La plasticidad del cerebro engaña a los expertos

¿Puede el ser humano incrementar su cociente intelectual, o está obligado a cargar con el CI fijado por sus genes al nacer? Hasta hace poco, la naturaleza parecía ser un claro ganador sobre la educación

Pero una nueva investigación, conducida por Susanne M. Jaeggi y Martin Buschkuehl, ambos suizos y trabajando en la Universidad de Michigan en Ann Arbor, sugiere que al menos un aspecto del CI de una persona puede ser mejorado mediante el entrenamiento de cierto tipo de memoria.

La mayoría de las pruebas de CI intentan medir dos tipos de inteligencia, la cristalizada y la fluida. La inteligencia cristalizada recurre a destrezas, conocimientos y experiencias existentes para resolver los problemas mediante el acceso a la información de la memoria a largo plazo.

La inteligencia fluida, por otro lado, recurre a la habilidad de comprender las relaciones entre varios conceptos, independiente de cualquier conocimiento o destreza previos, para resolver nuevos problemas. La investigación muestra que esta parte de la inteligencia puede ser mejorada a través del entrenamiento de la memoria.

«Cuando se trata de mejorar la inteligencia, muchos investigadores pensaban que no era posible«, dice Jaeggi. «Nuestras conclusiones muestran claramente que éste no es el caso. Nuestro cerebro es más plástico que lo que pensábamos«.

Jaeggi, Buschkuehl y Walter Perrig de la Universidad de Berna, Suiza, junto con Jon Jonides, su colega de la Universidad de Michigan, con respaldo de la National Science Foundation, estimaron que exactamente como la inteligencia cristalizada depende de la memoria a largo plazo, la inteligencia fluida depende de la memoria de corto plazo, o «memoria activa», como es llamada con mayor exactitud. Es el mismo tipo de memoria que las personas usan para recordar un número de teléfono o una dirección de correo electrónico durante poco tiempo, pero más allá de eso, la memoria activa depende tanto de la habilidad de manipular como de usar la información almacenada por poco tiempo en la mente.

Los investigadores reunieron cuatro grupos de voluntarios y entrenaron sus memorias activas con una compleja tarea de entrenamiento denominada «entrenamiento doble n-posterior», que presentó ejemplos auditivos y visuales que los participantes tenían que guardar y recordar temporalmente.

Los participantes recibieron el entrenamiento durante una sesión de media hora que tenía lugar una vez por día, cada 8, 12, 17 ó 19 días. En cada uno de estos períodos de entrenamiento, los investigadores evaluaron las ganancias de inteligencia fluida de los participantes. Compararon los resultados con los de los grupos de control para estar seguros de que los voluntarios en realidad mejoraban su inteligencia fluida, no simplemente su destreza ante la prueba.

Los resultados fueron sorprendentes. Mientras los grupos de control evidenciaron ganancias, presumiblemente porque adquirían una práctica con las pruebas de inteligencia fluida, los grupos entrenados mejoraron considerablemente más que ellos. Aun más, cuanto más tiempo entrenaban los participantes, más grande era la ganancia de su inteligencia.

«Nuestras conclusiones muestran claramente que el entrenamiento de ciertas tareas de memoria se transfiere a la inteligencia fluida», dice Jaeggi. «También encontramos que los individuos con valores más bajos de inteligencia fluida en la prueba preliminar podían sacar provecho del entrenamiento».

Los resultados son importantes porque los valores de una inteligencia fluida mejorada podían traducirse en un mejoramiento de la inteligencia general, como la que se mide con las pruebas de CI. La inteligencia general es clave al determinar los resultados vitales, como el éxito académico, el rendimiento en el trabajo y el avance ocupacional.

Los investigadores también suponen que este mismo tipo de entrenamiento de memoria puede ayudar a los niños con problemas de desarrollo y a los adultos más viejos que enfrentan una declinación de la memoria. Pero eso queda a ser analizado, porque los resultados de las pruebas están basados en valoraciones de participantes adultos, jóvenes y sanos.

«Aunque actualmente parece muy difícil mejorar estas condiciones, podría haber algún entrenamiento de memoria relacionado con la inteligencia que realmente ayude«, dice Jaeggi. «La frase ‘úselo o déjelo’ probablemente sea apropiada aquí«.

Ya que no se sabe si la mejora en la inteligencia fluida dura después de que el entrenamiento se detiene, ahora los investigadores están midiendo la ganancia de inteligencia fluida a largo plazo, tanto con una prueba del laboratorio como con trabajo de campo a largo plazo. Los investigadores dicen que pasará un tiempo antes de que esté disponible un conjunto completo de datos para llegar a alguna conclusión.

Fuente: Sci Tech

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