Descubriendo el microscopio óptico

¿Te han regalado un microscopio y no tienes ni idea de como utilizarlo? No te preocupes, aquí te explicamos lo básico para que entiendas lo que tienes entre manos y, además, te damos recursos para que aprendas a usarlo como un auténtico experto. Ver lo que nuestro ojo no capta es una experiencia única, así que más vale pillarle el tranquillo a este instrumento.

Tu ojo no lo ve, pero él sí

El microscopio es un instrumento que permite observar objetos y detalles de objetos que de otro modo son imperceptibles para el ojo humano. El más común y el que encontraréis en las tiendas es el microscopio óptico, pues el resto suelen estar reservados para uso profesional. Este aparato se sirve de la luz para crear una imagen aumentada del objeto (de ahí, como veremos, que tenga un foco o un foco y un espejo en su parte inferior).

Lo habitual es utilizar microscopios compuestos, es decir, con varias lentes, cada una de ellas con un aumento distinto. Así podemos ver el objeto como unas quince veces mayor de lo que es, aunque algunas lentes pueden aumentarlo hasta dos mil veces. Aquí tenéis un esquema de las partes básicas de un microscopio óptico, que recomendamos mantengáis delante para seguir la explicación.

Como véis, hay dos sistemas de lentes. En la parte superior, el ocular, por el cual nosotros miramos. En la inferior y muy cerca de donde situaremos la muestra, el objetivo, que está compuesto de varias lentes que  crean una imagen aumentada de aquello que examinamos. Si os habéis fijado, el objeto o muestra se coloca sobre una placa fina de vidrio y  se le coloca otro vidrio encima, de tal forma que la muestra queda sujeta al estilo bocadillo. Pues bien, con este sistema se facilita el crear transparencia. La placa inferior tiene un orificio por el que pasa la luz. Y es que bajo el soporte hay un espejo, también llamado condensador, que actúa como lente y que refleja la luz (emitida por un foco) para que atraviese el objeto.


Para poder utilizar un microscopio, deberéis profundizar en la materia y conocer mejor sus partes esenciales. Para ello, nada mejor que un manual del microscopio óptico compuesto para estuadiantes de biologia que os ayudará ha hacer un uso responsable de este aparato. Veréis que en la parte inferior se os dan algunos consejos para proteger y cuidar vuestro microscopio. Nosotros os daremos algunos más especialmente para principiantes, pues a veces con lo técnico no basta y se agradecen algunas nociones básicas:

Coloca el microscopio en una mesa fija, que te permita usarlo en una buena posición y con comodidad. Intenta que sea una mesa grande para que te quepa todo el material que necesites para trabajar.

– ¿Recuerdas los vidrios inferiores y superiores que contenían la muestra? Puede que con el microscopio te vengan muestras preparadas, pero, si no es así, practica poniendo granos de azucar o sal para pillarle el tranquillo. Mantén ambos cristales húmedos y limpios. Practica, también, con las distintos tornillos de enfoque. De este modo te acostumbrarás a utilizar tu microscopio.

No bajes jamás la lente mientras miras por el microscopio. Podrías romper la lente o el portaobjeto; piensa que ambos elementos están muy cerca.

Si el objeto que quieres observar es opaco, ilumínalo desde arriba. Lo ideal es colocar una lámpara a unos 20cm del microscopio y ajustarla hasta que la luz apunte directamente hacia el espejo del aparato.

Además de estos consejos, seguro que encontráis algunos más en la misma caja del microscopio. Leedlos detenidamente, pues se trata de objetos delicados y requieren de un cuidado especial. A partir de ahí, podéis empezar la aventura de descubrir lo que el ojo no ve. Toda una experiencia.

Foto: Microscopio > Led overhaulin por luis perez en Flickr.com.

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