¿Cómo evitar que la nevera huela mal?

Si nuestro frigorífico tiende a oler mal cada cierto tiempo es posible que tengamos que aplicar consejos como los que os damos.

Cómo evitar que la nevera huela mal

Abrir la nevera siempre suele ser motivo de alegría. Si la abrimos es porque tenemos hambre y porque estamos buscando algo que comer. Y de hacerlo vamos a sentirnos felices. Por mucho que nos pese en ocasiones, cuando tenemos el estómago lleno solemos estar más contentos. No obstante, hay algunos momentos en los que quizá no estemos tan felices al abrir la nevera, sobre todo si desde el interior nos llega un mal olor. Seguro que esto nos ha pasado en alguna que otra ocasión, dado que es frecuente por mucho que seamos muy pulcros a la vista de que hay muchos factores por los que puede ocurrir.

Por todo ello hoy vamos a hablar de cómo evitar que la nevera huela mal, qué consejos podemos aplicar y cómo conseguir una nevera en buen estado para que abrirla siempre sea un placer para los sentidos.

1. Precinta las sobras del día anterior para que no huelan

Por mucho que cocinemos una paella de las buenas, rica y con fundamento, si la ponemos en la nevera en un plato sin haberlo precintado, las consecuencias van a ser desastrosas. Lo que era un buen olor se empezará a filtrar por todo el espacio de la nevera. Se mezclará con otros olores y aromas y terminará convirtiéndose en una pesadilla para nosotros. Sobre todo pensemos en que hay algunos alimentos con olores más agresivos que otros por mucho que no nos lo parezca. La paella, aunque el pescado puede quedar solapado, tiene olores intensos que se extienden con rapidez por el espacio de la nevera.

Por ello mismo es fundamental que precintemos la comida sobrante que pongamos en la nevera. Lo ideal son los tuppers, pero somos conscientes de que lavarlos después es toda una odisea por cómo el aceite y la grasa se acaban quedando pegados a los envases de tal manera que para limpiarlos tienes que gastar una ingente cantidad de agua, de producto lavaplatos y de tiempo y esfuerzo. Por eso a veces es más factible simplemente poner la comida en un plato y precintarla con papel transparente (que sea medianamente bueno) antes de meterla en la nevera. Eso nos garantizará que los olores quedarán bajo control.

Porque imaginaros lo que puede pasar si en un mismo día se cruzan varios alimentos de olores agresivos que al mismo tiempo son opuestos. La nevera se convierte en un campo de batalla y eso no se soluciona ni cortando ocho limones y distribuyéndolos por todo el espacio del electrodoméstico.

2. Limpia la nevera y tira todo lo que sea sospechoso

A veces esos platos que hemos precintado con tanto cariño y que hemos prometido «comérnoslo mañana» se acaban acumulando en la nevera de una manera irremediable. Cuando ya tenemos varios platos que nos deberíamos haber comido hace días debemos responsabilizarnos de la situación y acabar con ellos. Tienen que ir directamente a la basura. Porque la comida en ese estado no tarda en ponerse mala, en pudrirse, en empezar a echar pestes y al final todo acaba con un mal olor demencial. Así que de vez en cuando, tampoco intentemos hacerlo a diario porque no lo vamos a conseguir…, recordemos hacer limpieza y tirar todo lo que se haya puesto pocho. Y mucho ojo, que no solo hablamos de los platos con las sobras, sino de cualquier otro tipo de alimento al que se le haya pasado la fecha de caducidad o que se haya puesto indudablemente malo.

nevera

Todas las personas tenemos un sentimiento innato para intentar no tirar alimentos. Porque a nadie le gusta desperdiciar la comida o desperdiciar algo por lo que ha pagado. Pero hay situaciones en las que no queda otro remedio que hacerlo porque es lo que ha terminado ocurriendo sin más. Si nos enfrentamos con la lógica de tirar aquello que se ha puesto malo lo que ocurrirá es que los alimentos pasados empezarán a oler y ya tendremos montado el problema en la nevera.

3. Controlemos la temperatura de la nevera

Aquí jugamos con uno de los aspectos más problemáticos y con más truco de lo que se refiere a mantener la nevera limpia de cualquier posible problema de olores por alimentos que se han puesto malos. La temperatura a la que debemos mantener el interior de la nevera es crucial. Si nos pasamos de baja lo que ocurrirá es que los alimentos se congelarán. Esto no hará que huelan mal, pero no vamos a estar contentos precisamente. Si nos pasamos poniendo la temperatura demasiado elevada… los alimentos se pudrirán por el calor. Así que tenemos que quedarnos exactamente en el centro. Y esto no es precisamente sencillo, sobre todo en aquellos frigoríficos que tienen un mal sistema para la regulación de la temperatura (como una rueda poco precisa).

¿Y en qué temperatura tenemos que ponerlo? Lo ideal es que se encuentre entre los 2 y los 3 grados. Si llega a 0 grados entrará en proceso de congelamiento y si pasa de los 3 grados, todo empezará a ponerse malo. Por ello es un factor al cual le debemos prestar muchísima atención.

Foto: mohamed_hassanstevepb

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