El Fenómeno de la Abducción

Existen en el mundo muchos casos de personas que dicen haber vivido esta experiencia de abducción, un fenómeno que implica el secuestro por parte de entidades alienígenas para experimentos y pruebas.

Existen en el mundo muchos casos de personas que dicen haber vivido esta experiencia de abducción, destacando por su mayor incidencia las zonas geográficas de América del Norte y del Sur. Aunque nosotros presumimos que estas personas son solo un tercio de todas las que realmente habrían experimentado este fenómeno y no se han atrevido a hablar por algún temor personal, el hecho es que todas las personas que lo vivieron hacen una descripción similar, y demuestran los mismos síntomas.

Primero, está la amnesia o “tiempo perdido” del sujeto o sujetos abducidos, frase que popularizó el investigador neoyorquino Budd Hopkins, en la década de los 80´s. Esta amnesia casi siempre impide a los protagonistas recordar el fondo del incidente y hasta ahora sólo se ha podido vencer con el uso de técnicas de regresión hipnótica, mediante las cuales se somete al abducido a un estado de relajación en el que las imágenes que la memoria consciente se resiste a recordar afloran progresivamente.

En algunos casos el abducido solo recuerda el principio del episodio, por ejemplo: Clarín martín recuerda que viajaba de noche en su automóvil cuando de pronto una luz muy fuerte le cerro el paso mientras una estrella cae del cielo y se posa en un prado cercano, donde se resuelve en un «platillo volante», un súbito paro de todos los sistemas eléctricos del automóvil, a partir de ahí pasa un tiempo perdido, clarín se queda unas horas en sin saber dónde ha estado, etc. Este caso en particular llego a los oídos de un investigador y este le propuso una hipnosis ella acepto es por eso que se pudo recuperar este caso uno mas para los anales del fenómeno abducción.

La regresión hipnótica un análisis utilizado por distinguidos profesionales como el psiquiatra norteamericano Dr. Leo Sprinkle, el psiquiatra de la misma nacionalidad Dr. Berthold Schwarzy el hipnólogo e ingeniero Dr. James Harder, todos ellos han conseguido obtener relatos de varios centenares de abducciones. El Dr. James Harder ha estudiado ciento cuatro casos, de los cuales el 39 por ciento eran varones y un 16 por ciento se trataba de niños acompañados de adultos. El 50 por ciento eran parados o trabajadores no especializados, un 10 por ciento oficinistas y alrededor de un 5 por ciento estudiantes universitarios. Lo que en líneas generales implica un nivel ocupacional o educativo relativamente elevado.

Lo más sorprendente de estos testimonios es la coherencia de los casos y el parecido que todos ellos tienen entre sí. Según explica el británico estudioso John Rimmeren en su libro “The Evidence for Alien Abductions”, quien a base de relatos bien documentados construyo un modelo de abducción, donde explica que las personas abducidas pertenecientes a ambos sexos (aunque en su mayoría son del genero masculino) son seres humanos saludables, con una vida normal y sobre todo personas que no estuvieron interesados en el tema de ovnis ni mucho menos.

La abducción es un fenómeno que ha predominado en los automovilistas pues ellos suelen ver luz potentísima o en algunos casos, el “platillo”, el candidato a abducido ve acercarse al automóvil unos seres pequeños, macrocéfalos (de gran cabeza) que, tras anular su voluntad lo llevan a bordo de una nave, donde el testigo observa una luz uniforme que no parece surgir de ninguna parte, y una “cámara de mando” con consolas, sillas a veces de conformación muy particular e “imposible” (terminadas en punta por la parte baja), en las que se sientan unos humanoides idénticos a los que le han secuestrado, que manipulan botones luminosos, palancas y diales. También se observa la presencia de pantallas, que suelen ser comparadas con nuestros monitores de televisión por el abducido. No tardará mucho nuestro sujeto en ser pasado a una cámara contigua, de aspecto clínico, con paredes blancas y una «mesa de operaciones», semejantes a las de los quirófanos, en el centro de la habitación.

A estas personas también le toman muestras de sangre, a veces de semen, de cabellos, de piel, etc., y si se trata de una mujer, le hacen lo que parece ser un «reconocimiento ginecológico«, introduciéndole por el ombligo una larga aguja, como en el caso de Betty Hill, admirablemente descrito por John G. Fuller en su obra «El Viaje Interrumpido» (1966). Por cierto que hoy en día hay algunos ginecólogos que se muestran sorprendidos al ver reflejado en este célebre caso de 1961 una técnica de ovaroscopia no puesta en marcha hasta fechas muy recientes y que, por tanto, no existía en la época en que el matrimonio Hill vivió su experiencia.

Este examen físico se complementa a veces con la «implantación» de un microaparato en la nunca o bajo el cuero cabelludo del abducido. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos empleados en tratar de localizar estos implantes, muy pocos casos han acabado arrojando alguna clase de prueba. Sin ir mas lejos, el 25 de Septiembre de 1986 la revista norteamericana Nature publicaba una inquietante carta firmada por siete miembros del Departamento de Genética del Hospital Wiston Churchill, de Oxford, en la que pedían ayuda para identificar un misterioso objeto que habían detectado en unos rutinarios análisis cromosómicos de un paciente. El objeto parecía manufacturado, y presentaba la apariencia de un crucigrama, con cuadros negros y blancos. Hasta hoy ninguno de los intentos de aclarar el enigma ha resultado válido, y el implante sigue desafiando a la opinión médica.

El norteamericano William Hermann, denomina a la cámara donde se llevan a cabo todas estas maniobras clínicas como “cámaras de inculcación”. Creemos que este nombre es el mas apropiado, pues se sospecha que el objetivo final de seres humanos es precisamente ése: la “inculcación” una orden que ni la hipnosis posterior más profunda puede desvelar. En efecto: cuando se llega en la regresión hipnótica a este punto, el corazón del abducido se acelera, llegando a alcanzar hasta 120 pulsaciones y obligando a suspender la experiencia para no poner en peligro su vida. Este fenómeno se pudo constatar, entre otros casos, durante la hipnosis del abducido español Julio F., que fue llevado a bordo de un OVNI en las proximidades de Medinaceli (Soria) en 1978. El investigador y psicólogo Germán de Argumosa, presente en las sesiones de hipnosis regresiva, señaló que si fuese un fraude, hubiera resultado imposible provocar tal aceleración cardiaca.

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