Energía orgónica

El orgón, o energía orgónica es un tipo de energía vital. Es la energía que todos los seres vivos tenemos y que, gracias a las nuevas tecnologías, se han podido demostrar su existencia y la importancia en nuestras vidas.

El orgón, o energía orgónica es un hipotético tipo de energía vital. El invento de la orgonita se atribuye al doctor Wilhelm Reich (1897-1957), quien habría descubierto este energía (conceptualmente similar al prana, qi, kundalini, etc., de diversas religiones y filosofías místicas asiáticas) presente en todas partes, pero que puede ser básicamente positiva o negativa, teniendo según esta polaridad efectos buenos o malos sobre los organismos vivos.

Orgonita

Pero esto no es algo nuevo, ni mucho menos. En la antigua China, Grecia y la cultura hindú, lo habían planteado anteriormente con énfasis. Sí es cierto que sin utilizar metodologías de comprobación con herramientas contemporáneas, por eso la importancia de las investigaciones de Reich, pues consiguió demostrar objetivamente su existencia con diversos métodos como ser visualmente, térmicamente y electrocóspicamente, y mediante contadores Geiger-Müller. También al lograr desarrollar métodos para concentrarla y utilizarla con fines experimentales y terapéuticos.

Orgón es el nombre que decidió poner a la vieja energía vital. Los momentos claves de esta investigación fueron en Oslo entre 1936 a 1939 y en Estados Unidos desde 1940 a 1956.

La energía orgónica es un supuesto tipo de «Energía Primordial Cósmica«. Reich aseguró que la energía orgónica es omnipresente y que gracias a ella se explican cosas como el color del cielo; también temas sociales como el fracaso de la mayor parte de las revoluciones políticas, o temas más primitivos como es tener un orgasmo. En los seres vivos como nosotros, esta energía se llama bioenergía o Energía de la Vida. A través de estos medios podemos medir la energía y ver sus valores, según el color y la temperatura que desprenden las personas.

Así, todo los que nos rodea es energía. Nosotros somos energía. Y como muy bien sabemos, ésta ni se crea ni se destruye, se transforma, por lo que esto nos hace preguntarnos muchas cosas, entre ellas, ¿a dónde va a parar la energía de los seres vivos? Estas son preguntas que se verán contestadas, poco a poco, gracias a estas nuevas técnicas, aunque si observamos con atención, veremos que las respuestas son muy similares a las que nos ofrecen diferentes creencias místicas de culturas orientales (principalmente). ¿Casualidad o lógica?

Imagen orgonita: Dominio Público

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