El Aerogel: el material del futuro

El aeroegel, también conocido como “humo azul” o “Humo sólido” por sus propiedades y apariencia física es una sustancia coloidal, similar a un gel, de muy baja densidad, pero con una estructura sólida muy similar al poliestireno.

El aeroegel, también conocido como “humo azul” o “Humo sólido” por sus propiedades y apariencia física es una sustancia coloidal, similar a un gel, de muy baja densidad, pero con una estructura sólida muy similar al poliestireno.

El aerogel, el material del futuro

Las características que han hecho famosos a este material son su extrema resistencia a los cambios de temperatura, que le convierten en un excelente aislante térmico, su estructura translúcida y su gran ligereza.

Esta sustancia tiene un origen anecdótico. Fue creada por Samuel Stephens Kistler en 1931, como resultado de una apuesta entre él y Charles Learned, en la cual ambos científicos se retaron a ver quién de ellos era capaz de reemplazar el contenido de un tarro de mermelada por gas sin que el volumen de este disminuyera.

El aerogel ha sido utilizado en varios componentes de satélites y sondas especiales de la NASA por su ligereza, durabilidad y características aislantes al frío y calor extremos. Sin embargo, este material tiene a su vez múltiples aplicaciones comerciales.

Aunque principalmente es utilizado como aislante térmico en las ventanas y recubrimientos cristalinos de las fachadas de muchos edificios de oficinas, ya se está pensando su adaptación a diferentes tipos de tejidos para lograr prendas totalmente ignífugas. Así, en teoría se podrían crear uniformes especiales para los cuerpos de bomberos, que les otorgasen resistencia no solo contra el fuego sino contra las altas temperaturas que deben soportar en sus operaciones de salvamento y extinción de incendios.

Sin embargo, las magníficas aplicaciones del aerogel no terminan ahí. Su poco peso y la capacidad de funcionar como un aislante térmico lo hacen adecuado para la fabricación de estructuras aéreas, lo que permitiría a estas flotar indefinidamente en el aire. Por ejemplo, una cúpula geodésica construida con aerogel sería tan ligera, que la diferencia de temperatura entre el aire del interior con el exterior bastaría para hacerla flotar. Esto reduciría tanto el peso total de la estructura como su coste, al no necesitar una estructura de soporte

El aerogel, además de ser traslúcido, no permite la fuga de calor, pero sí la entrada de radiación solar, tal como lo hace un cristal, lo que se permitiría crear cúpulas o estructuras cristalinas semejantes al metracrilato, que permitiesen mantener una temperatura más elevada que la del exterior sin necesidad de calefacción, lo que ahorraría dinero y energía.

Sin duda, nos encontramos ante el elemento del futuro.

Imagen: NASA

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