Cómo escribir un relato breve

Escribir un cuento es tarea compleja pero más fácil que crear una novela. Por ello, quién desee comenzar en el mundo literario puede hacerlo por este género. Y, si sigue una serie de pautas, tales como pensar bien la idea o argumento, desarrollarla esquemáticamente, crear los personajes o fijar un punto de vista, tendrá mucho camino recorrido.

El cuento es un género narrativo complejo pero, para quién se está iniciando en las lides literarias, resulta más sencillo que la novela. Por ello, es mejor comenzar por él. Y, como casi todos llevamos un escritor dentro, brindamos unas sencillas pautas para acometer la tarea.

En cualquier caso, lo más importante es tomar la decisión de escribir. No vale comenzar y dejarlo al poco tiempo porque no nos sale bien o no se nos ocurre nada. Debemos ser constantes y tenaces y sentarnos ante el folio un rato todos los días. De este modo, aunque alguno no estemos inspirados, no pasará nada por tirar lo que hemos escrito. Además, nadie nos pide que nuestro primer cuento sea una obra de arte. Todo requiere un proceso de aprendizaje.

Foto de una persona escribiendo

Cualquier lugar es bueno para anotar nuestras ideas

Una vez tomada la decisión, es esencial documentarse, es decir, leer a autores clásicos del género para ver cómo organizan sus argumentos, desarrollan sus personajes, intercalan descripciones o diálogos, etc. La mejor manera de aprender a escribir es leer.

Cuando ya hayamos hecho todo esto, es el momento de perfilar nuestro relato, pues ya estamos en condiciones de ponernos a ello.

En primer lugar, debemos buscar ideas que nos faciliten un argumento para nuestro relato. Pueden venir en cualquier momento y lugar –una noticia del periódico, algo que hemos visto en la calle, una conversación con otra persona- y debemos estar preparados llevando con nosotros papel y lápiz.

En segundo lugar, una vez que tenemos la idea, es conveniente desarrollarla en un esquema argumental: cómo empezará, qué cosas ocurrirán y cuál será la conclusión. Para empezar, lo mejor es seguir el esquema clásico de introducción o presentación, nudo o momento decisivo de la historia y desenlace o final.

A continuación y en cuarto lugar, debemos perfilar los personajes que van a intervenir: cuál será su carácter, su historia pasada, o sus gustos. Ello determinará lo que les suceda en nuestro relato. En este sentido es muy importante que lo que les ocurra sea verosímil, es decir, creíble con arreglo a su personalidad.

También es importante fijar de antemano la extensión de la trama. En una historia pueden suceder un sin fin de argumentos secundarios y aparecer muchos personajes auxiliares. Para comenzar, es conveniente que nuestro relato sea lo más sencillo posible. Tiempo habrá de entrar en complicaciones.

En quinto lugar, es conveniente fijar el punto de vista, esto es, quién contará la historia. Si elegimos la primera persona, es el personaje principal el que la narra; si elegimos la segunda (‘tú’), convertimos al lector en parte de ella y, si escogemos la tercera, introducimos a un narrador para que la cuente. Estos puntos de vista pueden combinarse pero ello ya requiere cierta maestría profesional.

Una vez seguidos todos estos pasos, ya estamos en condiciones de comenzar nuestra historia. Una última idea: resulta muy útil comenzar el relato con una frase o párrafo que resulte ingeniosa o atrape al lector. Por tanto, mucha constancia, nada de desanimarse y ¡Buena suerte!

Fuente: Wikihow.

Foto: Persona escribiendo: Tnarik en Flickr.

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