¿Quién es la campeona ciega de ajedrez?

Jessica Lauser juega al ajedrez desde que era una niña, pero lo hace con un factor en su contra: es ciega, lo que no le ha impedido lograr grandes victorias.

Se llama Jessica Lauser y es campeona de ajedrez. Pero, lo más importante, es ciega. No es la protagonista de The Queen’s Gambit, pero eso no la ha impedido alcanzar el reconocimiento internacional debido al excelente trabajo que realiza cuando está delante del tablero. Sus habilidades se han desarrollado desde que descubriera el ajedrez a los 7 años, momento en el que aprendió a jugar. Hoy día, se trata de una de las rivales más admirables y una de las jugadoras de ajedrez que más problemas dan incluso a otros campeones y especialistas. El secreto de su juego se encuentra, sin rodeos, en el ataque. Para ella, un ataque es la mejor defensa y algo que, desde el primer momento, desestabiliza a sus rivales.

Pero comencemos por el principio y hablemos de cómo Jessica se llega a convertir en esta experta de ajedrez. Su nacimiento se produce con complicaciones. Nació de forma prematura 4 meses antes de la fecha en la que estaba previsto. Como consecuencia de ese nacimiento, los médicos tuvieron que ponerle oxígeno y eso fue algo que le pasó factura a su vista. Sufrió lo que se conoce como retinopatía, por lo cual perdió la totalidad de uno de sus ojos y el otro se le quedó con una capacidad de visión de 20 sobre 480.

Oficialmente está ciega, ya que ese 20/480 prácticamente no le aporta ninguna visión. Solo puede ver de forma excesivamente borrosa y, por supuesto, sin contar con capacidad para apreciar la profundidad. Su vida, desde niña, estuvo marcada por esta incapacidad para ver. Utilizó gafas para que ese ojo de 20/480 pudiera mejorar un poco su capacidad de visión, pero en ningún caso parece que llegase a ser un gran cambio.

Cuando comenzó a jugar al ajedrez fue algo que le gustó, pero que, sobre todo, la ayudó a ver que había una forma en la cual, incluso con su discapacidad, podría llegar a ser buena y vencer a los demás. Al llegar a la adolescencia convirtió el ajedrez en un arma que le permitía callar las voces de quienes se metían con ella y le hacían de menos. Había alcanzado tan maestría al ajedrez que ya no se conformaba solo con vencer a jóvenes de su edad, sino que se enfrentaba también a adultos.

Entre las cosas que cuenta Lauser, menciona que, para ella, lo bonito del ajedrez es que no hay diferencias entre quienes están jugando sobre el tablero. Para ella, da igual que tengas una edad u otra, que seas millonario o que no tengas dinero, que puedas ver mejor o peor. Considera que todo el mundo, jugando al ajedrez, está en las mismas condiciones y eso le da fuerzas para saber que puede ocurrir cualquier cosa. Utiliza este juego como catalizador de sus frustraciones por las limitaciones que tiene, y lo hace tan bien que llega a marcar la diferencia incluso compitiendo con personas de gran experiencia y talento.

La vida de Jessica siempre ha estado relacionada con el ajedrez, acudiendo a distintas zonas de su ciudad para competir con desconocidos y demostrar sus habilidades. Eso no le ha impedido obtener dos titulaciones y continuar aprendiendo incluso con sus limitaciones. Ganó los torneos de ajedrez para personas ciegas y se convirtió en una de las máximas representantes de la Olimpiada con Personas con Discapacidad, en la que llevó al equipo de Estados Unidos a terminar en una de las primeras posiciones del ránking mundial.

Ahora es posible que muchas más personas la lleguen a conocer, ya que se está preparando un documental que mostrará el trabajo que realizó el equipo norteamericano en la Olimpiada. Después de eso, la siguiente meta de la jugadora de ajedrez es la siguiente Olimpiada, la cual se llevará a cabo en Rusia si la situación con el coronavirus se ha solucionado. La edición previa se realizó a distancia y de manera virtual, pero se espera que todo se haya calmado cuando esta jugadora y el resto de sus compañeros vuelvan a intentar hacer historia en representación de Estados Unidos.

Jessica Lauser tiene ahora 41 años y no se ve presionada por su edad. Dice que ha oído muchas veces que si no alcanzas la máxima maestría del ajedrez a cierta edad, será algo que nunca conseguirás. Pero ella no se presiona y, gracias a su historial, se apoya en sí misma para saber que su vida no ha dejado de estar plagada de retos que ha ido superando antes o después. Solo hay que ver que fue a los 36 años cuando obtuvo dos graduados de pregrado que han demostrado el gran esfuerzo que ha puesto en los estudios. Por eso, Lauser no se detiene, no deja de soñar ni de mover las fichas de ajedrez.

Su estrategia es clara: siempre juega al ataque. Desconcierta al rival, le saca de su zona de confort y, cuando lo tiene despistado, le da el golpe de gracia.

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