¿Qué son los chicos de las taquillas?

Desde hace décadas se produce en Japón un terrible fenómeno conocido como el de los chicos de las taquillas.

Se advierte de que este texto puede herir la sensibilidad de algunos de nuestros lectores. Por ello, recomendamos no leerlo en caso de que resulte de difícil digestión. En todos los países ocurren actos deleznables con niños, terribles, capaces de hacerte perder el sueño. Pero en Japón, hay algunos que son realmente terribles. Y lo peor es que llevan ocurriendo desde hace décadas e incluso hoy día aparecen en los periódicos noticias relacionadas. Son incidentes que rompen por dentro, que nos hacen sufrir y llorar, y que, al mismo tiempo, nos derrotan y nos dejan por el suelo pensando en cómo puede ser que exista ese tipo de maldad entre la humanidad.

Pero, al mismo tiempo, hablar de ello e informaros sobre algo que quizá desconocéis, podría ayudar a que, en el futuro, se salvase una vida. Esa sería la mayor alegría del mundo, algo capaz de poner una nota de felicidad sobre tanta tristeza y desastre.

Hablamos de los chicos de las taquillas, traducción de coin-operated-locker babies que hemos utilizado por referencia al libro de mismo título escrito por el mítico Ryu Murakami. Otra posible traducción sería “los niños de las taquillas” o “los bebés de las taquillas”, dependiendo de cómo queráis enfocarlo. En todos los casos se trata de lo mismo: una atrocidad.

Estos niños, fallecidos en su gran mayoría, son las víctimas de delitos de infanticidio en los que sus madres o padres han decidido abandonarlos dentro de taquillas de estaciones de tren o centros comerciales. Esto viene ocurriendo desde los años 80, pero alcanzó su mayor tasa de casos entre los 80 y los 90. A partir de esa fecha se pudo concienciar a los ciudadanos para que no hicieran algo tan terrible.

En principio, los padres que hicieron esto, al menos algunos de los que han hablado de ello tras su detención, tomaron la decisión debido a que es conocido que en Japón se realizan revisiones periódicas de las taquillas en todas las estaciones o tiendas. Hay operarios que comprueban que las taquillas están vacías e incluso hay una serie de leyes que impiden que el contenido de una taquilla pueda permanecer dentro de la misma más de 24 horas. Todo se ha implementado con la intención de evitar estos trágicos incidentes.

Porque, aunque los padres pensaran que los bebés iban a ser encontrados, lo cierto es que los casos de muertes de niños en estas circunstancias fueron extremadamente altos. No siempre se revisaban las taquillas a diario y esto llevaba a que se encontrasen cuerpos de niños sin vida en taquillas que no habían sido vaciadas durante demasiado tiempo. En ocasiones los llantos de los niños o el olor que emanaba de las taquillas llegaban a llamar la atención de guardias de seguridad o de personas que pasaban cerca y que mediaban en la situación para poder rescatar a los niños.

En el libro de Murakami se cuenta la historia de dos de estos bebés que consiguieron salvar su vida y hacerse adultos. En ambos casos, su supervivencia fue fruto de la casualidad, de la suerte, de la esperanza de que alguien oiga tus llantos desde dentro de una caja cerrada con llave.

Los motivos por los que hay personas que llegan a esto son difíciles de descubrir. En algunos de los casos registrados, la razón se encuentra en la intención de la madre de suicidarse después de abandonar a su bebé. Quieren quitarse la vida y no encuentran otra manera de abandonar a su hijo. También hay otro tipo de estigmas, como el orgullo de algunas personas por no reconocer que han tenido un hijo ilegítimo. Por desgracia, Japón es un país donde las relaciones son muy distintas a las de nuestra sociedad, y eso es frecuente que derive en matrimonios y familias de valores inestables. Las infidelidades son frecuentes y, al mismo tiempo, Japón es uno de los países que utiliza una menor cantidad de anticonceptivos, lo que significa que se pueden producir muchos incidentes.

La desgracia es que estas mujeres o padres que abandonan a sus bebés en las taquillas, no ven lo fácil que sería para ellas ir a un orfanato y dejar a sus hijos en el mismo. Lo que buscan es la liberación rápida de sus cargas y el hacerlo sin que tengan que tener interacción con nadie. Porque esa es otra de las cosas que ocurren en esta sociedad, se busca el llegar a conclusiones que no impliquen a otras personas para poder resolverlo todo en privado, en silencio, sin molestar o afectar a nadie.

Si la próxima vez que viajéis a Japón, podéis poner la oreja cuando paséis cerca de una taquilla en estaciones o tiendas, no estaréis invirtiendo ningún esfuerzo especial y quizá, quién sabe, consigáis salvar una maravillosa vida. Porque, aunque estos delitos no ocurren tan frecuentemente como en el pasado, incluso en 2021 se han registrado infanticidios de este tipo en las noticias. El sufrimiento y la tristeza cada vez que se publica una noticia como esta es demasiado alto. Si existen posibilidades de salvar a los chicos de las taquillas, no hay que dudarlo, hay que hacerlo.

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