La Ciencia contempla por vez primera la formación de un agujero negro

Hace treinta años, un astrónomo aficionado descubrió la supernova SN 1979C. Desde entonces, se la ha venido observando y ahora ha sido descubierto un remanente de ella que es un agujero negro. Probablemente, el más joven y cercano jamás visto.

En 1979, un astrónomo aficionado descubrió una supernova formada cuando una estrella veinte veces más masiva que el Sol estalló. Se encontraba en la Galaxia M100, aproximadamente a cincuenta millones de años luz de la Tierra, y fue bautizada como SN 1979C.

Desde entonces, los científicos han venido observándola a través de instrumentos cada vez mejores. Los últimos utilizados –especialmente el observatorio de rayos-x Chandra de la NASA– han confirmado ahora que uno de los remanentes de esa supernova es un agujero negro. Por tanto, sería la primera vez que el ser humano presencia el proceso de constitución de uno de ellos.

Foto de un agujero negro

Un agujero negro

Aunque los agujeros negros aún son bastante desconocidos para nosotros, cabe recordar que se trata de regiones con un campo gravitatorio tan intenso que absorben todo lo que se acerca a ellos, incluida la luz. Pero, además, el recién estudiado presenta varias peculiaridades.

Por una parte, en palabras de Abraham Loeb, del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica de Massachussets y responsable de la investigación: «Si nuestra interpretación es correcta, éste sería el agujero negro más cercano que hemos descubierto». En efecto, como decíamos, se halla a unos cincuenta millones de años luz de la Tierra pero esa distancia -según los parámetros de la Astronomía– se considera parte del universo cercano.


Por otro lado, muchos agujeros negros son detectados por una explosión previa de rayos gamma. Sin embargo, el ahora detectado pertenece a un tipo de supernovas cuya asociación a un estallido de este tipo es poco probable.

Asímismo, podemos encontrarnos ante el agujero negro más joven jamás observado, ya que los científicos estiman que tiene tan sólo treinta años. Por ello, aún no ha absorbido mucha materia. A medida que su atracción gravitatoria se incremente, su tamaño aumentará considerablemente. Aunque, en verdad, esto ya lo ha hecho, pues lo estamos observando con un retraso de cincuenta millones de años.

Foto del observatorio Chandra

El observatorio Chandra de la NASA

No hace falta señalar las posibilidades que abre para la Ciencia el hecho de hallar un agujero negro tan cercano y joven: además de poder observar mejor su desarrollo prácticamente desde el inicio, se conocerán muchos más datos acerca del proceso constitutivo de estos espacios cósmicos.

La revista New Astronomy publicará los resultados del estudio próximamente en un artículo firmado por sus principales responsables: el citado Abraham Loeb y Christine Jones, también, al igual que el primero, del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica.

Fuente: NASA.gov.

Fotos: Agujero negro: Mungany en Wikimedia | Observatorio Chandra: Anónimo en Photojournal.

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