Murió Nancy Wake, espía y heroína australiana de la resistencia francesa

La australiana Nancy Wake, recordada por sus funciones de espía, militar y casi heroína de lo que fue la resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial, murió recientemente en un hospital de Londres, sólo unos días antes de su cumpleaños número 99.

El pasado 7 de agosto falleció uno de los iconos (de los pocos que estaban aún vivos) de lo que fue la Segunda Guerra Mundial y, en específico, actores de la Resistencia Francesa contra el nazismo: la australiana Nancy Wake, recordada por sus funciones de espía, militar y por haber sido una especie de heroína, murió el último domingo en un hospital de Londres, sólo unos días antes de su cumpleaños número 99 (el 30 de agosto).

Nancy Wake (1945), miembro activo de la resistencia francesa que mucho hizo contra el nazismo

El ratón blanco”, como también se la conoció, fue durante un largo tiempo la mujer más buscada por la Gestapo, una persona con un gran coraje que protagonizó un episodio importante en la historia contemporánea de la sangrienta década del 40 en Europa, ya que sus “proezas audaces salvaron la vida de cientos de personas de las fuerzas aliadas y ayudaron a poner fin a la ocupación nazi en Francia”, destacó la primera ministro australiana, Julia Gillard.

Wake nació en Wellington, Nueva Zelanda, en el año 1912, pero creció en Australia. Con sólo 16 años se fue de su casa y en 1930 ya vivía en París, Francia, donde trabajaba como periodista.

Allí, en 1939, contrajo matrimonio con Henri Edmond Fiocca, un industrial francés, con quien fue testigo del desarrollo del fascismo en Francia. Sólo un año después, ambos se sumaron a las filas de la Resistencia cuando el país cayó bajo el poderío nazi alemán.

Tenía 98 años, y una vasta historia de vida

Los “Fiocca” colaboraron intensamente para los aliados y ayudaron a muchos refugiados judíos a escapar a España. En 1943, Wake escapó a Gran Bretaña, por consejo de su marido, ya que entonces era intensamente buscada: los nazis llegaron a ofrecer una recompensa de hasta 5 millones de francos para quien diera noticias sobre su paradero.

El 16 de octubre de ese mismo año, su marido fue apresado, torturado y finalmente asesinado. Wake se enteró de su muerte después de terminada la guerra. Ya en Inglaterra, comenzó a trabajar en operaciones especiales como espía.

En 1944, esta corajuda mujer regresó a Francia con una hazaña que quedó en los libros de historia: se lanzó en paracaídas en la Auvernia para servir de enlace entre Londres y el grupo local de maquis (miembros de la resistencia). Fue quien coordinó además la actividad antes del histórico desembarco de Normandía.

Después del intenso trabajo en lo que fue el fin del dominio nazi, Wake retornó a Australia (1949), y tras intentar formar parte del Parlamento –sin éxito-, volvió a Gran Bretaña, donde volvió a casarse en 1957 con el oficial de la Fuerza Aérea Real, John Forward, para instalarse dos años después en Australia.

En 2001, y viuda por segunda vez, Wake regresó a Londres, donde finalmente murió este último domingo, con numerosos episodios honoríficos en su haber y una gran cantidad de medallas y condecoraciones logradas a lo largo de sus casi 100 años de existencia.

Según se informó, sus restos serán cremados y sus cenizas esparcidas por Montluçon, en el centro de Francia, donde luchó en 1944, tal cual era su deseo.

Fotos Wikimedia

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