¿Cómo romper una copa de cristal con nuestra voz?

¿Dónde queda la leyenda y dónde está la realidad sobre la capacidad de las personas para romper cristal con su voz?

poder de la voz

Suena a fantasía. A guion de película de Marvel (o peor, de DC Comics), pero en realidad desde hace décadas se ha comprobado que dentro de determinadas condiciones las personas tenemos la capacidad de romper cristal con nuestras cuerdas vocales. Suena extraño, pero es cierto. Eso sí, no penséis que es tan fácil como salir a la calle y ponernos a gritar como locos ante las lunas de los escaparates. En realidad estamos hablando de romper una copa de cristal, no una superficie similar. Para romper una ventana, por ejemplo, sí que se necesitarían los súper poderes de un personaje de los cómics (aunque si algún científico versado en la materia nos quiere llevar la contraria estaremos encantados de aprender más sobre el tema).

1. Algunos consejos antes de comenzar

Lo primero de todo es plantearnos que intentamos romper cristal y que si lo conseguimos va a ser un poco peligroso si hay algún trozo de cristal, así que tengámoslo en cuenta. Por otro lado, coloquemos la copa de cristal en una superficie estable y elevada. Tendremos que ponernos delante de la copa y tenemos que estar en una posición cómoda para que la dirección de nuestra voz pueda recorrer el camino hacia el cristal de forma eficaz. Es recomendable que hagamos el intento en una habitación que tenga una buena acústica y donde no haya eco.

La seguridad siempre es lo primero, por lo que recomendamos ponernos unas gafas de protección como las que se usan cuando trabajamos en manualidades o en actividades relacionadas con el bricolaje. Estas gafas nos protegerán si algún trozo de cristal sale despedido hacia nosotros.

2. Busca la copa perfecta

Ni trampa, ni cartón, pero está claro que hay algunas copas que son más convenientes para que intentemos romperlas. Estamos hablando de conseguir algo realmente complicado, y esto no es posible con todos los cristales. Para ello tenemos que buscar copas que tengan imperfecciones en su fabricación. El problema es que estas imperfecciones no se pueden ver simplemente con la vista, así que en ese sentido el proceso de elegir copa es complicado. La diferencia entre un cristal más sensible y otro más resistente se puede ver cuando se nos caen al suelo las copas y se rompen. Algunas se rompen en muchos más trocitos y otras se quedan casi de una pieza. Ahí radica la diferencia. Como en general es complicado, no es mala idea si elegimos distintas copas y las ponemos juntas en la mesa para hacer una prueba simultánea con varias. Además, nos tenemos que asegurar de que son copas sin dibujos, sin etiquetas, sin ningún elemento sobre su superficie.

cristal

3. ¿Conseguiremos romper la copa de cristal?

La idea es intentar hacerlo. Es posible, pero es complicado, eso lo decimos por adelantado. Hay distintos métodos por los que podemos optar para que sea más o menos sencillo. Por ejemplo, nos podemos ayudar de herramientas que amplifiquen nuestra voz. Esto puede parecer trampa, pero en realidad hacerlo sin ningún apoyo resulta muy complicado, así que siempre tenemos que estar abiertos a ser un poco flexibles. En las próximas líneas os explicaremos distintos métodos para intentar romper la copa y que dejemos atónitos a todos nuestros amigos y familiares.

4. Localicemos la frecuencia de resonancia del cristal

Para poder romper la copa necesitamos conocer su frecuencia de resonancia. Lo conseguiremos golpeando suavemente la copa con nuestra uña. El sonido que se produzca en ese momento será la frecuencia de resonancia del cristal con el que está fabricada la copa. Cada frecuencia es distinta, así que no podemos hacernos a la idea de la composición de la copa si no la golpeamos como indicamos.

Otro buen método para encontrar la resonancia de la copa es humedeciendo uno de nuestros dedos y tocando el borde de la copa. Seguro que en alguna ocasión habéis visto cómo se puede producir sonido con esta acción. Eso es justo lo que buscamos, oír ese sonido. Tendremos que hacerlo varias veces, dado que la frecuencia se tiene que quedar grabada en nuestra cabeza con la mayor precisión posible. Uno de los riesgos que existen cuando tratamos de memorizar el sonido de la copa es que terminemos dándole estabilidad y que reduzcamos la intensidad del sonido. Para que esto no ocurra y mantengamos el recuerdo fresco podremos volver a tocar la copa en varios momentos cuando lo creamos necesario.

5. Vamos a romper la copa

Nuestra voz es poderosa y nuestra manera de usarla es lo que condiciona su poder. De todas formas, no todos tenemos la misma potencia en la voz. La exigencia que debemos superar es que tengamos un registro de voz que alcance o supere los 100 decibelios, siendo recomendable incluso que lleguemos a 110. Esto no es fácil de lograr, dado que solo algunas personas lo consiguen y suelen ser cantantes profesionales. Pero podemos intentarlo. Si no sabemos en cuántos decibelios podemos poner la voz, es posible descargar aplicaciones y programas que nos ayudan a descubrirlo. En la práctica, para que nos hagamos una idea, los 100 decibelios son normalmente similares al ruido que produce un cortacésped o una moto cuando arranca. Incluso si llegamos a los 100 decibelios tendremos que asegurarnos de que estamos en la frecuencia de la copa para romperla.

romper cristal

¿Y si no tenemos esa capacidad de voz? Lo que podemos hacer en ese sentido es lo que hemos mencionado antes: usar un poco de ayuda. Por ejemplo, utilizar un micrófono que amplifique nuestra voz. Esto le resta espectacularidad a la hazaña, pero si se trata de la única manera de conseguirlo nos tendremos que plantear hacerlo. También es posible usar un amplificador si con el micrófono vemos que todavía no alcanzamos los niveles de voz necesarios para cumplir con nuestra misión.

Ahora sí: probamos suerte a ver qué ocurre. Si al principio por mucho que mantengamos la frecuencia mientras cantamos o gritamos vemos que la copa no sufre ningún tipo de desperfecto, es recomendable que tomemos la decisión de sujetarla con una mano y acercarla a nuestra boca. Tengamos cuidado, porque en el momento en el cual consigamos romperla quizá sea un poco peligroso por los trocitos de cristal que pueden saltar. Pero es cierto que romper la copa a distancia va a ser más complicado que si la tenemos cerca de la boca. Cuando ya hayamos ganado práctica en el uso de nuestra voz para romper la copa podremos ponerla en otra superficie y hacerlo con un poco de distancia, pero para comenzar es mejor acercarla. Intentemos mantener la frecuencia todo el tiempo que podamos sin hacer pausas para seguir presionando al cristal para que se rompa. Pero si notamos alguna molestia, mareo o problema, deberemos parar de inmediato.

6. Después de romper la copa

¿Lo habéis conseguido? ¡Felicidades! Ahora tenéis que tener mucho cuidado al tirar los cristales a la basura. Es recomendable que los envolváis con papel de periódico y que tengáis mucha precaución al hacerlo. También deberíais estar atentos a si notáis alguna molestia en vuestras cuerdas vocales, y si es así tendréis que darles un buen descanso. ¿No habéis conseguido romper la copa? El principal error que se suele producir radica en tratar de gritar lo más fuerte posible para romperla. Y eso no es lo que debemos hacer. Lo que hay que hacer es gritar en la frecuencia sonora del cristal, ni por encima ni por debajo.

Foto: PexelskaboompicsRi_Ya

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