Aprendizaje cooperativo

El aprendizaje colaborativo promueve el pensamiento crítico y favorece una mayor retención de lo aprendido.

Mucho se habla de que nos encontramos en la «sociedad del conocimiento» y aunque se trata de una sociedad emergente (no del todo establecida), en este tipo de sociedad el aprendizaje colaborativo o aprendizaje cooperativo se pone de relieve fruto de los crecientes desafíos que esta sociedad plantea a los individuos respecto de sus competencias y habilidades de integración a la misma.

El fin es conseguir el éxito personal, social y laboral en esta sociedad del conocimiento.

Pero es un desafío no menor no sólo para los individuos que conforman esta sociedad sino también para las instituciones educativas que en términos de organización escolar requiere el dominio del intercambio y desarrollo del conocimiento en grupos de iguales con objetivos académicos predefinidos.

Por ello, el aprendizaje colaborativo implica emplear y/o adecuar las metodologías que estimulan al alumnado a trabajar de forma cooperativa en actividades académicas y en donde cada alumno deberá asumir la responsabilidad del aprendizaje propio y de los demás integrantes del grupo.

El rol del profesor en estos pequeños grupos cooperantes de aprendizaje colaborativo exige de la eficacia del enfoque de enseñanza como un proceso que permite a los alumnos desarrollar la capacidad de aprender.


Partiendo de la base de que el aprendizaje colaborativo es muy diferente al aprendizaje tradicional en tanto este último supo la transmisión de conocimiento en una única dirección (desde el profesor al alumnado), para que el aprendizaje colaborativo se produzca es necesario plantear experiencias motivadoras para el mismo.

El rol del profesor ya no es el de transmitir conocimiento, como el de los alumnos tampoco se cierne a absorber los mismos. La nueva conformación del aprendizaje cooperativo significa varios beneficios respecto del aprendizaje individual.

Uno de ellos es que el aprendizaje colaborativo ayuda a incrementar la motivación de todos los integrantes del grupo respecto de los objetivos y contenidos del aprendizaje y que los logros individuales repercuten en el grupo. Es decir que el aprendizaje que consigue cada individuo aumenta el aprendizaje grupal y eleva el rendimiento académico de cada uno de los miembros.

Además, el aprendizaje colaborativo hace que sea más fácil retener lo aprendido desde el momento mismo en que se participa activamente del proceso de aprendizaje. Al mismo tiempo, este aprendizaje promueve el pensamiento crítico pues permite a los integrantes debatir los contenidos y contrastar su interpretación de un contenido, con las interpretaciones de sus compañeros; lo que conlleva a la necesidad de reflexionar, exponer y argumentar.

Así es como la diversidad de conocimientos y de experiencias en cada grupo de aprendizaje contribuye de manera positiva al proceso al mismo que ayuda a reducir la ansiedad que se generan en las situaciones individuales de aprendizaje y resolución de problemas.

Fotografía:  hackNY en Flickr

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