¿Qué hacer si nos dan consejos que no nos interesa oír?

Hay personas a las que les gusta darnos consejos cuando tenemos un problema en vez de apoyarnos. ¿Cómo reaccionar?

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Seguro que la situación os suena. Tenemos algún problema o situación delicada y se la contamos a un amigo o familiar. Y lo que estamos buscando en ese momento es apoyo y soporte, no consejo. Son cosas muy distintas y en ocasiones saber que posiblemente terminaremos escuchando algo que no queremos oír o que no nos interesa oír, nos frena de abrirnos a los demás. Otras veces el problema es que no sabemos cómo reaccionar y cómo responder a esos consejos no solicitados que algunas personas nos dan y que en ese momento no nos interesan o que nunca nos van a interesar porque sabemos que no confiamos en esa persona de una forma en la que estemos esperando un consejo. ¿Qué hacer en este tipo de casos? ¿cómo comportarnos de una manera educada para salir del paso respecto a lo que estamos escuchando?

1. Intentemos poner buena cara y sonreír

Recordemos que esto es algo temporal y que pasará rápido. No queremos que la otra persona se sienta mal debido a nuestra reacción y tampoco es cuestión de ser descorteses o de parecer demasiado entusiasmados si en realidad no queremos escuchar el consejo en cuestión. Por ello intentemos mantener la sonrisa y dar una buena cara para que el consejo termine y que podamos saltar a otra parte de la conversación.

2. Seamos conscientes de la situación

Lo que está ocurriendo es que tenemos un problema y alguien nos da su apoyo con un consejo que no queremos escuchar, pero que para la otra persona es una gran ayuda para nosotros. Por lo general la otra persona solo busca echarnos una mano para que podamos seguir adelante y nunca hay maldad de por medio. Debido a ello, por mucho que pensemos de una u otra forma al respecto, seamos conscientes de lo que supone para quien nos da el consejo y seamos elegantes y educados en la forma de responder.

3. Pensemos en los problemas que hay alrededor

En ocasiones la persona que se vuelca en dar consejos que no son solicitados de forma propia o que tienen necesidad de ayudar dando consejos es porque tienen problemas personales propios que no han podido resolver. No nos deberíamos sorprender si en realidad la otra persona se encuentra en una situación más complicada incluso que la nuestra propia. Es frecuente que el reflejo de los problemas de otra persona sirva para que nosotros sintamos que nuestros problemas siguen ahí o que nos persiguen de una manera más intensa. Por ello sepamos entender lo que nos está transmitiendo la otra persona y no tengamos dudas en plantearnos que quizá seamos nosotros quienes tengamos que terminar dando apoyo a quien nos ha comenzado a dar un consejo. La vida es compleja y nunca sabemos cómo se van a desarrollar las cosas cuando nos abrimos con otra persona.

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4. Piensa y reacciona

Oigamos lo que oigamos: pensemos. No reaccionemos de manera involuntaria pensando que cualquier cosa que nos diga esa persona tiene que ser inservible para nuestra situación. Dediquemos unos minutos a pensar en lo que hemos escuchado, asimilemos lo que hemos oído e intentemos absorber algo de valor de ello. A veces un consejo que no queremos oír se puede acabar convirtiendo en lo que nos abra los ojos o lo que nos ayude. En base a lo que hayamos escuchado y pensado podemos reaccionar, siempre intentando hacerlo de una manera comedida para que la otra persona se quede satisfecha por el apoyo que nos ha proporcionado. Mantener los niveles de un comportamiento adecuado entre las personas es fundamental para que siempre haya una buena relación y se eviten problemas.

5. No reacciones a la defensiva

Este es el principal problema en el que solemos caer todos cuando alguien nos intenta dar un consejo que no hemos pedido. Siempre tendemos a reaccionar a la defensiva, al menos al principio y luego poco a poco nos vamos relajando mientras seguimos escuchando lo que nos dicen. Ponernos a la defensiva es algo que nos ayuda a protegernos, porque nos blindamos de toda opinión del exterior a la vista de que creemos que estamos cómodos con nuestra realidad o con el pensamiento propio que tenemos en la cabeza. Pero al ponernos a la defensiva lo que también estamos haciendo es cerrarnos en banda y optar por una medida que está más cerca de lo irrespetuoso y de lo agresivo que de alcanzar un resultado satisfactorio.

6. Cambia de tema

Nada mejor que un cambio de tema bien introducido para que la conversación se relaje y todo vuelva a la normalidad después de una sonrisa. Si podemos hacer una broma y derivar el cambio de rumbo del diálogo de esa manera, mejor que mejor. Si la otra persona trata de reintroducir sus consejos tendremos que intentar volver a hacerlo, pero como decíamos antes, con elegancia y educación.

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