La misión Sunrise muestra que el Sol es más inestable de lo que se creía

Hace unos meses, se puso en marcha la Misión Sunrise, que, mediante un telescopio dotado de un magentógrafo de gran resolución (el IMaX), buscaba conocer más datos acerca del magnetismo solar. Ha sido un éxito y sus resultados comienzan ahora a ser publicados.

El Sol es todavía un gran desconocido para nosotros a pesar de que nos resulta imprescindible saber acerca de él y predecir su comportamiento, puesto que es el astro que más influye en el planeta que habitamos.

Por ello, hace unos meses se puso en marcha la misión Sunrise, en la que han participado diversas instituciones españolas –el Instituto de Astrofísica de Canarias, el de Andalucía, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y la Universidad de Valencia– y cuyo objetivo era conocer mejor el campo magnético solar, que se muestra de muy diversas maneras –desde las tormentas del Sol hasta las manchas- y que constituye una de las áreas de mayor interés para la Astrofísica.

Representación artística de la superficie solar

Recreación artística de la superficie del Sol

La misión consistió en el envío de un telescopio solar de un metro de diámetro sustentado por un globo que, durante cinco días, volase en torno al Ártico estudiando la superficie del astro rey con un detalle sin precedentes hasta ahora: tan sólo cien kilómetros.

El telescopio iba, además, dotado con el instrumento IMaX, un magnetógrafo experimental con imagen que permite observar el campo magnético solar durante varios días con una calidad de resolución extraordinaria.


Sus resultados, que aparecen este mes en la revista The Astrophysical Journal Letters, no han podido ser más sorprendentes. Revelan que su dinámica y magnetismo son bastante más inestables de lo que se creía. Y eso que, en palabras de José Carlos del Toro, del Instituto de Astrofísica de Andalucía e integrante de la misión, «tan sólo hemos analizado dos periodos de observación de media hora cada uno», pese a lo cual «hemos obtenido resultados espectaculares».

Así, han logrado descifrar el problema del calentamiento de la cromosfera. Ésta es la capa inmediatamente superior a la superficie solar o fotosfera y, mientras ésta última se encuentra a unos seis mil grados, la cromosfera se halla a unos veinte mil, lo cual resultaba sorprendente.

Foto de la sede del INTA

Sede del INTA en Robledo de Chavela, Madrid

Pero la misión Sunrise ha desvelado la causa: los movimientos convectivos del Sol –materiales calientes que ascienden a la superficie, se enfrían y vuelven a descender- generan cambios de presión que se propagan en forma de ondas acústicas que, al ser transportadas, liberan energía térmica y, con ello, aumenta la temperatura.

Otro éxito de la misión ha sido probar la existencia de tubos de flujo magnético, un componente fundamental del magnetismo solar cuya veracidad hasta ahora sólo había sido posible demostrar de forma indirecta, a causa de su reducido tamaño. La extraordinaria resolución del IMaX ha permitido obtener pruebas físicas de ellos.

Fuente: Servicio de Información y Noticias Científicas.

Fotos: Recreación de la superficie solar: NASA Goddard Photo and Video en Flickr | Sede del INTA: Aabrilru en Flickr.

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