El agua de Marte se hace esperar

Después de haber conseguido depositar suficiente polvo en el Tega y haberlo analizado, los técnicos aún no han detectado la presencia de agua. Quizás haya una razón muy simple que los explique…

El primero de los ocho compartimentos de un solo uso de la unidad Tega (Thermal and Evolved-Gas Analyzer) se ha utilizado en dos ocasiones durante el fin de semana pasado. Se trataba de calentar la muestra e intentar detectar la presencia de vapor de agua que se podría retirar.

En la primera tentativa, una temperatura de 35 ° C tendría que haber causado la sublimación del hielo de agua, en el caso de que hubiera agua en la muestra. El experimento se reprodujo a continuación a una temperatura de 135° C, pero los instrumentos no detectaron ninguna presencia de agua.

William Boynton, director del equipo de la unidad Tega de la Universidad de Arizona no se sorprende de ello. Debido a las numerosas tentativas para hacer penetrar la palada por los respiraderos y el tamiz, la muestra permaneció expuesta varios días a sol y el agua tuvo tiempo de sobra para sublimarse completamente.

En los próximos días, los técnicos encenderán de nuevo el horno con el fin de someter esta muestra (que no puede sustituirse, ya que cada uno de los ocho compartimentos es de un solo uso y no puede vaciarse) a una temperatura de 1.000° C. Si el agua estaba presente en la muestra, el calor debería entonces vaporizar los elementos vinculados a ella, el gas carbónico (CO2) y el dióxido de azufre (SO2).

El microscopio óptico transmitió sus primeras imágenes de los granos de polvo marciano. La parte encuadrada a la izquierda muestra una partícula compuesta, cuya parte superior presenta un color verde, probablemente compuesta de peridoto. Una ampliación en blanco y negro muestra una estructura formada por partículas más finas. A la derecha aparece una partícula vagamente redondeada y vítrea, asemejándose a los granos de polvo examinados en la sonda y procedentes del aire levantado durante el amartizaje. La barra blanca de la parte baja de esta imagen tomada el 16 de junio de 2006 representa una longitud de 1 milímetro.


Imagen compuesta de la primera muestra examinada por el microscopio óptico. Imagen: Nasa


Mientras tanto Phoenix prosiguió la excavación de la «trinchera» que había revelado la presencia de una materia de un tono blanco brillante. Los científicos no llegan a determinar si se trata de sal o hielo. Se retiró un fragmento que terminó por desaparecer (asi que se supone que es agua).


Huella resultante de la acción de la sonda Phoenix. Imagen: Nasa

A continuación, Phoenix volverá a cavar en una zona bautizada el País de las Maravillas, situada en el centro de un polígono claramente delimitado sobre el suelo marciano. Al igual que sobre la Tierra, estas estructuras generalmente hexagonales son causadas por las dilataciones y contracciones sucesivas del subsuelo, como resultado de esto aparecen grietas geométricas regulares. Mientras que el material blanco se descubrió a 6 centímetros de profundidad bajo una de estas grietas, los científicos esperan encontrarlo a veinte centímetros bajo la superficie del interior de uno de estos polígonos, lo que constituiría una prueba indirecta del papel del agua en su formación.

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