El Cosmos y nuestro lugar en él

Desde la perspectiva del cosmólogo nuestra estrella el Sol, tan sólo es una más de entre los aproximadamente 200.000 millones de estrellas existentes en nuestra galaxia, la Vía Láctea.
Hay unos cientos de miles de millones de galaxias y cada galaxia como media posee 200.000.000 millones de estrellas, como es el caso de nuestra Vía Láctea, una galaxia de tamaño medio

El tamaño y la edad del Cosmos superan con creces la comprensión normal de todo ser humano. Nuestro diminuto hogar planetario se encuentra perdido en algún punto del inmenso espacio exterior desplazándose a lo largo de su senda galáctica y más allá de esta de su senda cosmológica.

250px-hubble2005-01-barred-spiral-galaxy-ngc1300.jpgDesde la perspectiva del cosmólogo nuestra estrella el Sol, tan sólo es una más de entre los aproximadamente 200.000 millones de estrellas existentes en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Y muy a menudo ante la perspectiva de la existencia de este descomunal cifra de estrellas existentes en nuestra galaxia, la gran mayoría de los humanos no puede dejar de preguntarse si será posible encontrar vida, del tipo que sea, en cualquiera de los rincones galácticos de nuestro Universo.

El ser humano ha hecho los descubrimientos más asombrosos e inesperados sobre el Cosmos y el lugar que ocupamos en él. El camino al que nos lleva las exploraciones e indagaciones iniciadas por los humanos es realmente gratificante y emocionante a pesar de lo lejos que estamos aún de poder tener conocimiento

Pero ni todo fue tan gratificante ni tan emocionante. El misticismo y posteriormente las imprimieron a nuestro mundo y al pensamiento humano, miedo y represión hacia cualquier forma interpretación racional o mística diferente de la establecida por un poder político o religioso temporal.

Las exploraciones e investigaciones realizadas por personas inquietas e interesadas por conocer una realidad diferentes, una realidad racional y científica requirieron a a partes iguales escepticismo e imaginación. La imaginación nos llevará a menudo a mundos que no existieron nunca. Pero sin ella no podemos llegar a ninguna parte.



Por otro lado el escepticismo nos permite distinguir la fantasía de la realidad, esto es poner a prueba nuestras especulaciones y datos de campo. La riqueza del Cosmos supera todo: riqueza en hechos elegantes, en exquisitas interrelaciones, en la maquinaria sutil del asombro.

Existen miles y miles de millones de estrellas. Cada estrella puede ser un sol para alguien. Dentro de una galaxia hay estrellas y mundos y quizás también una proliferación de seres vivientes y de seres inteligentes y de civilizaciones que navegan por el espacio. Y aunque (en el peor de los casos) en nuestros cortos periodos de tiempo de vida cosmológica no contactemos con ninguna forma de vida inteligente, más difícil será no llegar a conocer mundos que sean capaces de albergar formas de vida primitivas, como microorganismos o algas.

350px-pleiades_large.jpgHay unos cientos de miles de millones de galaxias y cada galaxia como media posee 200.000.000 millones de estrellas, como es el caso de nuestra Vía Láctea, una galaxia de tamaño medio. Andrómeda, por ejemplo, es una galaxia de gran tamaño y podría llegar a albergar 400.000.000 millones de estrellas.

Con semejantes cifras, lo difícil sería no encontrar vida inteligente en algún rincón del Universo. La parte complicada de esta tarea, recae en dos factores principales. Uno el escaso margen de tiempo cosmológico que tiene el hombre para iniciar una tarea así. El segundo factor sería las enormes distancias existentes entre Galaxias. Desde nuestra ubicación en el espacio, tenemos grandes dificultades en distinguir el cúmulo dentro del cual está situada nuestra Vía Láctea.

Las dimensiones del Cosmos son tan grandes que el recurrir a unidades familiares de distancia, como metros o kilómetros, que se escogieron por su utilidad en la Tierra, no sirve de nada. En lugar la distancia se mide con la velocidad que recorre la luz por unidad de tiempo (el segundo). En un segundo un rayo de luz recorre casi 300 000 kilómetros, es decir que da diez veces la vuelta a la Tierra.

Podemos decir que el Sol está a ocho minutos luz de distancia. La luz en un año atraviesa casi diez billones de kilómetros por el espacio. Esta unidad de longitud, la distancia que la luz recorre en un año, se llama año luz. No mide tiempo sino distancias, distancias enormes. La Tierra es un lugar, pero no es en absoluto el único lugar. No llega a ser ni un lugar normal. Ningún planeta o estrella o galaxia puede ser normal, porque la mayor parte del Cosmos está vacía.

El único lugar normal es el vacio vasto, frío y universal, la noche perpetua del espacio intergaláctico, un lugar tan extraño y desolado que en comparación suya los planetas, y las estrellas y las galaxias raro y valioso. Si nos saltaran al azar dentro del Cosmos la probabilidad de que nos encontráramos sobre un planeta o cerca de él seria inferior a una parte entre mil millones de billones de billones’ (1033, un ui o seguido de 33 ceros). En la vida diaria una probabilidad así se considera nula.

200px-eagle_nebula_pillars.jpgDesde una perspectiva intergaláctica, vemos esparcida como la espuma marina sobre las ondas del espacio, una gran variedad de zarcillos de luz, débiles y tenues, las galaxias. Algunas de estas son viajas compañeras de vieja. Otras son lejanas y todavía completamente desconocidas. La mayoría de las galaxias se agrupan en cúmulos como si de una galaxia mayor se tratara. Nuestra Vía Láctea se encuentra dentro de un cúmulo al que se le denomina como Grupo Local.

Tiene una envergadura de varios millones de años luz y se compone de un veintena de galaxias. Es un cúmulo disperso y oscuro. Una de estas galaxias es M31, que vista desde la Tierra está en la constelación de Andrómeda. Es, como las demás galaxias espirales, una gran rueda de estrellas, gas y polvo. M31 tiene dos satélites pequeños, galaxias elípticas enanas unidas ella por la gravedad. Las leyes de la naturaleza son las mismas en todo el Cosmos. Más allá de M31 hay otra galaxia muy parecida, a la nuestra con sus brazos en espiral que van girando lentamente, una vez cada 250 millones de años.

El Sistema Solar, situado dentro de uno de los brazos espirales de la Vía Láctea., vea pasar como si de un rio se tratara, una procesión de estrellas a su lado, cada una con sus exclusivas características, algunas pequeñas y delicadas como pompas de jabón y tan grandes que podrían contener en su interior a diez mil soles o a un billón de tierras. Algunas estrellas son mas extrañas de lo que podríamos imaginar. Tienen el tamaño de una pequeña ciudad y son cien billones de veces más densas que el plomo.

Nuestro destino no está escrito ni dirigido por nadie. Con él, nadie juega a los dados ni mucho menos depende exclusivamente del ser humano. Muchas incertidumbres pesan sobre la supervivencia a largo plazo del ser humano, más aún cuando la única solución que suele adoptar este para enfrentarse a situaciones complicadas, es el recurso del miedo.

Sin embargo, sin ser pesimistas ni optimistas tenemos que reconocer que la situación privilegiada de conocimiento que hemos adquirido sobre nuestro Universo y las posibilidades de seguir estudiándolo de forma cada vez mas analítica y racional nos abre una puerta apasionante a los futuros descubrimientos que sin duda nos dejaran boquiabiertos aunque lo que encontremos no sean “pequeños hombrecillos verdes” .

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

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