La ionización del aire

En esta entrada conoceremos el proceso de ionización del aire y su impacto sobre el ser humano.

Un tema interesante y probablemente ni siquiera considerado por muchos es el referido a la calidad del aire que se respira no por la contaminación que todos conocemos sino por elementos invisibles que siempre estuvieron allí. Veamos. El aire está conformado por 79 % de nitrógeno y 21 % de oxígeno y nuestra supervivencia, así como nuestro rendimiento, dependen del oxígeno. Pero obviamente esto está muy lejos de conformar toda la historia. Ahora ya sabemos que el aire que respiramos contiene muchas otras cosas. Se sabe que algunas de ellas afectan seria y negativamente a nuestra salud. El tema pasa por los iones del aire que son sólo partículas de aire cargadas eléctricamente de los cuales el más importante es el oxígeno ionizado negativamente. Las partículas cargadas positivamente, particularmente el bióxido de carbono, también son importantes, pero porque pueden provocar una gran variedad de efectos dañinos que pueden afectar seriamente a la concentración y a la recuperación. La ionización del aire simplemente se refiere a la pérdida o ganancia de electrones de las moléculas que están en los gases atmosféricos.

Imagen tomada de Flickr por amythyst lake

En la mayoría de los casos, el electrón desplazado es capturado rápidamente por otra molécula a la que carga con una carga opuesta. Mientras los iones se unen a otras moléculas millones de veces en un segundo, forman nuevas partículas iónicas. La ionización del aire se da naturalmente como resultado de fuerzas tales como la radioactividad de la corteza terrestre, los rayos cósmicos, el roce de gotas de agua en la caída de una cascada o las olas del mar y el fluido rápido de aire caliente y seco sobre un pedazo de tierra. Los mejores ejemplos conocidos de ionización positiva natural se dan durante la producción de ciertos vientos famosos que ocurren regularmente en muchas regiones.


En el sur de Francia se tienen “El Mistral”, en la región bávara el “Foehn”, en Italia el “Sirocco” y en Israel “El Sharav”. Los mejores ejemplos de ionización negativa natural son las áreas montañosas y los balnearios de aguas medicinales. En la caída de las cataratas también se encuentran altos niveles de iones negativos. Los estudios indican que el aire fresco del campo en un buen clima, contiene de 1000 a 2500 iones positivos y negativos por centímetro cúbico de aire, con los iones negativos predominando ligeramente en una proporción de 5 a 4.

Los iones también son generados por todos los equipos eléctricos, incluyendo las transmisiones de radio y televisión, las pantallas de los ordenadores, las líneas de corriente eléctrica, por el aire acondicionado y por las emisiones y procesos automotrices e industriales. Los textiles y telas hechas por el hombre tienden a atrapar y dar una carga estática y puede influir significativamente en la mezcla de ionización del aire que llega a una persona. Las casas y otros edificios construidos para ser eméticos al aire y eficientes a la energía, reciclan la mayoría del aire interno, lo que también aumenta la concentración de iones positivos. Aunque es más barato, la recirculación también ayuda a mantener o aumentar la población de bacterias, virus y otros contaminantes. Los efectos adversos de los iones positivos generados por estos sistemas pueden ser evitados por el uso de ionizadores negativos, es decir los equipos que brindan oxígeno. Más bien son los iones positivos los que hay que evitar como el bióxido de nitrógeno que abunda en zonas donde la contaminación es alta.

Imagen tomada de Flickr por tenge 2000

Hoy en día, a pesar de los conflictos en los resultados de los diversos estudios, un número cada vez mayor de literatura científica sugiere que, aunque las personas varían en su sensibilidad hacia los iones, la ionización natural o artificial de una porción pequeña de aire en el ambiente, puede influir significativamente en la fisiología, estado de ánimo y rendimiento de los humanos. Con los iones negativos no existe la posibilidad de sobredosis ya que estos se desintegran en segundos. No se ha reportado ningún efecto que produzca enfermedad por respirar aire con iones negativos (oxígeno por ejemplo) por varias horas, un día e incluso por varios meses (siempre y cuando no se produzcan cantidades excesivas de ozono). Además de los millonarios, actores de elite y personas excéntricas, los deportistas de alta competición usan tanques de oxígeno con regularidad entre sus pausas de entrenamiento. Se ha visto que el inhalar oxígeno (iones negativos) mejora la capacidad de concentración, aumenta la habilidad para recuperarse de lesiones (las cámaras hiperbáricas son un claro ejemplo), se registran menores infecciones bacterianas y se logra una sensación de bienestar general.

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