¿Cómo se limpia el ombligo de los recién nacidos?

Para limpiar el ombligó de un bebé tendrás que tener cuidado y siempre asegurarte de que el niño tenga la zona limpia y seca.

Limpieza del ombligo de los bebés

Los recién nacidos cuentan con muchos aspectos que hay que tratar de cuidar y controlar de forma adecuada para que no sufran ningún tipo de daño o problema. La limpieza del ombligo es uno de estos aspectos a los que tenemos que prestar atención y no es raro encontrarse en una situación en la que no se tiene un especial conocimiento o idea de cómo hacerlo.

1. Los primeros pasos

Los bebés cuentan, durante un periodo de alrededor 21 días después de nacer como máximo, con el que es conocido como muñón umbilical, el resto que queda tras el cortado del cordón. Este muñón se terminará secando y cayendo, lo que no debe preocupar a los padres. Lo que ocurrirá tras esto es que se producirá una muy pequeña herida en la parte del ombligo que cicatrizará unos días después. En este sentido no hay que darle una mayor importancia de la que tiene, aunque si se cree que la herida es demasiado grande o que el muñón está tardando mucho en caerse, se puede consultar con un médico.

2. Lo que debes saber

El cuidado y la limpieza del ombligo del recién nacido tiene varios pasos clave a desarrollar sin excepciones. Lo primero que no debemos olvidar es que el ombligo tiene que estar siempre limpio y al mismo tiempo seco. No podemos limpiarlo y dejarlo húmedo, dado que esto podría dejar margen a que se produjera una infección. Además, tendrás que intentar que el muñón no tenga contacto directo con la orina, pero que esté al contacto con el aire. Para ello serán necesarios unos pañales específicos que están dirigidos a los recién nacidos. Si ya has comprado pañales normales, guárdalos para más adelante.


La limpieza del muñón se tiene que hacer con cuidado y con una esponja de forma sensible con agua, intentando siempre tener mucho cuidado. Una vez ya no tenga el muñón podrás limpiarle de una forma más completa, pero hasta ese momento y hasta que la herida cicatrice, tómatelo con mucha calma y pon mucho cuidado. Además, recuerda que en el proceso de limpieza, aunque creas que está muy cerca de caerse, no debes tocar el muñón con el objetivo de quitarlo. Usa la esponja para que el agua caiga en el muñón y luego sécalo para que no quede húmedo, pero siempre con precaución y delicadeza.

3. Decide qué opción quieres adoptar

Algunos especialistas recomiendan que en el proceso de limpiar el ombligo de los recién nacidos se realice una acción secundaria para ayudar al niño. Se trata de realizar una limpieza de la base del muñón del ombligo con un trozo de algodón que se encuentre mojado con alcohol. Es habitual que existan opiniones diversas y contradictorias en este sentido. Hay quien cree que el uso de este proceso de alcohol es negativo para el recién nacido debido a que se pueden producir más infecciones y que tardan más en cicatrizar. En otros casos se opina que es más seguro hacerlo con alcohol. En estos casos siempre es recomendable consultar con el profesional médico que haya realizado el seguimiento del recién nacido.

Vía: BabyCenter

Foto: Ginny Washburne

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...