La atmósfera de Marte está condicionada por sus nubes

Al igual que ocurre en la Tierra, la atmósfera del planeta rojo depende estrechamente de las reacciones químicas mantenidas en las nubes, así lo acaba de demostrar un equipo de investigadores del CNRS.

Cuando realizaban un modelo de circulación general de la atmósfera marciana que tenía en cuenta la fotoquímica, pero limitando las interacciones clásicas de la química en fase gaseosa, los científicos no llegaban a explicar las concentraciones en ozono reveladas por el espectrómetro Spicam (Spectroscopy for Investigation of Characteristics of the Atmosphere of Mars) de la sonda europea Mars Express.


Distribución de Ozono en Marte. Imagen: Nasa

Pero introduciendo en estos mismos modelos los procesos químicos observados en la superficie de los cirros terrestres, es decir, la captura de los radicales hidrogenados HOx (OH y HO2) en la superficie de los cristales de hielo de las nubes, obtienen un resultado “perfecto” y sin precedentes entre la teoría y las observaciones efectuadas desde la órbita marciana, y eso bajo todas las latitudes y en cualquier estación del año. Sus resultados acaban publicarse en la revista Nature.


Además, este modelo confirma algunas observaciones del peróxido de hidrógeno marciano (H2O2) efectuadas por medio del Infrared Telescope Facility y del telescopio James Clerk Maxwell situado en Hawai, que parece demostrar que este compuesto es el principal oxidante del suelo marciano, cuya concentración varía en función de las estaciones del año.

En nuestra propia atmósfera, los cristales de hielo de las nubes actúan directamente sobre los compuestos tratados transformándolos en cloro activo, que puede destruir el ozono atmosférico. Dado que frecuentemente se observó nubes de altitud en la atmósfera marciana, los investigadores concluyen que éstas pueden destruir y también desactivar los radicales hidrogenados HOx, los mismos que deberían destruir el ozono marciano.

La captura heterogénea del HOx puesta de relieve por la distribución del ozono permite también explicar el equilibrio observado en el gas carbónico (CO2). La estabilidad fotoquímica de este gas, que compone un 95% de la atmósfera marciana, se debe al HOx producido por el vapor de agua bajo la acción de la radiación solar. Sobre Marte como sobre la Tierra, el HOx regenera permanentemente el gas carbónico a partir del monóxido de carbono (CO), el producto de su disociación. De todas maneras, esta apreciación no era suficiente para explicar el equilibrio constatado entre pérdida y producción de CO.

El nuevo modelo aporta la prueba de que las nubes desempeñan un papel capital en la composición misma de la química atmosférica marciana, su estabilidad y sus capacidades oxidantes, algo que todos los estudios posteriores deberán tener en cuenta.

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