¿Cómo jugar mejor al ajedrez?

Os damos algunos consejos que os ayudarán a ganar al ajedrez en vuestras primeras partidas aunque seáis principiantes.

El ajedrez es un juego de mesa que requiere habilidad, estrategia y técnica. También es recomendable que tengamos capacidad de improvisación y, sobre todo, que conozcamos técnicas y consejos que nos puedan preparar para tomar la delantera a nuestro rival. Las partidas encarnizadas que se suceden durante largos periodos de tiempo en los que ninguno de los dos jugadores parece flojear acaban siendo las más interesantes, pero para llegar a ello debemos ser capaces de dar el máximo de nosotros mismos.

Lo primero que os recomendamos es que os aprendáis bien los movimientos de las piezas. Hay personas que juegan un poco a lo loco sin recordar el movimiento de cada una de las piezas y se encuentran dejando escapar oportunidades en momentos clave.

Primeras acciones

Una vez con esto en cuenta comenzamos la partida. El primer movimiento que os recomendamos hacer es mover uno de los peones dos casillas para que se coloque delante de la Reina o del Rey. ¿Dos casillas? ¿un peón? Esto es algo que podemos hacer solo en la primera tirada, por lo que se recomienda aprovechar el momento. Al hacerlo lo que estaremos consiguiendo es abrir un camino de lo más idóneo para que los alfiles entren en el terreno de batalla al contar con el camino abierto. También podemos abrir de esta manera el camino a la Reina, pero es posible que no nos interesa moverla de momento.

Lo siguiente que haremos será sacar los caballos y asegurarnos de que hemos movido tanto estos como los alfiles hacia el centro del tablero. Queremos hacer camino para que los peones tengan la oportunidad de atacar y de ser útiles más allá de servir como carne de cañón. Un peón bien utilizado puede ser terrorífico y conseguir unos efectos espectaculares en el desarrollo de la partida. Esto es algo que nunca deberíamos olvidar.

Enrocar

También será recomendable que intentemos hacer la maniobra de enroque lo antes posible (aunque es imposible que lo hagamos antes del cuarto movimiento). Para ello deberemos haber dejado sin mover tanto al Rey como a una de las torres. Es un movimiento curioso porque nos permite mover las dos piezas al mismo tiempo, pero hay distintas condiciones para que lo llevemos a cabo, como que además de no haber movido las piezas no estemos en posición de jaque (motivo por el cual se recomienda realizar esta acción tan pronto como podamos).

Lo que hacemos es mover al rey dos espacios desplazándose hacia la posición de la torre. Y luego la torre la desplazamos hacia la casilla que el rey ha superado, de manera que al final la posición de la torre estará al lado del rey. Este movimiento puede ser corto o largo dependiendo de si la torre que utilizamos para ello es la que se encuentra más cerca o más lejos del rey. Al final veremos que el enroque nos ha proporcionado una posición envidiable para continuar la partida. El rey quedará muy bien protegido, mientras que con la torre que hemos movido, si tenemos suerte y se alinean los planetas, es posible que hagamos jaque, lo cual nos podría dar una victoria muy contundente sobre nuestro rival. Este movimiento no siempre es usado, puesto que tras el cuarto movimiento hay que analizar la situación del tablero para comprobar si es lo que más nos interesa o si por el contrario la protección del rey no resulta tan vital y debemos hacer algo distinto.

Muy atento a la partida

Es importante que lo veamos todo y que sepamos todo lo que está ocurriendo sobre el tablero. Cada vez que hagamos un movimiento pensemos en qué consecuencias producirá este, qué podría haber pasado si hubiéramos hecho otra cosa y qué podría hacer nuestro rival. Y cuando el oponente mueva una pieza deberíamos pensar con rapidez sobre cuál es el plan que tiene nuestro oponente para su siguiente movimiento. También es conveniente que podamos llegar a deducir qué es lo quiere el rival de nuestras fichas, intentando adivinar cuáles van a ser sus posibles próximas víctimas para anteponernos a sus movimientos haciendo algo que nos permita salvar los muebles.

También recomendamos que no seáis muy lentos y que intentéis mover vuestros caballos al campo de combate lo antes posible, a unas posiciones seguras en cierto modo, pero desde las que se puedan mover de una forma más conveniente en busca de la victoria.

Perder para ganar

Cuando jugamos al ajedrez hay momentos en los que nos aterroriza comenzar a perder peones. Nos ponemos nerviosos y empezamos a tomar malas decisiones que nos conducirán de forma inevitable hacia la derrota. Por eso debemos ser lógicos y dejar morir a un peón si es necesario, puesto que este solo representa un punto. Siempre es mejor perder un peón que tomar una mala decisión y perder un caballo o una torre, cuyo valor en puntos es muy superior. La reina tiene un valor de 9 puntos, las torres valen 5 puntos, los afiles son 3 puntos, los caballos tienen otro valor de tres puntos y por último, como os decíamos, el peón es solo un punto. Pensemos bien en esto y en la forma en la que vamos a sacrificar piezas, ya que los peones también son los que peor libertad de movimiento nos proporcionan para continuar jugando.

Por eso siempre tenemos que pensar en que es posible perder y que esto nos podría llevar a la victoria. Si repasamos partidas míticas del mundo del ajedrez que se pueden encontrar en la red, veremos que hay muchos movimientos de acción, una gran cantidad de piezas eliminadas y que incluso jugadores que se encontraban ante la espada y la pared han conseguido avanzar derrotando a sus rivales. Para conseguirlo es fundamental que tengamos en cuenta un consejo que se aplica en todo momento en el juego del ajedrez: no vayáis rápido, pensar bien los movimientos y tomaros todo el tiempo del mundo dentro de las limitaciones de la partida.

Deja que el rey se divierta

Cuando nos acerquemos a los últimos movimientos de la partida y la cantidad de piezas sobre el tablero se haya reducido de forma considerable será momento de empezar a mover al rey. Tenemos que tomárnoslo con calma, puesto que no queremos ponerle en riesgo. Por ello hay que hacerlo con cabeza, usarlo de manera que no venda su posición y que no se quede sin una cobertura que pueda ir en su rescate cuando la situación lo requiera. Si nuestro rival nos hace jaque al rey y no tenemos ninguna pieza que se pueda desplazar con la intención de eliminar la pieza contraria que nos haya puesto en esa situación, será el final de la partida. Por ello hay que ser precavidos cuando movamos al rey y tener calculados dos movimientos futuros y posibilidades acerca del rival a fin de evitar las situaciones más complicadas.

Como podéis ver, el ajedrez es un juego de estrategia, de movimientos planificados y de saber en todo momento qué es lo que puede ocurrir y cómo plantar batalla a las distintas situaciones en las que nos encontremos. A medida que juguéis y juguéis iréis viendo que vais mejorando, que ganáis en velocidad y que podéis derrotar a vuestros rivales con esfuerzo. Cada vez será más satisfactorio jugar.

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