Grandes hallazgos en El Sidrón sobre la estructura social de los Neandertales

Investigadores españoles han realizado un gran hallazgo sobre la estructura social de los Neandertales, intercambiaban mujeres para evitar la endogamia, con lo que poseían una característica que hoy podemos apreciar en primates y grupos recolectores que aún hay esparcidos en el mundo.

El hombre neandertal es una especie extinta del género homo que habitó partes del planeta desde el 230.000 a.C. hasta el 28.000 a.C., encontrándose el primero en el año 1856 en el valle del Neander, cerca de Düsseldorf (Alemania), cuando unos obreros se encontraban trabajando en una cantera. En España se encontraron fósiles de 12 de ellos en la cavidad asturiana, más precisamente en “El Sidrón”.

Los que nos lleva a hablar hoy sobre estos homínidos es el reciente descubrimiento que investigadores españoles han hecho, estudiando la genética de las mitocondrias de los 12 restos fósiles encontrados en dicha cueva. Llegan a la conclusión que los Neandertales tenían un sistema de intercambio de mujeres para evitar la endogamia.

Los Neandertales intercambiaban mujeres para evitar la endogamia

La endogamia es la unión o reproducción entre individuos de ascendencia común; es decir, de una misma familia o linaje. Si durante generaciones se produce este hecho las genética es viciada, por así decirlo y termina teniendo repercusiones negativas sobre los individuos.

El paleontólogo Antonio Rosas y Carles Lalueza, dos de los firmantes de la investigación, aseguran que mediante el estudio del ADN de las mitocondrias, que no se encuentra en el núcleo celular y que se trasmite sólo por la línea materna, han llegado a la conclusión que la sociedad Neandertal era patrilocalidad.

Se llega a la conclusión porque, como dice el propio Rosas “todos los varones eran de un mismo linaje genético, mientras que las mujeres pertenecían a linajes diferentes”.

Es decir, los hombres de la tribu permanecían en la misma familia, no se producía movilidad, mientras que las mujeres mudaban de grupo familiar, por lo que la diversidad genética en estas tribus, se basaba en el “intercambio” de mujeres que se producían entre los grupos.

Otra conclusión a la que se llegan con esta hipótesis es el hecho de que los Neandertales tenían una media de un hijo cada tres años. Una cifra muy aproximada a la que hoy día tienen las sociedades de cazadores-recolectores.

Gracias a este descubrimiento, nos es posible definir las condiciones de supervivencia y de fertilidad de los Neandertales, aunque posteriormente se extinguieran.

Hoy en día, primates y grupos sociales de cazadores-recolectores tienen estos comportamientos, de intercambio de hembras entre grupos. El mismo se realiza con niñas o jóvenes que no han alcanzado la edad reproductiva, así, como hemos dicho, se evita la excesiva endogamia en los grupos, que los condenaría a la extinción.

Es probable que estos intercambios de mujeres, tanto en la actualidad como en los Neandertales, se tratase de una práctica para crear vínculos entre los diferentes grupos que pudieran poblar la región. Algo muy utilizado durante años en muchas culturas, que para entablar alianzas entre reinos o naciones, se daban a los hijos en matrimonio para firmar acuerdos o cómo símbolo de unión entre coronas o reinos.

Imagen: Molgen en Wikimedia

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