¿Cómo dejar de reírte en momentos inapropiados?

¿Somos de reírnos en momentos serios en los que no deberíamos? Tenemos algunos consejos para aplicar con facilidad.

momentos inapropiados

Puede parecer una tontería, pero hay muchas personas que no pueden evitar reírse en momentos inapropiados. Y no porque no tengan sentimientos, porque sean malas personas o por cualquier motivo de este tipo, sino porque su propio organismo les lleva a ello. Hay individuos que lo hacen como sistema de autodefensa, mientras que otros simplemente lo tienen como un acto reflejo natural que no pueden evitar.

Afortunadamente, sí que hay algunas cosas que podemos intentar hacer para acabar con este hábito que en ocasiones quizá nos haya metido en más de un problema. Lo primero es la distracción, y lo podemos hacer de muchas formas distintas. Cuando pensemos que estamos en ese momento en el que no podemos aguantar la risa, en especial si hay otra persona al lado con la que tenemos cierta conexión y a la que miramos de forma irremediable antes de la carcajada, es importante que intentemos distraernos. Una de las formas puede ser dándonos un pellizco en el brazo, para que nuestro cerebro se concentre en ello y que nos distraigamos de la necesidad de reír.

También podemos intentar contar hasta 100, algo simple y en lo que la mente podrá estar entretenida el tiempo suficiente a fin de esquivar ese problema ante el cual nos podemos encontrar.

La distracción puede llegar también haciendo una lista en la cabeza, aunque sea algo superficial y sin aparente relevancia. Por ejemplo, lo que tenemos que comprar en el supermercado antes de llegar a casa. ¿Qué es lo que necesitábamos? ¿qué nos falta o qué nos apetece cenar hoy? Pensemos en ello para intentar evitar la risa. O cambiemos el chip y pensemos en buscar un color específico en el lugar en el que nos encontramos y concentrémonos como si estuviéramos buscando a Wally en esa misma instancia en la que estamos. Cualquier cosa para cambiar de objetivo y que la mente se distraiga.

A posteriori hay otras cosas que podemos hacer para romper con el hábito. Por ejemplo, hagamos una lista de los momentos en los que esto nos ha sucedido e intentemos ver qué es lo que nos lleva a ello y cómo podríamos superarlo. O directamente busquemos algo que pueda solapar de forma definitiva el hábito de reírnos de esa forma impulsiva en momentos en los que no deberíamos reírnos. Algo que por ejemplo no produzca ningún sentimiento ni emociones entre las demás personas, como rascarnos una oreja.

Foto: TaniaVdB

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