¿Qué es el populismo?

El populismo nos habla de medidas en beneficio de un gran número de ciudadanos de un país, pero no siempre el resto de los habitantes lo ve como algo positivo.

Los ciudadados, el pueblo, son los protagonistas.

Siempre que un gobierno toma medidas que no son del pleno agrado de las minorías más poderosas, pero que despiertan el fervor de una gran mayoría más humilde de la población, ese gobierno es tildado de “populista”. Sin embargo, la entrada “populismo” brilla por su ausencia en el diccionario de la RAE (Real Academia Española de la Lengua).

Por lo general el término “populismo” tiene una connotación peyorativa, ya que su uso plantea que aquellos gobiernos que toman medidas que los llevan a ser acusados de populistas, no lo hacen para conseguir una mejora concreta en la población, sino que se sugiere que lo hacen con un mero fin electoralista que los perpetue en el poder del Estado para, desde alli, dedicarse a la corrupción y depredación de las arcas públicas. Difícilmente pueda utilizarse el concepto con una acepción que no resulte negativa, algo similar a lo que sucede con el concepto de “nacionalista”.

Se habla de populismo cuando se está en presencia de un gobierno que deja de lado las estructuras partidarias tradicionales y toma medidas que lo llevan a establecer un supuesto “contacto directo” con el pueblo, entendiendo como “pueblo” a los miembros de las clases sociales más mayoritarias del país en cuestión. Lamentablemente, esas mayorías suelen ser los más humildes, aquellos que, como mucho, tienen una situación económica que no está garantizada y sostenida por los privilegios económicos con que cuentan las mayorías que gustan en tildar de “populistas” a los gobiernos.

Cada vez que dichos gobiernos proponen medidas “populistas” producen el efecto de acortar la brecha entre aquellos que más tienen y aquellos que menos tienen, lo que es percibido, no como una forma de mejora en la justicia social, sino como una pérdida de privilegios de parte de quienes suponen que deberían tenerlos en exclusividad. Además, los gobiernos de tinte populista suelen utilizar a sus detractores como “chivo expiatorio” de todos los males de la sociedad, lo cual no contribuye a que éstos tiendan a entenderlos. Por último, los líderes populistas se presentan a sí mismos como redentores, salvadores de la sociedad, padres de nuevos procesos que, por fin, cumplirán con las expectativas “del pueblo”.

Hacer una lista de “líderes” populistas es, cuanto menos, complicado, por no decir politicamente incorrecto, ya que las probabilidades de terminar hiriendo alguna susceptibilidad son demasiado altas. Aquellos que fueron beneficiados por las medidas del gobierno verán como injusta la calificacion de “populista” si se la aplica a aquel que bregó por que consigan tal beneficio; mientras que aquellos que vieron que su condición de privilegiados se vio perjudicada no dudarán en aplicar tal calificativo al autor de, lo que consideran, fue, es y será una injusticia.

Fotografía: ThisParticularGreg

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