Carreteras solares, el sueño de Scott Brusaw

En todos los países hay miles de kilómetros de carreteras sobre las que da todo el día el Sol. Los rayos de éste son una excelente fuente de energía que se pierde. Por ello, el norteamericano Scott Brusaw ha diseñado un sistema de asfaltado con paneles solares para las carreteras, que, de este modo, absorberían esa energía para su aprovechamiento.

En todos los países existen miles de kilómetros de carreteras asfaltadas sobre las que, durante todo el día, caen los rayos solares. Hasta ahora, esta materia prima para la generación de energía no se aprovechaba para nada, se perdía.

Pero un imaginativo ingeniero norteamericano llamado Scott Brusaw ha ideado un sistema para que esto deje de ser así. Si en vez de construir las carreteras de asfalto pudieran hacerse con paneles solares, toda esta energía del Sol podría aprovecharse.

Foto de una autopista convencional

La idea es sustituir el asfalto por recolectores de energía solar

A partir de los cálculos de los expertos en este tipo de energía, según los cuales bastaría con cubrir con paneles solares el 1,7 % del territorio norteamericano para abastecer de energía a toda la nación, Brusaw desarrolló su idea, ya que esta misma proporción es la que cubre hoy la superficie asfaltada de Estados Unidos.

Tras muchas gestiones infructuosas, el ingeniero ha logrado la confianza del Departamento de Transportes, que ha firmado un contrato con él para que desarrolle un prototipo de panel solar que pueda servir como capa superficial de las carreteras.


La pieza básica del proyecto de Brusaw es un panel de treinta por treinta centímetros similar a las placas fotovoltáicas cuya superficie es traslúcida y de alta resistencia para soportar el peso de los vehículos. Debajo de ésta, se halla otra capa electrónica que absorbe y almacena la energía y que, además, consta de diodos emisores de luz que iluminan y pintan la carretera. Y, por último, una tercera capa inferior distribuye la energía obtenida y alberga cables de fibra óptica para comunicaciones.

Además, las carreteras construidas con estas piezas presentan dos ventajas adicionales: por una parte, pueden emitir calor que derrita la nieve en invierno y, por otra, pueden enviar mensajes a los conductores para hacer más fluido el tráfico y evitar accidentes. Asímismo, se construirán aparcamientos con recargadores para los vehículos eléctricos.

Foto de una carretera

Cada pieza del sistema de Brusaw costaría unos cinco mil dólares

Según los cálculos de Brusaw, cada kilómetro y medio de carretera serviría para abastecer de energía a quinientas viviendas y, para que su proyecto sea viable, cada panel debería tener un coste máximo de cinco mil dólares. Claro que, aún en este caso, el presupuesto total para reemplazar las carreteras actuales por las nuevas valdría la friolera de 4800 millones de dólares.

No obstante, siempre según el ingeniero, sus carreteras tendrían una duración asegurada de veintiún años, con lo que su precio final –en base a su duración- sería similar a las clásicas de asfalto. Sin duda, la idea es muy buena pero habrá que esperar para comprobar su viabilidad.

Fotos: Autopista: Mortadelo 2005 en Wikimedia | Autovía: FDV en Wikipedia

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