¿Cómo construir nuestro propio parchís?

Os enseñamos cómo con facilidad podéis crearos vuestro propio parchís y repasamos algunas de las reglas principales.

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Estamos en plena cuarentena y nos aburrimos. Pasan los días y echamos de menos nuevas emociones y tener algo que nos haga sentir más diversión que la que tenemos al abrir el periódico online a diario para leer las últimas noticias. Pensamos en los viejos tiempos, cuando éramos pequeños y pasábamos muchos días encerrados en casa durante el fin de semana porque llovía y no se podía salir fuera. Tiempos en los que no había Internet, tiempos previos incluso a los primeros ordenadores con cinta, tiempos en los que se buscaba la diversión en otros lugares. Y así es como de manera inequívoca llegamos a los juegos de toda la vida, esos que especialmente se pueden disfrutar de forma muy divertida si tenemos más personas con los que compartirlos.

Nuestros hermanos y padres o nuestra pareja o hijos pueden ser nuestros aliados perfectos para estos juegos. El problema es no tenerlos. No vamos a tener que comprarlos de urgencia en Amazon. Dejemos que los repartidores de Amazon se dediquen a repartir cosas verdaderamente importantes. Lo que podemos hacer es construirnos nuestros propios juegos de mesa.

Versiones caseras que no van a significar que no compremos un buen tablero de parchís cuando tengamos la ocasión, pero que para salir del paso nos van a venir al pelo. Así que con este artículo comenzamos una serie de publicaciones en las que os vamos a enseñar a construiros vuestros propios juegos de mesa. Comenzamos con el parchís a sabiendas de que se trata de uno de los juegos más populares en España de todos los tiempos. ¿Cuántas horas hemos pasado divirtiéndonos con el parchís?

Los materiales

Pensábamos elegir otro juego de mesa con el que comenzar nuestros tutoriales, porque el parchís es un poco exigente en cuanto a materiales, pero no nos podíamos resistir. Lo importante en cualquier caso es que seamos creativos. Si no tenemos alguno de los materiales que necesitamos lo mejor es que intentemos buscar una alternativa que encaje. No tenemos que presentar nuestro parchís a ningún inversor, se trata de un juego para nuestro consumo, por lo que no hay que dar explicaciones a nadie si algo parece un poco extraño. Dicho esto, los materiales que vamos a necesitar son los siguientes:

  • Cartulina o cartón con una medida de 40 x 40 centímetros
  • Rotuladores o ceras de colores para pintar
  • Tijeras
  • Regla
  • Rotulador de color negro
  • Lápiz
  • Fichas de colores, piedras… o incluso M&Ms
  • Dados

Como veis, todo es muy relativo. Es difícil que tengamos fichas de parchís en casa o unas que puedan encajar en cuanto a la exigencia de los colores, pero si tenemos otros juegos de mesa cabe la posibilidad de que podamos reutilizar las fichas de estos. O es posible echar un vistazo a otro tipo de fichas que tengamos. En una situación desesperada quizá tengamos piedrecitas de alguna maceta que podamos usar después de colorearlas. Y sino, es posible que tengamos una bolsa de M&Ms que podamos usar a modo de fichas. Cualquier opción es válida. Otra posibilidad sería pintar lentejas. Por otro lado, los cubiletes no son necesarios, así que como posiblemente no los tengáis, el lanzamiento de dados lo podéis hacer directamente con la mano. Y los dados, pensemos en cualquier dado, de cualquier juego, o incluso los dados de juegos de rol que pueda tener alguien en su habitación en casa.

Construir el tablero

Hay dos maneras de que nos pongamos manos a la obra con el tablero, pero ambas comienzan construyendo la base. Lo mejor es que utilicemos un cartón rígido y si este cartón lo podemos pegar a una estructura fija, como un trozo de madera, mejor que mejor. Pero somos conscientes de que eso es más complicado con la limitación de la cuarentena. En un caso drástico no necesitaríamos ni cartón, dado que una cartulina nos podría servir. Y en un caso todavía más apocalíptico, nos podríamos apañar con unos folios. Quedaría un parchís un poco cutrecillo, pero en cualquier caso, lo que importa es la diversión que nos proporcione.

Decíamos que había dos maneras. La primera es totalmente artesanal y la segunda depende de nuestro ordenador e impresora. Esta segunda opción es más rápida, dado que consistirá en que nos descarguemos la plantilla del tablero de parchís y la imprimamos. Eso nos dará todo el trabajo hecho. Uniendo dos folios ya podemos tener un tablero de un tamaño considerable. Y si lo vemos limitado podemos ampliarlo a cuatro folios, dividiendo por partes y pegando cada folio con los demás mediante un poco de celo. Si imprimimos acabaremos muy rápido, dado que todas las casillas estarán dibujadas y con colores de forma directa. Pero coincidiréis con nosotros en que lo que no nos falta precisamente es tiempo, por lo que quizá la otra forma de crear el tablero, la manual, tampoco os parezca tan descabellada.

Vamos al método más lento, pero también más entretenido. En el papel que vayamos a usar como base del tablero, el cual pegaremos en el cartón o la madera, dependiendo de lo que hayamos conseguido, tendremos que dibujar la estructura del parchís. Si bien en los últimos tiempos se han llegado a ver modelos de parchís para seis jugadores, la plantilla tradicional solo es para cuatro jugadores. En cualquier caso, recomendamos elegir entre una y otra opción dependiendo de las personas que hayan en casa. Dibujaremos las casillas de salida de cada jugador y haremos el trayecto a seguir durante todo el tablero. Ya sabéis que tenéis que hacer casillas de mismo tamaño, para lo cual os recomendamos el uso de la regla. En el centro del tablero estará la zona de llegada, que tiene cuatro pasillos, uno para cada uno de los jugadores. Para no cometer errores os recomendamos que miréis la imagen típica del tablero de toda la vida y que la uséis como modelo.

Después de crear la estructura será hora de comenzar a darle vidilla al tablero. Lo podemos hacer escribiendo los números en las casillas y comenzando a colorear. Los colores tradicionales del parchís son: rojo, azul, amarillo y verde. Pero si queréis innovar podéis optar por otros colores, esto queda en vuestra mano. Lo que os recomendamos es que en el espacio de la casa de cada jugador, ese cuadrado que normalmente se decora con símbolos o cualquier tipo de adorno bonito, incluyamos dibujos que podemos hacer a mano o que pongamos fotos que tenemos en casa. Nos pueden servir fotos, pegatinas, recortes de revistas… cualquier cosa que permita una personalización más atractiva que nos vaya a gustar a nosotros y a las personas de nuestra familia. Incluso podríamos poner en cada casa la foto de uno de los miembros de la familia para que cada jugador ya tuviera decidido su posición en el tablero de una forma más personalizada.

Como detalles a tener en cuenta, veamos que cada columna de casillas tiene un total de 8 distintas y que entre ellas siempre en la mitad colocamos una casilla segura. No olvidemos que la casilla de salida de cada jugador, la cual tendremos que colorear también de su color respectivo, tiene número como las demás. Las únicas casillas que no tienen número son las de seguridad y las de la escalera que lleva hacia la casilla de victoria. El número total de casillas que tendremos será de 68, pero entre ellas contamos las de seguridad, que estarán exactamente entre los números 12 (la primera) y 68 (la última). En orden las casillas de seguridad entre estas se sitúan en los números 17 (casilla de seguridad de entrada al pasillo final del primer color), 29, 34 (inicio del pasillo del segundo color), 46, 51 (siguiente pasillo), 63 y 68 (último pasillo). Además, cada pasillo tiene un total de 7 casillas si no contamos la casilla de victoria y la de seguridad.

Los complementos

Como decíamos antes, las fichas (cuatro por jugador) tienen que ser objetos pequeños que encajen bien en el tamaño de las casillas del tablero, pero no importa qué es lo que utilicemos. Sí deberían tener el color correspondiente a los jugadores, dado que de otra manera llegará un momento en el que no sepamos de quién es cada ficha. Podemos optar por alguna cosa pequeña y colorearla. Y si la situación es problemática podemos utilizar cartón o cartulina y directamente fabricarnos nuestras propias fichas. En realidad, tampoco hay tanto problema en crear fichas de cartulina y en usarlas, aunque tendremos que ser cuidadosos para no romperlas mientras estemos jugando. Los dados serán necesarios, a ser posible el modo tradicional donde el número más alto es el 6. Tendrá que tener un dado cada jugador, pero si solo tuviésemos uno en total nos lo podríamos ir pasando entre jugadores.

Las reglas

Llegamos al terreno más peliagudo: las reglas. El parchís español se inspira en el juego pachisi de la India, pero con el paso de las épocas las reglas se han adaptado. En la actualidad no hay un registro exacto acerca de cuáles son los orígenes de este juego de mesa en España, ni tampoco de quién escribió las reglas, las cuales disponen de multitud de variantes dependiendo de la zona del país donde lo juguemos. Es complicado llegar a un consenso sobre las reglas a tenor de esta variabilidad, pero vamos a intentar dejar algunos elementos en claro para que os ayudemos a disfrutar de partidas en las que no os encontréis con dudas o problemas que os obliguen a parar el juego.

  • Para determinar el orden de salida se lanza dado y el número mayor comienza.
  • Las fichas solo pueden salir de casa con un número 5.
  • El resultado del dado siempre debe seguirse salvo cuando no exista un movimiento posible. No está aceptado decidir no mover una ficha.
  • Las fichas siguen el movimiento del tablero en contra del sentido de las agujas del reloj.
  • Si nos encontramos con una barrera y no podemos pasar, el movimiento de la ficha se producirá con un rebote hacia atrás.
  • Con dos fichas del mismo color en una casilla se forma un puente que cierra el paso hasta que el jugador saca un 6 y se ve obligado a abrirlo.
  • Los puentes con fichas de distinto color no bloquean el paso.
  • Si caemos en la casilla ocupada por otra ficha nos la comeremos y contaremos 20.
  • Con el primer 5 que sacamos ponemos dos fichas en la casilla de salida. En siguientes ocasiones solo una.
  • Si sacamos un 6 volvemos a tirar. Si sacamos un total de tres 6 la última ficha que hayamos movido se tendrá que ir a casa salvo que estuviera dentro del pasillo de su color.
  • En las casillas de seguridad y las salidas no se puede comer otras fichas salvo que ya haya dos fichas y el jugador del color saque una tercera. Siempre se comerá la última ficha que hubiera llegado a la casilla de salida.
  • Si una ficha llega a la meta avanzaremos 10 casillas con otra.
  • El primer jugador que llega a la meta con todas sus fichas gana la partida, deja de jugar y continúan los demás hasta que se determinan los demás puestos.

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Variantes

Como decíamos, el parchís es un juego de variantes. Si buscamos en la red vamos a sorprendernos por todas las variantes que se pueden encontrar de este juego de mesa. Hay toneladas de cambios y modificaciones para las reglas, sobre todo para la forma en la que se actúa con las barreras y los saltos de casillas cuando comemos. También hay modificaciones en la manera en la que nos comportamos con los números e incluso en la forma en la que comenzamos la partida, dado que con algunas reglas el color amarillo siempre es el que comienza y en otras reglas no hay que sacar un número 5 para sacar ficha. También es posible jugar en parejas haciendo equipo o incluso jugar con dos dados, de manera que siempre moveremos dos fichas en cada turno.

Sea como sea que juguemos, el parchís siempre va a estar ahí para divertirnos. Y tiene la particularidad de ser un juego de mesa que llega a todo tipo de personas y con el cual podemos pasar momentos de lo más divertidos con nuestros padres o abuelos.

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