de microondas, así como un sin fin de informaciones auxiliares de gran valor.

Fuente: Servicio de Información y Noticias Científicas.

Fotos: Maqueta de la sonda Planck: Kasos fr en Wikimedia | Instrumentos de la sonda Planck: Kasos fr en Wikimedia | Vía Láctea: Caq en Flickr.

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