¿Cómo recordar nuestras vidas pasadas?

Os damos los pasos que tenéis que seguir para que poco a poco y con práctica podáis descubrir vuestras vidas pasadas.

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La mente humana es poderosa. Y nuestra existencia es más complicada de lo que podamos imaginar. Por ejemplo, ¿sabéis que todos tenemos vidas pasadas? O al menos eso es lo que se cree. Y aunque por lo general no somos capaces de recordar qué hemos sido en el pasado, si aplicamos una serie de consejos sí que podemos conseguirlo. Y es posible que descubramos cosas realmente interesantes, aunque hay que reconocer que también es verdad que podemos llegar a encontrarnos con algún descubrimiento que nos asuste. Al fin y al cabo, no recordamos las decisiones que tomamos en otra vida, y aunque nuestra esencia pasa de generación en generación, siempre hay un factor imprevisible que se nos escapa.

1. Prepara tu habitación

El primer paso consiste en que preparemos el entorno en el cual vamos a conectar con nuestras vidas del pasado. Es importante que nos encontremos a gusto y tranquilos, sin ruidos y sin molestias. Tenemos que asegurarnos de que estamos en el entorno perfecto, tanto a nivel de ruidos como de temperatura. El ambiente tiene que ser de temperatura media, ni muy caliente ni muy frío. Por supuesto, no tenemos que tener ningún tipo de ruido del móvil, de la televisión o de cualquier otro elemento similar. Los únicos contextos que se permiten en términos de sonido es si optamos por estar rodeados de ruido blanco o de ruido marrón. El primero es el sonido que tiene un estilo similar al que hace una televisión cuando está encendida, pero sin ningún canal sintonizado. El segundo encuentra su mejor reflejo en el sonido de las olas del mar a una distancia elevada, no cuando llegan a la playa rompiendo cerca de la arena.

2. El momento adecuado

Este es un ejercicio que solo podemos realizar si nuestra mente se encuentra en la más absoluta calma. No vale que estemos pensando en algo concreto, que tengamos una canción metida en la cabeza o incluso que tengamos hambre. Todo eso nos distraerá de nuestro objetivo. Tenemos que estar en una combinación entre estado de calma y de alerta, lo suficiente como para que por la relajación en la que nos encontremos, por ejemplo, no nos quedemos dormidos. Es conveniente que nos sentemos en un espacio que se encuentre oscuro y que sepamos que no habrá nadie de la familia o los amigos que nos interrumpirán. Tiene que ser, dicho de otro modo, el momento de relajación perfecto.

3. Comienza con el proceso de preparación

Es recomendable que ahora nos tumbemos en la cama y que nos pongamos cómodos. Cerramos los ojos para iniciar nuestro camino hacia este objetivo tan complicado que nos hemos planteado. Ponemos las manos a los lados de nuestro cuerpo y nos relajamos aún más. Los expertos recomiendan que ahora lo que debemos hacer es intentar envolvernos por una luz blanca que crearemos con nuestra mente. Tenemos que imaginar una luz blanca que nos rodea comenzando por los pies y envolviendo todo nuestro cuerpo. El objetivo de crear esta luz alrededor del cuerpo es con la intención de que nos proteja. La luz solo tenemos que verla en nuestra mente, sentir ese calor que nos proporciona para protegernos y darnos amor. En ese momento, cuando ya la veamos, tenemos que conectar y reconocer la existencia de la luz. Lo haremos repitiendo varias veces que somos conscientes de que estamos protegidos por una energía de gran poder y que esta luz blanca a nuestro alrededor nos protege. Tenemos que repetir este pensamiento con palabras o en nuestro interior cinco veces mientras las intercalamos con inhalaciones de aire. Cuando lo hayamos hecho nos sentiremos más conectados a la luz espiritual que nos protege. Y en ese momento habrá que pasar a sentir el siguiente color, repitiendo el mismo proceso.

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4. Llegamos a nuestro pasillo

Estamos ante un pasillo muy largo y al final del mismo hay una puerta. La idea seguro que os hace pensar en escenas famosas de películas donde se transmite este tipo de idea. Lo que debemos hacer es intentar visualizar la puerta con el máximo nivel de detalle posible, así como el propio pasillo. Cuanto más claro lo veamos todo, mucho mejor. Es importante que pensemos en el pasillo como un lugar que a partir de ese momento va a ser nuestro, solo nuestro. Y siempre que conectemos con nuestro pasado y con lo más profundo de nuestra mente, volveremos a este mismo pasillo. De ahí que tenga que ser siempre el mismo. Además, nos tenemos que imaginar con fuerza que en el momento en el que crucemos la puerta que nos espera en el final nos encontraremos con una de nuestras vidas pasadas. Cada vez que crucemos la puerta habrá una vida esperándonos, un recuerdo poderoso que nos dirá mucho de lo que hemos hecho en vidas pasadas.

5. Camina hacia la puerta

Comenzamos a caminar, pero lo hacemos a un ritmo pausado sin tener que correr. Cada vez que demos un paso tenemos que notar que estamos caminando y tocando el suelo, fijándonos en lo que tenemos a nuestros lados. Hay que prestar atención a todos los sentidos. El sonido, lo que escuchamos, el olor, lo que olemos, la vista, lo que vemos, sobre todo con diferentes colores de luz… todo es importante. Notaremos que llegamos a la puerta cuando realmente estemos preparados para ello. Antes de abrirla, cuando ya hayáis llegado, tenéis que imaginaros abriéndola. Al tocar el pomo, fijaros en la textura que tenga, en la forma, porque quizá el pomo tiene una forma determinada, en el sonido que se produce cuando giramos el pomo… Cuando la puerta se comience a abrir veremos una pequeña luz y en ese momento tendremos que respirar fuerte y empujar la puerta con ligereza.

6. Descubre una vida pasada

Lo que vas a ver cuando abras la puerta será una vida de tu pasado. De eso no hay ninguna duda, pero tenemos que tener la mente abierta, puesto que en ocasiones las visiones que tenemos no son claras o no nos ofrecen suficiente información. Nuestra existencia va más allá del cuerpo físico y esto es algo que nuestra mente nos permite entender gracias a este ejercicio. Lo que veamos tenemos que sentirlo, adorarlo y darle forma. Tenemos que mantener esa imagen en nuestra cabeza, sea lo que sea, abrir los brazos y aceptarlo. En ese momento, cuando aceptemos lo que estamos viendo, podemos intentar profundizar. Si hemos comenzado viendo un color azul es posible que se trate del color azul de una pieza de mobiliario, de un cuadro, de algo. Cuando sigamos pensando y conectando, podríamos ver que ese objeto se encuentra en una casa y que esa casa está en un sitio concreto. No nos pongamos límites en cuanto a lo que estamos viendo. No tenemos porqué estar en el mismo país, en el mismo tipo de entorno, en nada que mantenga una relación directa con nuestra existencia actual. Por mucho que no parezca real, que tengamos dudas o que creamos que no funciona, lo que hemos visto nos está conectando con una vida pasada.

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7. Sé persistente

La primera visión de nuestro pasado que hayamos tenido es una base sobre la cual podemos avanzar en el futuro. No olvidemos esa visión inicial que hemos tenido, dado que nos está dando un camino que recorrer en el futuro. Nos está permitiendo tener parte del trabajo hecho para que luego sea más fácil conectar con nuestra vida pasada. Si hemos visto un objeto, tengamos ese objeto en mente la próxima vez. Será una forma de reducir el camino y que lo tengamos más fácil en la siguiente ocasión.

8. No tires la toalla

Uno de los problemas en ocasiones se encuentra en que abandonamos demasiado pronto porque no tenemos paciencia y si no vemos algo claro lo dejamos. Pero parte de este ejercicio consiste en tener paciencia y en seguir trabajando con esfuerzo cada vez que intentemos conectar con nuestras vidas pasadas. Si mientras hacemos el ejercicio no vemos nada podemos intentar ayudarnos un poco pensando en algo que nos guste mucho de nuestra vida actual. Si sois unos empedernidos del fútbol… ¿podría deberse a alguna vida pasada que hayamos tenido? Es posible que en otra vida fuéramos jugadores de fútbol y que nuestra esencia esté habituándose a un nuevo status quo en la vida que estáis viviendo ahora. Todos estos pequeños detalles pueden decir mucho de nuestras vidas pasadas.

9. Aceptar las visiones

Tan importante como es concentrarnos es que terminemos aceptando lo que vemos. Nos puede gustar más o nos puede gustar menos, pero todo es real. Cuando hayamos realizado muchos viajes y hayamos explorado nuestra mente en repetidas ocasiones seremos capaces de ver que hay ciertos patrones que se repiten. El motivo de ello se encuentra en que por muchas vidas que vivamos, hay determinados elementos que se repiten en todas ellas porque forman parte de nuestra esencia. Si en una vida pasada nos gustaba beber vino antes de las comidas y era algo que siempre hacíamos, lo más probable es que lo repitamos en las demás vidas también. Cambiamos, pero seguimos siendo los mismos en determinado nivel. Conocer nuestras vidas pasadas también nos puede ayudar a entender mejor el presente e incluso a que tomemos decisiones que nos puedan beneficiar. Pero todo depende de que aceptemos lo que hemos visto como primera obligación.

10. Vuelve a la realidad

Por regla general no hay ningún tipo de problema en volver de estas visiones. Lo más frecuente es que nuestra mente, la parte lógica, la que razona, entre en conflicto con lo que estamos viendo y que nos empuje a despertar con la intención de ponernos de nuevo en la situación actual. Hay algunos pequeños casos en los que puede que esto no ocurra y que tengamos que volver de una forma manual. En este sentido lo que tendremos que hacer será visualizar de nuevo la puerta y pasar por ella para llegar al pasillo. Después comenzamos a caminar y recorremos el pasillo hasta que llegamos al final del mismo. En ese momento regresaremos y tendremos una buena sensación en el cuerpo, recordando los detalles de la vida pasada que hayamos visto.

11. ¿Hay otras alternativas?

Este es el método doméstico que podéis utilizar para conocer vuestras vidas pasadas, pero hay otras formas en las que podemos conseguirlo. Por ejemplo, siempre tenemos la oportunidad de visitar una consulta de hipnoterapia para que apliquen sus propios métodos, dado que también son efectivos. Y existen diversas religiones que apuestan por la comprensión del plano metafísico de una manera distinta a la católica, por lo que quizá os interese explorar estas opciones.

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12. ¿Cómo nos tienen que influir nuestras vidas pasadas?

Este es un «juego» complicado y en cierto modo peligroso. Hay personas que se dejan influir demasiado por lo que descubren de sus vidas pasadas y sienten que deben hacer cambios en su vida teniendo esto en cuenta. En realidad no tiene porqué ser algo que determine tanto la forma en la que viviremos a partir de ese momento. Es importante que aprendamos de nuestras vidas pasadas y que tengamos en cuenta lo que nos dicen, pero siempre recordando que el tiempo presente es la vida que vivimos ahora y de la cual nos tenemos que preocupar.

¿Qué podéis encontraros en esas vidas pasadas? Prácticamente de todo, no hay límites. Muchas personas ven imágenes de conflictos bélicos y batallas, algo lógico teniendo en cuenta las muchas guerras que se han producido en la historia de la humanidad y la cantidad de personas que fallecieron en ellas. En otros casos hay personas que han hecho el ejercicio y que han descubierto que son personajes históricos. Pero aunque resulte interesante y curioso, no tenemos que dejarnos llevar por la emoción de ello o gritar como locos «Yo fui Abraham Lincoln!», porque vamos a producir reacciones bastante negativas entre quienes nos rodean.

¿Y si nos cruzamos con una persona en el mundo real con la que sentimos que tenemos cierta conexión aunque nunca la hayamos conocido? ¿podría ser que en el pasado tuviéramos una vida en común con ella? Es posible. No hay nada que lo pueda negar. Pero aún así, quizá no es buena idea que nos obsesionemos con este tipo de situación, porque lo que estaríamos haciendo sería perseguir un fantasma de una vida pasada y no concentrarnos en la vida que estamos viviendo en estos momentos. Es lo mismo que ocurre con lo que hemos dicho de los personajes históricos y de cualquier otro recuerdo de una vida pasada. Tenemos que concentrarnos en la vida actual, asimilar lo que hemos vivido en el pasado y aprender de ello o tratarlo como una curiosidad, pero no concentrarnos en exceso en aquello que ha quedado atrás, porque de esa manera no veremos lo que tenemos delante.

Si tenéis la ocasión de hacer este ejercicio y conectar con alguna de vuestras vidas del pasado, nos gustaría que pusierais algún comentario sobre aquello que habéis visto para compartir opiniones e impresiones. El concepto de las vidas pasadas se basa en el de la reencarnación, la cual está aceptada por la mitad de la población de la Tierra debido a sus creencias y religiones. Trabajemos en este aspecto para descubrir quiénes fuimos en el pasado. Lo que descubramos nos sorprenderá.

Foto: spider0702klimkinphoto-grapheArcaion

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