Descender a las profundidades

La apnea es especialmente peligrosa para nuestro organismo, debido a la presión y la falta de oxígeno. Sin embargo, algunos atletas logran empujar sus límites más lejos.

apneaExisten varios tipos de apneas y por lo tanto varios récords. En la de peso constante o freediving, el buzo debe bajar lo más profundo posible, y luego volver con la fuerza de sus brazos a la superficie. El «sin límite», por el contrario, requiere un cable, por la que el buceador desciende a toda velocidad. Una vez que llegue a la profundidad deseada (fijada inicialmente), comenzará a subir a toda velocidad.

El más conocido de los que practican este deporte es, sin duda, Jacques Mayol, que inspiró la película Le Grand Bleu. El récord mundial de profundidad se encuentra actualmente en manos de Herbert Nitsch, con un descenso a -172 m en la categoría sin límite.

En el descenso, la presión aumenta. Los órganos que contienen aire, especialmente los pulmones se comprimen. Normalmente, el pecho debe estar completamente aplastado a los cuarenta metros de profundidad, cuando los pulmones han perdido tres cuartas partes de su volumen.

Capaz de resistir altas presiones, el límite del cuerpo tiene más que ver con la carencia de oxígeno. Una mala inmersión puede provocarnos burbujas del dióxido de carbono contenida en el tracto digestivo y provocar dolor de espalda y vómitos.


Segundo problema: las orejas. Los buceadores lo saben bien, el aumento de la presión pueden reventar los tímpanos. Por lo general, se evita este problema de obstrucción de la nariz y se insufla el aire a través del tubo de Eustaquio para igualar la presión en el oído interno desde el exterior. Los científicos también llenan las cavidades con aire líquido para evitar los cambios de presión.

A través de ejercicios de respiración, la deportistas que practican apnea llegar a eliminar el reflejo que normalmente nos lleva a rechazar el exceso de dióxido de carbono en nuestro cuerpo. La tasa de oxígeno en la sangre, normalmente alrededor de 90 mm Hg (presión arterial), puede descender hasta 20 mm. Según el profesor Yves Jammes, médico especialista en hipoxia, el principal riesgo es la pérdida de conocimiento es la razón por la que siempre debe realizar estos experimentos bajo supervisión.

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