Enemigos del darwinismo: los creacionistas que veían dinosaurios

La teoría de la Evolución de Darwin generó, desde el principio, opiniones encontradas que se extienden hasta hoy día. Entre sus opositores estaban quienes defendían una interpretación literal de la ‘Biblia’. Éstos rechazaron sus teorías a pesar de que el científico distaba de ser ateo. Viene esto al caso porque hemos leído un artículo en que se habla de hombres que veían dinosaurios, a pesar de que, para los evolucionistas, estos animales se extinguieron mucho antes de la aparición del hombre como tal.

Las teorías evolucionistas de Charles Darwin generaron, desde su aparición, opiniones encontradas que, aún hoy en día, siguen existiendo. Sus opositores fueron muchos y, entre ellos, destacaron los defensores de la literalidad de la ‘Biblia’, es decir, aquellos que consideran las Sagradas Escrituras, no como una obra que debe leerse en sentido parabólico, sino en su sentido estricto.

Una manada de dinosaurios

Una manada de dinosaurios

A este respecto, debemos señalar que el científico inglés distaba de ser ateo. Estudió durante dos años en la Universidad de Cambridge para ser pastor protestante y uno de los libros que más influyó en su personalidad fue la ‘Teología natural’, de William Paley, obra que defiende la adaptación biológica al medio como evidencia del diseño divino a través de las leyes naturales.

Viene todo esto a cuento a causa de un artículo que hemos leído recientemente en ‘Laicos.org’, que se centra en alusiones que pueden encontrarse en la ‘Biblia’ y en leyendas chinas, europeas y americanas a la presencia de los dinosaurios en convivencia con el hombre.

Hay que precisar que, según los defensores de la teoría de la evolución, los dinosaurios desaparecieron hace setenta millones de años, muchísimo antes de que el hombre como tal se hubiera desarrollado.

Pues bien, el curioso artículo citado presenta algunos animales que aparecen en estos textos cuya descripción recuerda a los dinosaurios. Así, por ejemplo, en la ‘Biblia’, aparecen el Behemot, que significa ‘bestia gigante’ y que –transcribo del artículo- ‘come zacate como un buey, mueve su larga cola como un cedro gigante, tiene huesos fuertes como barras de hierro y puede beberse un río’, o el ‘leviatán’, que ‘vive en el agua, tiene terribles dientes y escamas, es muy fuerte y arroja humo por sus narices y fuego por la boca’.

Reconstrucción de un esqueleto de dinosaurio en un museo

Reconstrucción de un esqueleto de dinosaurio en un museo

Por otra parte, en el texto citado, se tiende a identificar a los dragones con los dinosaurios y, así, se nos recuerda que en diversas mitologías se habla de estos animales y de personas que los cazaban. Por ejemplo, en la europea, se menciona como captores de dragones a San Jorge, patrono de Inglaterra, Beowulf o los escandinavos Sigurd y Siegfried. Y en los relatos de los indios norteamericanos se hace alusión a una criatura cuyas alas medían más de veinte piés y que recuerda al Pteranodon.

Por último, se habla de un reptil muerto hallado en 1977 por unos pescadores japoneses, que tenía 32 piés de largo, cuatro enormes aletas y un peso de unas cuatro mil libras.

Fotos: Manada de dinosaurios: FunkMonk en Wikimedia | Esqueleto de dinosaurio: Jcornelius en Wikipedia

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...