¿Quién fue Sonny Chiba?

Sonny Chiba, el actor japonés que ha rodado más de 100 películas, ha fallecido por COVID-19 sin estar vacunado.

La COVID-19 se ha llevado a otro actor japonés de renombre. Y, aunque casos anteriores, como el de Ken Shimura, ocurrieron cuando la pandemia acababa de comenzar, el fallecimiento de Sonny Chiba, anunciada hace unas horas, es uno de los que no se comprenden. Porque en agosto de 2021, cuando una gran parte de la población mundial ya está vacunada, no se entiende cómo un anciano de 82 años no había recibido la vacunación en Japón. El país, que hace gala de una de las mayores desorganizaciones que se han visto al respecto en cuanto a naciones líderes mundiales, despide con frustración a uno de los héroes del cine patrio al que también se le conocía en el extranjero.

Chiba se contagió de COVID-19 a finales de julio, pero en su hospital de Kimitsu, en Chiba, decidieron no ingresarlo, solo tratarle la enfermedad mientras estaba en su casa. Por desgracia, su situación empeoró, sufrió una neumonía y, cuando le ingresaron el 8 de agosto en el hospital, ya fue tarde.

Sonny Chiba seguramente te suena por Kill Bill, película en la que Quentin Tarantino, friki entre los frikis, decidió rendir homenaje a la legendaria carrera del actor japonés. Lo hizo convirtiéndole, una vez más, en el legendario ninja Hattori Hanzo, pero ahora retirado y propietario de un restaurante de sushi en el cual atiende a la protagonista. También era el maestro forjador de espadas que haría la katana de la heroína en busca de venganza.

Tarantino conocía su carrera porque al cineasta norteamericano siempre le han ido las frikadas. Y ser experto en cine antiguo japonés, en especial del tipo que protagonizaba Sonny Chiba, era de ser friki. Porque el actor rodó más de 125 películas y fue personajes históricos famosos en todo tipo de producciones, como el propio Hattori Hanzo o el habilidoso samurai Yagyu Jubei.

Fue protagonista de producciones de ciencia ficción tipo tokusatsu, lo que podríamos resumir como producciones del tipo de los Power Rangers (simplificando de una manera extrema y que roza la herejía, pero imposible de comparar más acertadamente sin extensión para ello). También protagonizó multitud de programas, series y películas como detective. Sus habilidades para el combate, no obstante, le hicieron un habitual del cine de acción. Su interés en conseguir que las películas japonesas fueran impactantes en cuanto a artes marciales, le llevó a fundar su propia empresa de entrenamiento y dobles. Se trataba del JAC (Japan Action Club), el cual con el tiempo se convirtió en la Japan Action Enterprise (JAE). Con ello, apoyaba a su nación para que, en Asia, no solo el cine de China, gran dominante, fuera el que pudiera ofrecer un buen espectáculo de combate.

Su película de 1974, The street fighter, le convirtió en una estrella internacional. Ese mismo año llegó a los cines de Estados Unidos con doblaje al inglés, un año después se estrenaba en Dinamarca y en 1977 llegaba a los cines de países como Francia o Turquía. Esa película abriría su puerta a un gran nivel de fama. Así recibió su apodo “Sonny”, el cual decidió combinar con su apellido artístico en Japón, “Chiba”, donde se hacía llamar Shinichi Chiba, aunque su nombre real de nacimiento fuera Sadaho Maeda. El apodo de Sonny se lo dio Robert Shaye, el fundador de New Line Cinema.

Más tarde llegarían otras películas de éxito y buena respuesta internacional, como Duelo en karate, también en 1974, Sister Street Fighter, La venganza de Street Fighter o Pánico en el Tokio Express, esta última estrenada en España el día 7 de julio de 1977. Durante los 70 y los 80 sería capaz de rodar decenas de películas y series cada año, demostrando una capacidad y una energía que estaban al alcance de pocos. En 1978 protagonizó Los invasores del espacio, película del célebre director Kinji Fukasaku, y en años posteriores se le pudo ver en otras películas estrenadas en España, como Cazador en la oscuridad, Eclipse en el tiempo, Exterminio, La espada del samurái o Águila de acero III.

En los 90 su ritmo de trabajo, por razones obvias, comenzó a bajar, no solo por su edad, sino también porque el cine había cambiado la manera de producir películas. Realizó algunos trabajos de estreno en Japón, así como la exitosa The Stormriders: Señores del cielo y la tierra y, a inicios del 2000, Tarantino le dio ese homenaje del que hemos hablado. Eso le volvió a poner en las agendas de productores de Hollywood, que contaron con él en películas como A todo gas: Tokyo Race.

Su último trabajo fue Bond of Justice: Kizuna, una película pendiente de estreno que tiene reparto internacional y dirección del japonés Ryuji Yamakita. Su estreno en Estados Unidos está previsto para el mes de octubre, pero es posible que, debido a lo ocurrido, llegue a tener una exposición mayor de la que se esperaba. En la película comparte protagonismo con actores como Cortney Palm, Jennifer Field o Tohoru Masamune.

Parte de lo que ayudó a que se convirtiera en una estrella fue su pasión por el combate y las artes marciales. Se trataba del tipo de actor japonés rudo y varonil que ya no se estila en la actualidad, puesto que el modelo masculino en Japón ha cambiado de manera drástica en las últimas décadas. Su perfil, en sus tiempos, es lo que ayudó a que su cine pudiera destacar del de artes marciales procedente de China. Porque se sabía que, las estrellas chinas, encajaban en un perfil más estilizado y flexible como el de Bruce Lee, mientras que Sonny Chiba era músculo y presencia.

Su carrera en las artes marciales le llevó a alcanzar grandes niveles de maestría en todo tipo de disciplinas. Tenía cinturones negros en seis artes marciales distintas. En kyokushin karate y ninjutsu alcanzó el cuarto dan, mientras que en goju-ryu karate, shorinji kempo y judo llegó al segundo dan. En kendo fue primer dan. Esa fuerza que le caracterizaba y habilidad para el combate, le ayudaron a crecer en el cine y la televisión haciendo algo que muchos actores de la época no eran capaces de mostrar en pantalla. Con el tiempo hubo otros intérpretes que siguieron sus pasos, si bien en la actualidad, como decíamos, no es un tipo de perfil de intérprete que se siga imponiendo en televisión.

Tras las décadas de liderazgo del estilo Chiba, las series y producciones que él protagonizaba con dureza y soberbia, volvieron a contar con actores guapos de cara y sin tanto entrenamiento. La ausencia de estrellas internacionales del cine japonés es una buena demostración de cómo, realmente, no se está exprimiendo ese potencial que tienen muchos actores. Dentro de lo que ha hecho Chiba, solo se podría mencionar a Takeshi Kitano como referente, quien ha sido una estrella internacional con grandes películas a sus espaldas.

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La vida personal de Sonny Chiba estuvo marcada por dos esposas. Se casó con Yoko Nogiwa en el año 1973. Esta actriz era un poco mayor que él, pero su encuentro en la serie de televisión Key Hunter, hizo que saltaran chispas entre ellos. Se consolidó una relación firme que les mantuvo juntos hasta el año 1994, en el cual decidieron divorciarse. Para entonces, su hija, Juri Manase, ya había crecido, ya que nació dos años después de la boda. Su hija se convirtió en actriz e incluso se la pudo ver como una de las Crazy 88 de la primera entrega de Kill Bill. Por desgracia, Nogiwa falleció en 2017 a los 81 años víctima de un cáncer de pulmón.

Chiba se casó por segunda vez en 1996 con Tamami Chiba, de quien se divorció en 2015. Con ella tuvo dos hijos: Mackenyu Arata y Gordon Maeda, ambos actores con carreras que, si bien no alcanzan la leyenda de su padre, sí que les han llevado a protagonizar series y películas de interés.

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