Alemania intenta detener a los saqueadores de naufragios del Báltico con un sistema de señales

El Mar Báltico es ideal para preservar los naufragios y sus contenidos, pero muchos de ellos son saqueados frecuentemente, por lo que se ha iniciado un proyecto de señalización para evitar que esto siga ocurriendo.

Primera señal que fue introducida en un remolcador de 100 años de antigüedad

La baja salinidad y las frías temperaturas del mar Báltico proporcionan las condiciones ideales para la preservación de restos de naufragios y sus contenidos. Se estima que alrededor de 100.000 naufragios están descansando en el fondo del Báltico, y 6.000 de ellos tienen importancia arqueológica e histórica.

Sin embargo, sólo 350 de los monumentos marinos han sido oficialmente explorados y cartografiados, lo que hace difícil conocer la gravedad de la situación que ha ocasionado el saqueo marino. Un submarino de la Segunda Guerra Mundial que se descubrió frente a la costa de Boltenhagen en el año 2000 fue encontrado con la escotilla de la tripulación cerrada y sin daños, pero en 2002 unos buzos la quebraron, por lo que el Gobierno selló el agujero con una placa de acero. Pese a ello, se ha encontrado manipulada en un intento de entrar en el submarino.

Para que este tipo de situaciones no vuelvan a ocurrir, la Sociedad Alemana de Arqueología Marítima ha iniciado un proyecto para agregar señales submarinas a los naufragios submarinos.

La semana pasada, la primera señal fue introducida en un remolcador de 100 años de antigüedad, que se cree que fue hundido durante o justo después de la Segunda Guerra Mundial. A sólo 30 metros de profundidad, se sitúa en una posición en la que los buceadores noveles pueden acceder fácilmente, lo que ha provocado que se comiencen a notar los desperfectos. Con la señal, se informa a los buceadores que se trata de un monumento histórico protegido.

De momento se pretende añadir señalizaciones a nueve monumentos, empezando por uno particularmente valioso, el Kogge Darsser, un barco del siglo XIV que es un raro ejemplo de la construcción naval de la época medieval.

Pese a los esfuerzos por mantener los monumentos a salvo, la temperatura y la salinidad del Báltico, que han aumentado con el paso de los años, han provocado que la temida Teredo navalis, unos moluscos que comen madera, se hayan instalado en la zona, por lo que su mantenimiento es cada vez más difícil. Por ello, la UE ha financiado un estudio sobre la presencia de carcoma en el Báltico, el “Wreck Protect Project”, para determinar cómo el Teredo Navalis se ha extendido hasta esa zona y poder ofrecer alguna solución que mantenga a salvo los barcos hundidos.

Vía: Spiegel

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