Tratan de fechar 5.000 pinturas encontradas en cuevas mexicanas

Las investigaciones alrededor de las pinturas rupestres existentes en las cuevas de Burgos, ubicadas en la montaña de San Carlos de Tamaulipas, que comenzaron en 2011, están empezando a dar sus frutos. Los trabajos, dirigidos entre otros por Martha García Sánchez, no pudieron avanzar hasta entonces, por la carencia de medios, pero se sabía de estos yacimientos arqueológicos desde 2006.

pintura rupestre mexico

La extensión de cuevas a investigar es inabarcable. Hasta ahora se han rastreado 11 cuevas, pero hay muchas más. Los arqueólogos han encontrado unas 5.000 pinturas que corresponden a habitantes prehispánicos cazadores-recolectores.

Esta mina arqueológica, al norte de México, presenta pinturas de tres etapas diferentes de la evolución de grupos cazadores- recolectores. Se está estudiando la posibilidad de la existencia de estas familias en fechas anteriores a las que había registradas hasta el momento. Con este fascinante descubrimiento se demostraría que al menos un grupo de nómadas indígenas moraban esas cuevas antes de la llegada de los colonos a Centroamérica.

De las distintas cuevas exploradas hay una que destaca por su riqueza pictórica: la llamada cueva del caballo. En ella han encontrado más de 1.550 imágenes grabadas en las paredes. Se suceden dibujos antropomorfos, en los que aparecen humanos representados realizando las tareas cotidianas como cazar, recolectar alimentos o pescar.

Éstos se entremezclan con figuras zoomórficas que plasman la fauna que les rodeaba, como ciervos, venados, insectos como el ciempiés o reptiles como la lagartija. También nos han legado el recuerdo de sus plantas y flores del lugar, y el tipo de viviendas que habitaban, que se parecen a los tipis con forma de cono que aparecen en las películas de indios y vaqueros.

Se está haciendo un gran esfuerzo para fechar las pinturas y determinar con exactitud su antigüedad. De momento no ha sido posible por la ausencia de objetos conservados con los dibujos, que pudieran dar pistas. El Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México está colaborando económicamente y con mano de obra, en combinación con la Universidad Autónoma de Zacatecas y el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Se están recogiendo muestras de la pintura, extraídas directamente de las cuevas, para tratar de fecharlas por la metodología del radiocarbono.

Son pinturas procedentes de colorantes orgánicos y minerales, que ofrecen las tonalidades roja, amarilla, negra y blanca. A través del análisis químico los investigadores podrían averiguar los materiales de los que estaban hechos exactamente.

Hasta el momento, sólo se encuentran en archivo diversos grupos indígenas que huyendo de los conquistadores españoles y franceses, fueron a refugiarse en las montañas de San Carlos, permaneciendo allí durante 200 años. El hecho de encontrar evidencias de estos grupos anteriores a este acontecimiento resulta del todo novedoso, y abre una nueva puerta a la investigación y al descubrimiento de otra etapa de nuestro pasado.

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