El programa espacial Apolo

Es el nombre de un programa espacial americano (y de las astronaves que formaron parte de él) que el 20 de julio de 1969 consiguió llevar por primera vez al hombre a la Luna y que en el plazo de un trienio, desde 1969 a 1972, han posado sobre nuestro satélite natural 6 expediciones con un número total de 12 astronautas.

La decisión de encaminar todos los esfuerzos del programa espacial sobre la Luna fue tomada por la NASA al comienzo de los sesenta, cuando los Estados Unidos estaban bajo el «shock» de la supremacía espacial soviética e intentaban recuperar, frente a la opinión pública, el prestigio anterior como potencia mundial absoluta. Fue el presidente J. F. Kennedy, el 25 de mayo de 1961, en su mensaje anual al Congreso sobre el estado de la Unión, quien anunció que antes del final de la década, América llevaría un hombre al suelo lunar y le haría retornar a la Tierra sano y salvo.

Misión Apolo

Misión Apolo

Inmediatamente se tomaron en consideración tres tipos de misiones:

1 ) Ascensión directa (Direct Ascent), consistente en un lanzamiento directo Tierra-Luna realizado con un super-misil «Nova», que después la NASA nunca construyó .

2) Cita en órbita terrestre (Earth Orbit Rendez-vous), caracterizada por la unión en órbita terrestre de una astronave y un sistema de propulsión, lanzados separadamente.

3) Cita en órbita lunar (Lunar Orbit Rendez-vous), consistente en el lanzamiento de la astronave y del sistema de propulsión con un solo misil. Realizada la travesía Tierra-Luna, un módulo lunar se separaría de la astronave madre para llevar a cabo la exploración de nuestro satélite y, más tarde, volvería a unirse a ella en órbita lunar.

Hacia finales de 1962, la elección cae sobre el tercer método, cuya concepción es atribuida a John Houbolt, un investigador de la NASA. Otros estudiosos hacen notar que una exploración lunar de este tipo ya fue descrita a comienzos del siglo XX por Juri Kondratyuk (1897-1942), uno de los padres de la misilística soviética. Al mismo tiempo la NASA impulsó la construcción del supermisil Saturno, que habría hecho posible la misión.


La astronave «Apolo», con la cual se realizó la conquista de la Luna, estaba compuesta esencialmente de tres partes:

1) Un módulo de mando de forma cónica, con una base de 4 m. de diámetro, una altura de 3,2 m. y un peso de 5 toneladas. En su interior estaban los asientos para los tres astronautas integrantes de la tripulación y los paneles de control. En el vértice del cono, un túnel servía para poner en contacto este módulo con el de expedición lunar. En la base del módulo había un escudo térmico para proteger la astronave de las altas temperaturas por fricción que se producen a la entrada en la atmósfera.

2) Un módulo de servicio, con forma cilíndrica (4 m. de diámetro, 7,4 m. de longitud y 25 toneladas de peso), contenía el depósito de combustible, los generadores de electricidad, un gran propulsor principal y cuatro menores para las maniobras en el espacio.

3) Un módulo de expedición lunar, también llamado LEM, iniciales de Lunar Excursion Module, con una forma característica de araña con cuatro patas. Tenía una altura total de 7 metros y un peso de 15 toneladas.

Apolo XI, la gran noche de la luna

Cumplía la función de bote en el cual se trasladaban dos de los tres astronautas que debían efectuar el desembarco sobre suelo lunar. Estaba compuesto, a su vez, de dos partes: un habitáculo en la cima y una sección de descenso provista, en la base, de cuatro «patas». Esta última hacía de rampa de lanzamiento y quedaba en la Luna en el momento de la partida desde nuestro satélite natural.

En la primera mitad de los años sesenta, tanto las diversas partes del cohete «Saturno» como las de la astronave «Apolo» son construidas y sometidas a los primeros ensayos en tierra. El 26 de febrero de 1966, con el lanzamiento sub-orbital del «Apolo 1», se realiza la primera prueba de vuelo sin hombres a bordo. Pero en la práctica se trata de un simple ensayo de la primera sección del cohete, que lleva en la cima sólo una maqueta de la astronave. La astronave con tres hombres a bordo, Virgil Grissom, Edward White y Roger Chaffee, habría tenido que realizar la primera prueba en órbita terrestre el 21 de febrero de 1967, pero casi un mes antes, durante un ensayo general, estalló un incendio en el módulo de mando. Los tres hombres intentaron salir, pero se bloqueó la portezuela de salida: murieron carbonizados sin que los técnicos de la base pudieran hacer nada por salvarlos.

El incidente impone una revisión de la astronave y un mejoramiento de sus sistemas de seguridad. El programa sufrirá un nuevo aplazamiento de año y medio. El test sin hombres a bordo se prorroga hasta el vuelo designado como «Apolo 6», el 4 de abril de 1968.

Entre finales de 1968 y mediados de 1969, con los vuelos desde el «Apolo 7», al «Apolo 10» se realizan con total éxito los ensayos más significativos antes de descender sobre la Luna . Con el «Apolo 8», en la Navidad de 1968, los astronautas Frank Borman, James Lovell y William Anders, se convierten en los primeros hombres que estuvieron en órbita alrededor de la Luna.

Con el «Apolo 10», los dos astronautas Thomas Stafford y Eugene Cernan pasan del módulo de mando al LEM y descienden hasta 14 km. de altura sobre la Luna, mientras su compañero John Young queda esperándolos en una órbita lunar más alta. El camino para el descenso sobre nuestro satélite natural estaba abierto.

La histórica misión que llevará al descenso de los primeros hombres sobre la Luna se inicia el miércoles 16 de julio de 1969. A las 15,32 (hora legal española), desde la plataforma A del complejo 39 del Centro espacial John F. Kennedy en Florida, parte el «Saturno V» con la astronave «Apolo 11», que lleva a bordo a Neil Armstrong, 38 años, comandante; Michael Collins, 38 años, piloto del módulo de mando; Edwin Aldrin, 39 años, piloto del módulo lunar. El plan de vuelo se desarrolla normalmente. Los tres módulos de la astronave son colocados en una órbita de estacionamiento alrededor de la Tierra a una altura de 215 km. Aquí, después de una vuelta y media, son re-encendidos los motores de la tercera sección del «Saturno «, que quedó unido a la astronave por la llamada «inyección translunar», es decir, por la introducción en la trayectoria de cita con nuestro satélite natural. Más tarde es realizada con éxito otra delicada maniobra: los módulos de mando y servicio, que están unidos entre sí, son girados 180 y amarrados al módulo de expedición lunar de manera que los dos astronautas que deberán descender a la Luna, Armstrong y Aldrin, puedan pasar a través del túnel de conexión en el momento oportuno.

Astronautas misión Apolo

Astronautas misión Apolo

La travesía Tierra-Luna durará tres días, durante los cuales los tres hombres consumen sus alimentos, descansan y mantienen frecuentes contactos con el centro espacial de Houston que dirige la misión.

Todo el mundo les sigue con ansia y curiosidad, incluso aquéllos que se declararon contrarios a este programa faraónico que costará en total 4,3 billones de pesetas a precios de 1978.

Durante la carrera para llegar a la Luna se establece también una especie de competición entre el «Apolo 11» y el «Lunik 15», una sonda automática soviética que, se piensa, quería llegar la primera a suelo lunar y traer de vuelta algunas muestras del terreno. Sin embargo, el vuelo de ésta última concluyó al chocar contra la Luna y destruirse.

A las 19,47 del 19 de julio se encienden los motores del módulo de servicio para frenar a la astronave y colocarla en órbita lunar. También esta maniobra esta coronada por el éxito y los tres astronautas giran ahora a unos 100 km. de altura del suelo lunar. La mañana del 20 Armstrong y Aldrin pasan al módulo lunar que ha sido bautizado como «Eagle» (Aguila), y comienzan una larga serie de controles.

A las 19,47 el «Eagle» se separa de los módulos de mando y de servicio (esta otra sección de la astronave fue bautizada «Columbia») y desciende hasta una órbita que está apenas a 15 km. de altura de la superficie lunar.

A las 20,02 el «Eagle» inicia el vuelo y desciende dulcemente, como una pluma, hacia un lugar en la parte centro-occidental del Mar de la Tranquilidad, elegido con anterioridad. Toca el suelo sin problemas a la 22 h.

17′ 40″. Las coordenadas del lugar de descenso son 0º 42′ 50″ N, 23 42′ 28″ E. «Estamos sobre un suelo rocoso, en una zona relativamente plana, con cráteres anchos de 2 a 17 m. Vemos algunas altura como colinas; hay alrededor nuestro millares de pequeños cráteres«, transmite Aldrin a los controladores de Houston. Después de otras tres horas para los controles instrumentales y las largas maniobras de depresurización del habitáculo, Armstrong y Aldrin se preparan para descender. Son las 4,56 del lunes 2 de julio. Todo el mundo sigue la empresa en directo por televisión. El comandante del «Apolo» desciende la escalerilla del LEM y apoya cautelosamente un pie sobre el polvo lunar dejando la huella de su bota. Después pronuncia una frase que se hace histórica que había preparado ya desde hacía bastante tiempo: «Es un pequeño paso para un hombre, pero un salto gigantesco para la humanidad«.

Apolo XI sobre la Luna

Apolo XI sobre la Luna

La excursión dura más de 14 horas durante las cuales, además de dejar una placa con sus firmas y la del presidente Richard Nixon y una bandera americana clavada en el suelo, los dos astronautas realizan importantes trabajos científicos: recogen 22 kg. de rocas lunares, obtienen miles de fotos del paisaje, instalan un sismómetro, un generador de rayos láser para medir la distancia Tierra-Luna y un colector de viento solar.

Después, a las 19,34 del 21 de julio, el «Eagle» parte hacia su cita con la «Columbia» que permaneció esperando en órbita lunar. También esta maniobra se lleva a cabo a la perfección y, a las 6,35 del 22 de julio, los tres hombres reunidos en la «Columbia», encienden los motores de la astronave para iniciar el viaje de retorno. Todo lo demás es rutina: la misión concluirá el 24 de julio a las 18,50 con un amerizaje perfecto del módulo de mando (todas las otras partes de la astronave fueron abandonadas a lo largo de trayecto) en el Océano Pacífico.

Después de la «Apolo 11» se realizaron otras 6 misiones lunares. De ellas sólo una, la «Apolo 13», no pudo completarse con el alunizaje en nuestro satélite. La causa fue una explosión de los depósitos de oxígeno, que puso en peligro la vida de los tres astronautas Lovell, Haise y Swigert, pero que finalmente terminó con una feliz vuelta a la Tierra. Las otras misiones profundizaron en la exploración de la superficie lunar tanto en las «tierras» como en los «mares», valiéndose también de un vehículo llamado jeep lunar.

El programa «Apolo» se concluyó antes de lo previsto tanto por razones económicas, como porque ahora ya no aparecía suficientemente motivado a los ojos de la opinión pública después de que los Estados Unidos hubieran logrado nuevamente la supremacía espacial. Si se prescinde de los costos de realización, es indudable que su contribución científica al conocimiento de nuestro satélite natural y a la evolución de las tecnologías astronáuticas fue enorme.

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