El mito de la «piedra del sol» vikinga

Existen pruebas que apuntan a que los intrépidos y audaces navegantes vikingos sabían cómo guiarse al interpretar la posición del sol y de las estrellas junto con pequeñas nociones de corrientes y olas.

Hace unos 1000 años, antes de la invención de la brújula, los vikingos se aventuraron miles de kilómetros hacia Islandia y Groenlandia y probablemente llegaron al norte de América, siglos antes de que Cristóbal Colón llegara al “Nuevo Mundo”.
Existen pruebas que apuntan a que estos intrépidos y audaces navegantes sabían cómo guiarse al interpretar la posición del sol y de las estrellas junto con pequeñas nociones de corrientes y olas.

Los vikingos

El enigma reside en cómo podían recorrer tales distancias en latitudes tan al norte donde la niebla espesa y las nubes suelen oscurecer el sol y tapar las estrellas.

Expertos siempre han cuestionado que los vikingos supieran cómo emplear piezas de cristal con pequeñas ranuras para posicionar al sol a través de las nubes. Sin embargo, los arqueólogos sostienen que nunca se ha encontrado una evidencia fidedigna por lo que las dudas de que instrumental utilizaban continúan.

Ahora podríamos tener las respuestas a todo según un equipo de investigadores internacionales de la universidad de Rennes en Francia. Según su estudio, los vikingos utilizarían cristal de calcita transparente para conocer la posición del sol con tal solo un margen de error de 1 grado.

Este tipo de piedra tiene la propiedad de despolarizar la luz. Filtrando y fracturándola en diferentes ejes. Así es como funciona “si pones un punto encima del cristal y miras a través de él desde abajo, dos puntos aparecerán. Después rotas el cristal hasta que los dos puntos tienen exactamente la misma intensidad u oscuridad. En ese ángulo, la cara que mira hacia arriba indicará en qué dirección se encuentra el sol”, explicó el director de la investigación francesa Ropars.

Si hay poca luz la precisión será de unos cuantos de grados pero eso no impediría a los vikingos encontrar la posición exacta del sol”. Añadió que el ojo humano tiene la capacidad de diferenciar los contrastes de luz lo que nos permite saber cuándo los dos puntos son verdaderamente idénticos.

El reciente descubrimiento de un cristal de calcita en un navío isabelino hundido en 1592 lo que demuestra que los marineros de la época conocían las propiedades de este cristal. Se especula que puede que estando la brújula ya inventada el cristal se siguiera utilizando.

Fuente: AFP
Imagen: xornalcerto en Flickr

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